Everyone turned away
Used to the noose the obey.
Para ver lo que grabé del concierto, aquí.
Para ver lo que grabé del concierto, aquí.Una bufanda naranja amarrada al asa de una maleta del mismo color.
Cómo describir un año, cómo poder resumir la vida en 365 palabras. Nos han vuelto locos entre tanto informativo absurdo, si fue E.T.A, si fue Al Qaeda, si fue su puta madre disfrazada de Doña Rogelia. El conejo en Navidad,un poco de nicotina antes de ver las noticias.
Internet, palabras recogidas en un túnel sin papel. Doce meses, y desde el cuarto ocho y el cuatro de enero nueve.
14 de Febrero, un pepito de chocolate y una caña con Sara para olvidar – o enfatizar – la envidia hacia una joven que recibe un ramo de flores.
El frío de Valladolid, las fiestas de arquitectura e industriales, Colegios Mayores que se convierten en bares. La globalización, la lógica, el sueño y el incesto antropófago los viernes por la tarde. Tardes de filosofía y noches viendo House.
Hipocondríaca a veces, de bajón redbuliano otras tantas.
Sin Arreglo, 6skafés, Le Punk, Najwa, New York Dolls, The Gift, Muse, Mando Diao, Artic Monkeys, Dinosaur Jr, Albert Hammond Jr, Klaxons, Sunday Drivers, Nacho Vegas y Christina Rosenvinge, no sé cuántos conciertos más, películas coreanas, Shortbush y
Tristeza al final del verano, ganas de verte entre el hielo de diciembre.
No sé por qué, pero siempre que hace frío tengo más ganas de besarte.
Marchitas, marmóreas, Martinis, historias.
Sabéis dónde estáis, en este momento,
¿Sabéis dónde ha quedado el mundo de vuestro filamento catártico?
Moras, resquicios de un repliegue tensado,
lloreras de más de tres minutos y medio,
sol, platino, porcino, insuficiencia en positos.
Turbiedadcitas, remanentecitos,
vestigiecitos y estampitas que han quedado
pegadas a la suela del zapato.
Me muerdo la lengua cada vez que me recuerdas.
Frescor, roquefort, lluvia de simpleza que me ablanda la cabeza.
Qué más da, qué sé yo, si de lo poco que he hablado
te has llevado lo mejor.
Lunática, psicosem´antica, otra palabra que se parte a la mitad.
Miradas, silencio,
y me muerdo la lengua...
Cada vez que te recuerdo.
Pizcándome en las entrañas con pinzas como patas de araña,
punzante oscuridad que recorre mi espina dorsal.
Otro cuento, otra promesa, y me muerdo la lengua
si me recuerdas.
Me quiero sacar los ojos para no ver imágenes,
casi incompletas,
pero llenas de humo, magenta exenta
de paciencia, inquieta.
¿Cuándo vuelves, o te vas?
Las briznas de mis dedos hoy no quieren testificar,
que te recuerdo,
que me matas,
que, si ahora no me llamas,
mañana han de fundirse mis palabras.
Mañana, silencio.
*Publicado en el número 7 de la revista Fedra.
