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martes, 18 de noviembre de 2014

Cómo es tu dolor

Mgmt by El Columpio Asesino on Grooveshark


El taxista de esta noche no tiene la radio puesta. Miro la ciudad por la ventanilla. 

—Qué buena eres —me dice de repente—. He tenido que mirar para ver si seguías ahí o estaba conduciendo solo.

Sonrío. 

—Tienes un piercing

—Hace tanto que lo tengo, que ya no me acuerdo de que lo llevo —esto es un pensamiento en voz alta.

—¿No te dolió?

No me acuerdo del pinchazo, pero aun así le digo que no. En cualquier caso, el dolor no se recuerda. 

El dolor no se recuerda. El taxista sigue hablando de piercings y de dolor. Es un chico joven, y dice que le gustan los piercings, pero que nunca se pondría uno por el dolor. 

—Yo hace tiempo que quiero tatuarme, pero no lo hago por el dolor. El piercing es diferente. Es solo un pinchazo.

Es solo un pinchazo. El taxista habla ahora de tatuajes. Que le gustan, dice, pero verlos; no para él. Y me pregunta si tengo frío, si estoy bien, si mañana no trabajo.

—Hoy es mi viernes.

Hoy es mi viernes, y Madrid está muerto. Me lo dice el taxista: Madrid es un pueblo fantasma. Y es verdad. Me parece increíble, pero las calles están completamente vacías. 

Pienso en un vídeo que vi hace tiempo. Unos bomberos intentando rescatar a un gato de un árbol. Todo un espectáculo para bajar al gato, y cuando ya llegan hacia él, el gato salta. Pienso que nos parecemos, ese gato y yo. 

El dolor no se recuerda. El placer tampoco.

No sé cómo es tu dolor, le tendría que haber dicho al taxista. Es que, ¿sabes?, yo no siento nada. Cuando las niñas se pelean, se tiran del pelo. A mí nunca me dolía. Les llamaba mucho la atención a todos. Me hacía moscas en el dorso de la mano. ¿Sabes lo que es hacerse una mosca? Se trata de pasarse el dedo húmedo hasta levantar la piel. Es una tontería. Siempre estoy tratando de hacerme daño, pero nunca llego. 

Mis sensaciones son platónicas. Me enamoro por admiración, me hago pequeña.

—Te estás haciendo pequeñita, ¿no? —me pregunta el taxista—. Te estás haciendo pequeñita ahí detrás. 

—Totalmente. 

Te estás haciendo pequeñita como Madrid esta noche, completamente vacía. Como Madrid esta noche, representas una naturaleza muerta. 


Nature Morte. Sophia Magdalena Koegl








martes, 24 de enero de 2012

Auto-lesión. Masturbación con clímax. (2010)



¿Qué es la Autolesión?
La autolesión consiste en hacerse un daño físico cómo método de alivio al sufrimiento psicológico. A veces el dolor psicológico se hace tan dificil de manejar, que se opta por dañar al cuerpo en un intento de controlar la situación. Esto efectivamente alivia, aunque sea por unos minutos. Las sensaciones que se tienen al momento de autolesionarse depende de cada persona y de la situación que se esté viviendo. A veces puede calmarnos, en otras ocasiones despertarnos. O tal vez hacernos sentir "reales", muchas veces es mejor sentir dolor a no sentir absolutamente nada.
Fuente: http://autolesion.blogspot.com


Antes de que empiece a cundir el pánico entre mis allegados: no es que ahora me haya dado por los cortes y las agujas (mi auto-lesión, si se puede denominar así, no va más allá de quitarme las cutículas hasta límites insospechados), sino que hallábame yo googleando una imagen para ilustrar un texto y encontrome con ese blog y esa definición. 




El texto que me dispongo a colgar es una cosina chiquitina que escribí para unantología de poesía erótica en Septiembre de 2010. En el transcurso de estos dieciséis meses, el proyecto ha ido cambiando de coordinadores, de editores, de participantes, y de perfil, buscando ahoralgo más explícito, más -en palabras de los editores- porno: "que ponga cachondo al lector". 


Como los poemas que envíe en su momento hacían de todo menos excitar al receptor, han decidido prescindir de ellos, pero no de mi presencia en lantología ;)  , lo que me ha obligado  escribir sobre sexo, sacar a Katriuska del lugar donde viven los monstruos y tratar de mezclar la lírica y la estética con lo erótico.


So difficult to me now




Bueno, os cuelgo este poema erótico-errático con ilustración de mi estimada Jenni Tapanila.









Auto-lesión. Masturbación con clímax. 

Auto-lesión. Masturbación completa. Hedonismo suicida. Flagelación. Satisfacción completa. Soledad. Rito satánico. Triste parada de camino a la utopía. Destino final. Culminación y clímax. Placer en vías de extinción. Vergüenza infinita. Vibrador. Con cargador o a pilas. Arma letal para un momento de sexualidad insatisfecha. Terapia de pareja. Verdad y mentira en sentido extra-moral. Soledad. Estación de servicio. Masturbación. Relación sexual con un completo desconocido.







Nick, Terry, Simon, Andrew and Francois. 

"The photo aspires to say that if we want to experience life and relationships that bring us joy, they can and often do bring pain as well. Its part of the deal, but hopefully worth it. hence she is doing this to herself, as if to say she chose all the heartbreaks." 
Jenni Tapanila.

lunes, 20 de diciembre de 2010

sing for absolution II.

No seais cabrones. Si pongo vídeos es por algo:

Hurts. Wonderful Life.



Me dejo rodar hacia el final de la noche como la última bola de pin ball en pub sólo para negarme que te echo de menos. Sólo soy yo porque soy como te gusta ahora. Como fui siempre. Ondina que grita muda te quiero en una fiesta sin música. No eres tú. Somos neuronas que interceden y se odian. Se desean. Cuánta mentira. Ya no soy yo. Soy tres minutos. Recuerdo tu miedo al dolor. Lo recuerdo al despertar y lo siento mío. Huelo tu sangre y sangro y escapo por mis poros con toda la inmensidad pastel que la noche ha dejado en mis ojos. Despierto y recuerdo tu miedo al dolor. Despierto y recuerdo tu ausencia que también es la mía y me compadezco. Estoy sola o contigo o con todos. La niebla se traga el cielo y el horizonte y me levanto buscando un aliado pesimista. Que me diga tienes razón, no conseguirás retenerte. Que esto es sólo una señal, euforia artificial, catarsis o miedo al compromiso. Placebos todos ellos. Miedo al miedo que tuviste tú. Miedo al miedo de ser sólo yo ahora que vuelvo para irme como soy. Miedo a marzo. Miedo a una habitación vacía. Recuerdos de mi vida como trastos. Recuerdos de mí como un trasto. Hojas sueltas de un poemario póstumo en una piscina congelada en enero. Miedo a tu miedo al dolor. Miedo a tu juicio constante. No soy lo que querías que fuera. Lo sé. No lo soy. Te siento aquí, me dictas, te quiero, me castigas. Estás en mí. Eres yo. Me odias. Me dejo rodar hacia el final de la noche sólo para repetirme: no me ves, no me ves, no me ves. Para tratar de perdonarme. Déjame ser libre, compensarte por mis caídas. Sálvame del miedo. Vuelve. Abrázame. Perdóname y seré como quisiste que fuera. Ayúdame y no me dejes caer. Ayúdame a salir del bucle, del frío, del fracaso y del miedo. Líbrame del miedo. Líbrame de mí. 


a mi abuela


martes, 29 de diciembre de 2009

Síndrome

La foto la he pillado de aquí.


Los ojos se me han achicado hasta convertirse en un par de puntos negros. Dentro de las uñas, resquicios de las caricias de los primeros días. Ahora sólo queda un rastro de angustia latente en las entrañas.

Y en mis labios roídos por el frío, a duras pena resiste algo del sabor que te comía la boca, bajo las costras que cuentan los golpes, tu rabia y la evidencia de haberme convertido en esclava, sierva y fiel servidora de tu decrépita polla.

Desenredando con mis dedos la punta de mis nervios, musito como si fuera una nana, palabras que puedan darme la fuerza para salir de aquí, pero cabrón, has entumecido a conciencia el valor que me quedaba.

Cuántas veces me has dicho que me quieres. Cuántas veces te han importado tan poco mis gritos de dolor. Cuántas veces me has dicho que siempre has querido lo mejor para los dos. Cuántas veces has obviado mis sentimientos para tenerme arrodillada pidiéndote clemencia con la dignidad envuelta en lágrimas.

Y en la cama, apenas queda nada salvo sudor y una almohada sobre la cual sólo reposan las más terribles pesadillas. Y, entre las sábanas, los restos de un placer ya extinto. Tus ronquidos de vividor, la fiera exhausta tras una dosis de sexo no consentido.

No puedo salir. No puedo quedarme. No puedo quererte. No puedo, no puedo, no puedo moverme. No puedo esperar que esto cambie. No puedo esperar sin más, pero cariño, me has quitado hasta las ganas de vivir si no es de esta manera. Si no es a tu manera ya no sé. No puedo.

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