Ayer murió un chico de mi edad porque el viento derribó una pieza de vidrio de 1.500 kilos y cayó sobre él. Cuando Elena me lo contó, evidentemente afectada pues conocía al chico, no dejaba de repetir “No ha sido culpa de nadie” y “Ha sido totalmente injusto”.
Para ver lo que grabé del concierto, aquí.
And when Miranda sang
Everyone turned away
Used to the noose the obey.
Ya no tenemos Dios, ni destino, ni justificación para nada. Se nos escapa la vida de las manos mientras perdemos el tiempo viviendo como inmortales, y si nos acordamos de la muerte nos sentamos en el sofa´a esperar. Después de todo, qué ma´s da lo que hagas, si vas a terminar convertido en aire.
Y el aire en viento y el viento en vendaval.
And when Miranda sang
Everyone turned away
Used to the noose the obey.
Everyone turned away
Used to the noose the obey.
Un bio, tú si que vales, importa ma´s el chiki chiki que Llamazares; un cinco, un café, resolviendo crucigramas a las tres de la mañana. Un reloj, las persianas.
¿Tengo frío o estoy muy nerviosa?. Nos morimos si falla la calefacción.
Y nos gastamos treinta euros para ver a Mars Volta en La Riviera, y casi doscientos en una ca´mara digital que no logra pillar bien el audio.
No hay fotos, ni vídeos, ni sonido, ni ninguna otra sensación. Sólo el recuerdo.
Y los recuerdos en la mente se nos aparecen como sueños. Quiza´nunca estuvimos allí.
Para ver lo que grabé del concierto, aquí.