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| Nature Morte. Sophia Magdalena Koegl |
martes, 18 de noviembre de 2014
Cómo es tu dolor
martes, 24 de enero de 2012
Auto-lesión. Masturbación con clímax. (2010)
¿Qué es la Autolesión?
La autolesión consiste en hacerse un daño físico cómo método de alivio al sufrimiento psicológico. A veces el dolor psicológico se hace tan dificil de manejar, que se opta por dañar al cuerpo en un intento de controlar la situación. Esto efectivamente alivia, aunque sea por unos minutos. Las sensaciones que se tienen al momento de autolesionarse depende de cada persona y de la situación que se esté viviendo. A veces puede calmarnos, en otras ocasiones despertarnos. O tal vez hacernos sentir "reales", muchas veces es mejor sentir dolor a no sentir absolutamente nada.
Fuente: http://autolesion.blogspot.com
Antes de que empiece a cundir el pánico entre mis allegados: no es que ahora me haya dado por los cortes y las agujas (mi auto-lesión, si se puede denominar así, no va más allá de quitarme las cutículas hasta límites insospechados), sino que hallábame yo googleando una imagen para ilustrar un texto y encontrome con ese blog y esa definición.
El texto que me dispongo a colgar es una cosina chiquitina que escribí para una antología de poesía erótica en Septiembre de 2010. En el transcurso de estos dieciséis meses, el proyecto ha ido cambiando de coordinadores, de editores, de participantes, y de perfil, buscando ahora algo más explícito, más -en palabras de los editores- porno: "que ponga cachondo al lector".
Como los poemas que envíe en su momento hacían de todo menos excitar al receptor, han decidido prescindir de ellos, pero no de mi presencia en la antología ;) , lo que me ha obligado a escribir sobre sexo, sacar a Katriuska del lugar donde viven los monstruos y tratar de mezclar la lírica y la estética con lo erótico.
So difficult to me now.
lunes, 20 de diciembre de 2010
sing for absolution II.
Hurts. Wonderful Life.
a mi abuela
martes, 29 de diciembre de 2009
Síndrome
La foto la he pillado de aquí. Y en mis labios roídos por el frío, a duras pena resiste algo del sabor que te comía la boca, bajo las costras que cuentan los golpes, tu rabia y la evidencia de haberme convertido en esclava, sierva y fiel servidora de tu decrépita polla.
Desenredando con mis dedos la punta de mis nervios, musito como si fuera una nana, palabras que puedan darme la fuerza para salir de aquí, pero cabrón, has entumecido a conciencia el valor que me quedaba.
Cuántas veces me has dicho que me quieres. Cuántas veces te han importado tan poco mis gritos de dolor. Cuántas veces me has dicho que siempre has querido lo mejor para los dos. Cuántas veces has obviado mis sentimientos para tenerme arrodillada pidiéndote clemencia con la dignidad envuelta en lágrimas.
Y en la cama, apenas queda nada salvo sudor y una almohada sobre la cual sólo reposan las más terribles pesadillas. Y, entre las sábanas, los restos de un placer ya extinto. Tus ronquidos de vividor, la fiera exhausta tras una dosis de sexo no consentido.
No puedo salir. No puedo quedarme. No puedo quererte. No puedo, no puedo, no puedo moverme. No puedo esperar que esto cambie. No puedo esperar sin más, pero cariño, me has quitado hasta las ganas de vivir si no es de esta manera. Si no es a tu manera ya no sé. No puedo.
la niña de las naranjas by Adriana Bañares is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.


