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martes, 11 de marzo de 2008

¿Quién nos protege de las casualidades?

Ayer murió un chico de mi edad porque el viento derribó una pieza de vidrio de 1.500 kilos y cayó sobre él. Cuando Elena me lo contó, evidentemente afectada pues conocía al chico, no dejaba de repetir “No ha sido culpa de nadie” y “Ha sido totalmente injusto”.


And when Miranda sang

Everyone turned away

Used to the noose the obey.


Ya no tenemos Dios, ni destino, ni justificación para nada. Se nos escapa la vida de las manos mientras perdemos el tiempo viviendo como inmortales, y si nos acordamos de la muerte nos sentamos en el sofa´a esperar. Después de todo, qué ma´s da lo que hagas, si vas a terminar convertido en aire.

Y el aire en viento y el viento en vendaval.

And when Miranda sang
Everyone turned away
Used to the noose the obey.





Un bio, tú si que vales, importa ma´s el chiki chiki que Llamazares; un cinco, un café, resolviendo crucigramas a las tres de la mañana. Un reloj, las persianas.

¿Tengo frío o estoy muy nerviosa?. Nos morimos si falla la calefacción.


Y nos gastamos treinta euros para ver a Mars Volta en La Riviera, y casi doscientos en una ca´mara digital que no logra pillar bien el audio.

No hay fotos, ni vídeos, ni sonido, ni ninguna otra sensación. Sólo el recuerdo.

Y los recuerdos en la mente se nos aparecen como sueños. Quiza´nunca estuvimos allí.

Para ver lo que grabé del concierto, aquí.

jueves, 21 de febrero de 2008

Spain Is Pain

Cuánto nos preocupamos por lo que está sobre nosotros.
El terrorismo, el paro y la inmigración, eso es lo que preocupa a España. Pero cuando agreden a una niña de quince años, cuando le queman el pelo, la mean encima, pasan sobre sus rodillas con una moto, cuando le destrozan la cara y la dignidad, nos asomamos a la ventana y contemplamos. Contemplamos igual que contemplaban en los circos romanos, disfrutamos del morbo que propinan los autos de fé.

Cuando una niña de quince años vuelve a casa sola, con el pelo quemado, coágulos de sangre que emanan de sus ojos, las rodillas destrozadas y apestando a orín, al encontrárnosla cruzamos de acera. Qué pintas tiene la niña, que hedor tan insoportable.

Ermua tiene 16331 habitantes, y ninguno de ellos movió un dedo. Los suficiente para llamar a la ertzaintza y evitar que la agresión hubiera llegado a esos límites.

Pero nos gusta más el circo, así de alejados estamos siempre de la realidad.

Como dirían Bushido:
Esto es España, Asociación de Amigos a Distancia: Mírame... pero no me toques.

La noticia completa aquí.

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