martes, 1 de mayo de 2007

Tok Tok




















otra vez siento la tentación de ceder y perder la razón















Christina Rosenvinge

Nos ha jodido mayo con las flores

Estamos parados, y no sabemos cuándo volverá el tren a ponerse en marcha.
Lo más gracioso de todo es que estoy en una parada de Valladolid, cerca de la facultad de telecomunicaciones, pero no me apetece bajar e ir desde aquí hasta la residencia, pues no sé ni siquiera si por aquí para algún autobús urbano.
Prefiero quedarme aquí, tranquilita. No tengo ninguna prisa por volver a la residencia. Quizá la tenga cuando me quede sin batería, pero no ahora.

“No os lo quería decir, pero estamos aquí parados porque ha habido un arrollamiento y hay que esperar a que llegue el juez. Y como es festivo...”

Genial.
Uno de mayo.
En Logroño tan solo hay cuatro grados y llueve, pero aquí en Valladolid la temperatura no parece ser muy mala, al menos se ve sol y no agua.
Parece un bonito día para suicidarse.

Mi padre me habló de suicidas que vio. Suicidas que se quedaron esperando el tren.
Nunca sé si mi padre está de broma o habla en serio, pero un día me contó que sabía de uno que se llevó una silla y un libro, se colocó en las vías, y esperó.

No debería decirse “tirarse a las vías del tren”, porque suena impulsivo, y el suicido no creo que sea precisamente así.
Me gusta la idea del libro y la espera. Es como la vida misma.

Párate a pensar en la muerte.
Cinco, diez, quince minutos...
Hasta concienciarte de lo que es, y que no puedes escapar de ello.
Piénsalo bien...
Y tu cuerpo se convertirá en una cárcel.
¿Angustia?
¿claustrofobia?
¿Pánico?
Es terrible, pero recomiendo que lo hagas.

Abril llegó a su fin. Y ha vuelto a mi memoria...

Abril llegó a su fin.
Y las gotas de lluvia corretean por este cristal, en esta ventana, en este tren.
Abril, mi temido (y querido) abril, murió anoche, mientras yo bailaba en el Splas con Elena, Sasu y Marta.
Abril terminó anoche, entre un par de chupitos y algún que otro cubata de vodka con lima, pero sin pasarme, que luego no soy responsable de mis actos.

“Eres un esnifador de mierda. Sí, Awy, eso le dije: Que te metes todas las noches, que ninguna chavala quiere estar contigo. A mi novio le cae bien, que si supieras cómo se enfadó aquel día por lo que le dije... pero bueno, a él le caerá bien, pero a mí me suda todo el potorro.”
Yo no paraba de reír, y no porque creyera que él se mereciera aquello, sino porque ya había pasado demasiado tiempo desde entonces y recordarlo con rencor no era sino dar más vueltas a la mierda.
Me reí porque Marta también le mencionó aquella noche. Bueno, Marta siempre le tiene que mencionar. Ya sea para bien, o ya sea para mal, pero siempre me lo trae a la memoria. Me reí porque siempre me preguntan por él, aunque no llegué a estar con él, como si no hubiera tenido mayor desgracia en la vida que perderle.
“awy, que tú eres muy maja, que te veía por la Escuela y decía: -mira que chica más maja-. Lo único que no hablabas mucho. Y me dice el otro: - es que no congini... cogen... congeniábamos- ¡ese no sabía lo que tenía, Awy! Y ya se lo dije yo, que estas cosas le pasaban porque es un esnifador de mierda.”
¿Pero cuándo fue eso?
Justo hará un año ahora.
Entonces fue un año después de haber “estado” con él.
El mensaje, mi vena histérica en el paseo de Dax, y el abrazo que me dio después Óscar, y el qué has hecho, loca de Lucía, que su padre es médico, haber aprovechado.
Mis días tristes, los recuerdos de algo que fue raro, pero bonito. Algo que no iba hacia ningún lado, pero que me hacía feliz.
Yo no me puedo enamorar. No es que no lo haga, es que por mi bien no debería hacerlo. Los piscis nos entregamos a los sentimientos de una manera casi enfermiza.
Cuando me enamoro me hago daño y se lo hago a los dema´s. El amor me destruye, y yo destruyo todo lo dema´s. Al menos yo. Desconfío, no me creo absolutamente nada, porque me miro al espejo y veo cómo soy, siendo consciente de que nadie podría enamorarse de una muñeca pepona.
Con estos rizos y el pelo naranja, cada día me recuerdo más al actor secundario Bob.
Me vino muy bien el reencuentro con aquella antigua compañera de la Escuela, con la cual no tuve más relación que alguna que otra borrachera en el San Miguel.
“El mejor año, Awy, el primero de la Escuela. Esos botellones todos los de primer año en el San Miguel. Que me acuerdo que me dijiste ''¿me saludvra´s cuando me veas por los pasillos de la Escuela?'' ¡pues claro! Que yo no soy superior a nadie, Awy, si yo me siento inferior a todo el mundo.”
Mujer, tampoco es eso.

Le dije que me saludara porque si no me saludan, no saludo. Debido a mi psicosis de que caigo mal a todo el mundo, nunca saludo primero, creyendo que la otra persona me odia, o qué sé yo. No saludo por no querer hacer perder tiempo a alguien a quien puedo no caer bien.
Por eso y porque la miopía me impide distinguir rostros a una distancia mayor de tres metros.

Naftalina B.S.O

He recibido el libro que recopila los textos premiados hace un año en el Concurso Literario Esteban Manuel Villegas. Hay uno mío: Naftalina.
Releerlo, a parte de matarme de vergüenza, me ha traído a la memoria las canciones que escuché mientras lo escribía, y el significado que cada una de ellas tenía para mí por aquel entonces...

Too bad about your girl
The Donnas.

Wanna has some fun, wanna has someone, you can make me feel alright. I’m looking at you, you’re looking at me too, yeah, you know what I wanna do… Típico tópico. Viernes noche, miraditas y película que te montas. Película porque él tiene novia y si te estaba mirando igual es porque le estabas mirando tú, ¿o qué?
¿Te acuerdas de lo bien que estaba todo al principio, cuando ni siquiera sabíamos nuestros nombres? Y ni siquiera sé porqué me sigo refiriéndote a ti, si las posibilidades de que vayas a caerte por aquí disminuyen cada segundo que pasa. Y desde entonces han pasado tantos segundos que quizá ni siquiera recuerdes mi nombre.
Que desgracia no haber nacido lesbiana.

Can’t Stand me now.
The libertines.

Ya no me puedes soportar.
Hay veces que te das cuenta de que alguien a quien aprecias ya no te puede ni ver. Bueno, qué se le va a hacer... alegría, alegría. ¿Y si no te soporta nadie? ¿Y si...? Y si no me soporto ni yo... Me he condenado a estar sola.

Tainted love.
Versión de Marilyn Manson.
“La mejor película que he visto es No es otra estúpida película americana”, me dice Paula un día en clase, en primero de E.S.O. Lo único que sabía sobre esa película era que parte de la banda sonora corría a cargo de Marilyn Manson, pero ella ni siquiera sabía quién era Marilyn ni le sonaba Tainted Love de Soft Cell.
Febrero de 2006, llega a mis manos el Let’s we forget y la famosa Tainted Love. Inseguridad, angustia y esta maldita melancolía que corroe mis entrañas.
La bulimia es mala, chicos... Consejos vendo...

Sweet Dreams.
Eurythmics.

Moving on, moving on… Everybody is looking for something…
¿Pero el qué? ¿Qué buscamos? ¿Qué es la felicidad?
House on Haunted Hill. 2001.

Don’t speak.
No Doubt.

No hay nada peor que perder un amigo. Que se cansen de ti, que desconfíen... ¿Que se avergüencen...?
No hables, porque con sólo verte ya sé qué estás pensando...

Losing my religion.
R.E.M

Una de esas canciones que me acompañan desde la infancia.
Oh, I think I though I saw you cry.
¿Y si ésto es sólo un sueño? Despiértame, por favor...
Pégame o bésame.

The logical song.
Supertramp.

Cuando yo era pequeña estaba loca. Me gustaba estar sola, hablaba sola y estaba convencidísima de que tenía poderes. Vi La Matanza de Texas cuando ni siquiera sabía hablar con coherencia y me dejaba tocar por los niños en primero de infantil. Luego, a los dieciséis, descubrí a Freud, pero yo ya conocía a Jung, quien por medio de una mediocre enciclopedia de los sueños me venía analizando el subconsciente desde los trece. No me gusta hablar, pero me incomoda el silencio, me busco en mis escritos y sólo encuentro pesimismo.

Chop Suey.
System of a down.
El vestido corto –el Negro- y yo bailando en el Galicia. Sólo por mí. Envidio la sociabilidad de Letty, el influjo que tiene Elena sobre los tíos y la facilidad que tiene Marta para ser querida. Y cuando veo que ya no tengo remedio, me dejo llevar con ayuda del vodka y el sonido de la música. Cada vez más sola, más odiada, me odio más, me alejo más.

Exgirlfriend.
No Doubt.

Gwen Stefani se pasea como un fantasma, vestida de novia y con una peluca
rosa. Ya me llamó la atención en el ’96 con Don’t Speak, y un reportaje en la Ragazza
de cualquier mes del 2000 me recuerda que sigo sin tener un cd suyo. Abril 2004, recopilatorio de No Doubt.
Abril 2004, mal mes, malas experiencias. ¿Por qué no me toman en serio? Y la primera vez que digo que soy liberal. No. Sólo me sentía mal conmigo misma.
Escribo el relato breve “Quien no ama por miedo al fracaso es como quien se suicida por miedo a la muerte”. Ni quiero amar ni quiero morirme.

Gone.
Atom Rhumba.

You’re gone and there’s nothing that I can do. Kissing another girl, I kissed her in the sun.
¿Qué es la fidelidad? ¿Qué es un beso? ¿Es un beso motivo de ruptura? ¿Un solo beso es infidelidad? V... go, go baby, go, go baby…
A veces es mejor huir, desaparecer.

Whatsername.
Green Day.

Conoces a alguien, te ¿enamoras?, desaparece y tú ni siquiera recuerdas su nombre. Qué putadita.
Green Day, 2005. Los chicos de Madrid. Para alguien que comparte mis gustos, voy yo y pierdo sus números, pierdo mi móvil, cambio de número y fin. Es triste saber que nunca volverás a ver a alguien.

The Widow.
Mars Volta.

Tengo apuntado hasta el día en que la escuché por primera vez: 7 de marzo de 2005. Marta borracha en mi casa cantando “adoro a las pijas de mi ciudad” de La Costa Brava. ¿Quién me manda a mí ofrecer whisky?
La piel de gallina y unas ganas terribles de decir a todo el mundo que deberían conocer a ese grupo.
Las clases de Julio, Misi, Marzo, Ni putas ni sumisas. Las clases de Julio. Una vez más, melancolía.
Esta es mi canción y nadie va a perjudicar jamás la repercusión que tiene en mi memoria, aunque un año después tú le dieras otro sentido a la canción, a marzo y a mi forma de escribir. Aunque no pueda evitar recordarte en los videoclips de Nirvana, en las canciones de White Stripes y en Mars Volta.
Y la escucharé, y volveré a llorar si hace falta cuando diga que prefiere estar muerto a no estar solo. Let me die ‘cause I’ll never sleep alone.
Yo estoy sola. Y el suicidio no induce a la sociabilidad.

Puta.
Extremoduro.

Poética. La canción preferida de un ex con quien aprendí que ver las cosas durante bastante tiempo seguido dan asco. Me acabó dando asco. Y me di cuenta de que lo mejor es desaparecer cuando algo empieza a repetirse.
Concepto de liberal. No estoy hecha para ser fiel y de ahí que me enrollara con aquel chico del taxi que me inculcó la cultura punk. ¿Qué punk? ¿Green Day?
No soy puta, soy liberal.

Untouchable.
Garbage.

Verano 2004. Marta y yo acabamos en un centro comercial, quizá p­ara ponernos moradas de chocolate... Lo dudo. Hay dos grupos que me encantan pero de los cuales no tengo ningún disco: No Doubt y Garbage. Pero aquel día no me lo pensé, cogí y me lo compré .-¿Quiénes son? Me pregunta una Marta que aún desconoce mis gustos musicales. Una Marta que me regaló el cd de Estopa por mi dieciséis cumpleaños y escuchaba sin remordimientos a Andy y Lucas. - Garbage.
Intocable, crees que eres intocable... pero Óscar me dijo que debe medir las palabras conmigo porque es fácil hacerme daño. “Sensible con las palabras”, me dijo.
You’ve got something to say, you say It to my face and be a man about It. You got a problem with me, don’t go behind my back just like a baby.

Take me out.
Franz Ferdinand.

Enero 2005. algo me incita a comprar la RockDelux antes de ir con Sara a perder el tiempo en un ciber. Vuelvo a casa, ¿Por qué su novio la ha dejado mediante el messenger? Los hay que no...
Me prometo seguir siendo liberal y no pillarme nunca por un tío, meto el cd de la revista en la mini-cadena y me enamoro del que, según la RockDelux, es el mejor grupo del 2004 con diferencia.
San Mateo 2005. Elena se ha enamorado platónicamente de un componente de Naive. Descanso entre grupo y grupo, suena esta canción y Marta y yo nos ponemos a cantarla como locas.

Comin' around.
Juliette & the licks.

Mayo 2005. Escrita por Linda Perry e interpretada por la niña buena de abierto hasta el amanecer, intentando convertirse en la Patti Smith del mainstream, pero qué coño, me gusta.

Otherside.
Red Hot Chili Peppers.

A esta canción me atrajo su onírico videoclip. Tendría unos doce años y me sentía sola en un pueblucho en donde reinaba la hipocresía y un repugnante afán por guardar las apariencias. Yo seguía siendo la cursi para todos ellos. La cursi que se negaba a ir a clases de baile y escuchaba a los Red Hot. Me parece que no lleváis bien eso de los calificativos, chicos. Una vez más sólo me acompaña la música.

Chantaja.
Chico y Chica.
Marzo de 2005. La RockDelux, o al menos sus lectores, la considera una de las mejores canciones nacionales del 2004.
Viaje a atapuerca: Marta y yo haciendo el chorra en el autobús de vuelta a Logroño, contestando a las preguntas de la canción... ¿Que estamos locas? De puta madre: si ser normal es ser como vosotros soy rara ¡y a mucha honra!
“¿Conoces a Chico y Chica? (...) Eres mona y lista, si no te toman en serio es porque no quieres tú”. ¿Porque no me quiero?
¿...por qué no me quiero?
Alba me habla de Erzsebeth Bathori en la catedral de Burgos y me da a entender que me quiere conocer. Llueve.
Si ***** cambia, se acaba la esperanza y el calificativo de único deja de existir. Si cambia, me muero.
Echo de menos tus ánimos, los planetas, las mentiras mediáticas y el anhelo de la naturaleza, el champán barato y las borracheras con final feliz.

Standby
Extremoduro.

Septiembre/octubre 2004. acabo de conocer a Pili y ya me está proponiendo ir con ella al concierto de Extremoduro.
Por fin una canción que nos gusta a las cuatro (Letty, Marta, Elena y yo).
Siempre en estado de espera....

El lado frío de la almohada, fin

Regreso a Logroño, acompañada por Belén Gopegui, en el tren.
La novela ha llegado a su fin, como el trayecto.

- “ La posibilidad de un sitio no sometido a la lógica del beneficio que siempre lleva aparejada la lógica de la beneficiencia.”
Pág.134

- “El amor es un pacto inseguro. Hay combinaciones duraderas. No obstante, se suele estropear y llorar no es necesario. Los astutos no lloran, señor director. Pueden llorar por fuera, pueden gemir y sollozar, pueden temblarse los labios, pero por dentro saben que no perdieron. Que no perdieron porque no entregaron. Porque en lo más íntimo, en lo que sólo a ellos pertenece tampoco entró el amor y siguen a la espera, y anhelan el momento en que la vida por fin se cumplirá.”
Pág.135

- “ “Entonces tu cola se dividirá en dos y se convertirá en lo que los seres humanos llaman piernas. Pero has de saber que eso te producirá tanto dolor como si una espada recién afilada te rajase por la mitad. La pequeña sirena, de Andersen. ¿Lo recuerda? A cada paso que des te parecerá que pisas cuchillos afilados y que tus pies sangran. Yo lo recuerdo. Casi siempre en los cuentos las transformaciones se producen sin dolor, son instantáneas y completas. Pero esa cola de sirena que se resiste a dejar de serlo. Imagino que habrá habido multitud de interpretaciones sexuales para esta imagen, aunque creo que de niña no pensé en el sexo cuando escuchaba el cuento, y tampoco ahora. Pienso en el dolor de dejar de ser lo que se es, en cuánto puede durar.”
Pág.163

- “Me disipo a su lado, le decía. Llaman disipación a la conducta de los libertinos. Pero disipar es hacer que una cosa que está en el aire sea cada vez menos densa hasta desaparecer. Claro que nunca desaparece del todo. Aunque la niebla se disipa y deja de verse, queda en el aire extendida. Disiparme ahí, a su lado, significa aceptar que la materia no es siempre plomo, carne, madera. También en ocasiones roza lo invisible. Porque si la energía es masa por la velocidad de la luz al cuadrado, entonces la energía es materia también, es una forma de materia, y así las conexiones, las chispas diminutas que deben de saltar en el cerebro cuando una neurona se conecta con otra, son materia también, y cuando yo le escribo y usted me lee saltan chispas microscópicas, y usted y yo nos hacemos menos densos.”
Pág.188
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