Adria y Leti como testigos. Óscar y yo, elegantes y esplendorosos.
A parte de este hecho tan romántico en plenas fiestas de San Mateo, con Fangoria de madrina y una noche en la feria como luna de miel, el quince de septiembre salió a la venta La involución cítrica, con la editorial jerezana Origami. Recibí mis diez ejemplares la mañana del quince de septiembre, mientras veía Storytelling. No podía haber sido más oportuno.
En la mesa de la cocina una peluca rosa comprada el día anterior en Carrusel para la NOP: Noche Oficial de las Pelucas. Idea de Marta tras saber que la noche del 20 de Septiembre vendría Fangoria a la ciudad.
El día 16, después de un jueves de pintas a precio de cañas, rueda de prensa en el Ayuntamiento de Logroño.
My books, me, el concejal de Alcaldía Javier Merino y la edil de Política Social Paloma Corres.
La noticia que saldría publicada días después en algunos medios locales como el diario La Rioja o la web del Ayuntamiento de Logroño, anticiparían una de las mejores cosas que me han pasado en los últimos años: mis cuatro casicinco días en la ciudad italiana Brescia.
La verdad es que la idea de representar a Logroño en unas jornadas de "la lengua" cuyo eje central fuera La sombra del viento de Zafón me parecía algo cuanto menos surrealista, pero la oportunidad de viajar, de salir del bohío, a gastos pagos like Poetry Woman, me parecía más que atractiva. Así que dije sí, me leí La Sombra del Viento y El Juego del Ángel (porque ya que hay que hacer el sacrificio, se hace dos veces) y me preparé el macuto para ir a Italia. La última vez que salí de España fue en 2006 (cinco años son demasiados para un necrofóbico), y fue a Italia precisamente, a Génova en concreto. Ya iba siendo hora de salir de nuevo, ver mundo y tomar distancia, aunque el lugar estuviera dentro de la jurisprudencia de Inditex. Si leer a Zafón me pagaba el viaje, la estancia y las dietas, ¿por qué no?
Brescia está hermanada con Darmstadt (Alemania), que a su vez está hermanada con Troyes (Francia), Chesterfield (Reino Unido) y Logroño, que también está hermanada con Brescia. Este año (2011) se cumplen veinte años del hermanamiento entre Darmstadt y Brescia y se plantea, se negocia, interesa, un hermanamiento entre Brescia y sus hermanastros putativos de Chesterfield y Troyes, o sólo de uno de ellos, no me enteré de la fiesta, para hacer una megafamilia política entre todos juntos en amor y compañía. Pero todo esto que a mí no me quedó claro, y seguramente a vosotros tampoco, no es lo que nos importa. Lo importante y único que me concierne es la llamada Giornata Europea delle Lingue o Jornada Europea de las Lenguas, que se celebraría el 26 de Septiembre: el temido día en que yo, vuestra amada Awixu, hablaría ante un público exclusivamente post-adolescente.
Al grano: ¿De qué va el sarao?
Muy bien, hemos dicho que en esta historia entran, como en el chiste: un alemán, un francés, un inglés y un español. Darmstadt traería a Michael Kibler, escritor de relatos sobre crímenes; Troyes al guionista y dramaturgo Pascal Bancou; Chesterfield a la poeta Elizabeth Fischer, y Logroño a mí, para conducir un concurso de preguntas sobre las obras que los alumnos de los diferentes idiomas habían sido obligados a leer. Así: los de inglés competirían por El retrato de Dorian Gray, los de alemán por Siddartha de Hermann Hesse y los de español... por La sombra del viento. De la obra francesa no me acuerdo. Désolé.
El concurso en cuestión se celebraría en la sala de cine Nuovo Eden. Sí, os sugiere lo que fue: una sala de cine X. Ahora, eso sí, reutilizada como salón de actos para eventos oficiales como el que nos ocupa.
Yo rechacé a Zafón en una sala de cine X.
Las reglas del juego eran muy sencillas: A derecha e izquierda del escenario, dos grupos de post-adolescentes correspondientes a dos clases de dos institutos (lo pongo en cursiva porque no se trata de institutos como lo entendemos aquí, aunque por las edades podrían ser chavales de bachillerato) diferentes pero estudiantes de un mismo idioma. En el centro, un timbre como pulsador. Tras él, un atril y tras el atril el escritor en cuestión con sus cuarenta preguntas y sus cuarenta respuestas sobre el libro en cuestión y tras él, en una mesa, el funcionario/concejal representante de la ciudad en cuestión y una concejala de Brescia, contando los puntos.
A las 9 hace el paripé Pascal. A las diez, Michael. No entiendo ni papa de lo que dicen pero me resultan amenos y divertidos. Los chavales parecen buena gente a pesar de ser post-adolescentes. Se ríen. Compiten. Estoy tranquila. No es lo que esperaba. Ni para bien ni para mal, aunque para bien está siendo mejor. Quiero decir. Yo no esperaba que el día en que tuviera la oportunidad de presentar mis libros en el extranjero fuera de una manera tan esperpéntica. Siempre he intentado -en vano- ser -o aparentar ser- una chica seria. Se supone que las chicas serias no leen a Zafón por encargo ni presentan concursos sobre libros de Zafón dirigidos a estudiantes post-adolescentes de español en una antigua sala de cine porno. Las chicas serias que se consideran anarquistas, subversivas, underground, no leen por encargo a Zafón para ir a gastos pagados a Italia a presentar concursos sobre libros de Zafón. Las chicas serias, dignas, coherentes, idealistas no abandonan La Broma Infinita de Foster Wallace para leer a Zafón por un viaje de cuatro días casicinco a Italia. Las chicas así, se suben al escenario, dan las gracias y llevan fanzines en una caja, un dossier con textos de Juan Bonilla, Almudena Vidorreta, Belén in Red, Fernández Mallo, Ana Pérez Cañamares, Sebensuí Á. Sánchez, Vicente Muñoz Álvarez, etcétera. bajo el brazo, mira a su público, el cual compite por un lote de libros de la chica seria para su clase, y dice "yo os premiaría sólo por haberos leído este peñazo de libro", y sueltan una risita nerviosa a los chavales y a las profesoras de español, y hace las preguntas, y dice "Escritores como Zafón no representan lo que hay ahora mismo en España". No representan la cultura de bar, de Madrid, de los Diablos Azules, del Bukowski, de Valladolid y de Versátil.es y La Curva. No representan al auge de las publicaciones independientes, a los poetas y escritores y artistas jóvenes que salen a la calle en España.
Público.
Los asientos libres de la primera fila corresponden a los representantes de Darmstadt, Chesterfield, Troyes y al mío.
¿Las chicas serias se preguntan por qué en La sombra del viento las chicas saben que están embarazadas justo después de haber follado por primera vez? ¿Es eso posible? ¿Qué idea tiene Zafón sobre las mujeres? ¿Por qué son tan claramente putas o sumisas? ¿Por qué utiliza el verbo escrutar tantas veces? ¿Por qué vende tanto Zafón? ¿Tiene dignidad Zafón? ¿La tengo yo? ¿Por qué en Rayanair son tan pesados con las medidas, el peso y los bultos?
La clase ganadora del concurso se llevó como premio 25 libros míos: 10 de La Involución Cítrica y 15 de La Niña de las Naranjas.
Una vez finalizada mi actuación, me hicieron pasar a una sala donde ya me esperaban los estudiantes de español. Al entrar, me aplaudieron, y me dí cuenta, por cursi y típico que parezca, de que todo aquello había merecido la pena. La profesora de español me pidió el dossier encantadísima y agradecida. A los chavales les gustó el rollo de La Fanzine. Pero yo sentía que todo aquello se me escapaba. Me senté en un sofá rojo que habían reservado para mí, como si fuera una celebrity, y los chavales, desde sus sillas de instituto, me preguntaban sobre el proceso creativo, mi estilo, mis libros. Me daban la razón cuando hablaba de mi idea anti-abortista a la hora de crear, o sobre la influencia inevitable de la cultura pop en la literatura. Las chicas acabaron haciendo preguntas tipo Super Pop. Cuál es tu música preferida. Me encanta tu pelo. Me-en-can-ta-tu-pe-lo. Y no exagero si digo que lloro un poco ahora frente a la pantalla recordándolo. So emotional.
Lunedì, infine, al Cinema Eden di via Nino Bixio, a partire dalle nove, si darà luogo alla Giornata europea delle Lingue, proposta nata per incentivare lo studio delle lingue straniere con l’ausilio di madrelingua: in cattedra saliranno lo scrittore Pascal Bancou, la spagnola Adriana Bañares, lo scrittore di Darmstadt Michael Kibler ed la docente inglese Elizabeth Fischer.
No me queda nada más que decir salvo gracias. Al Ayuntamiento de Logroño, al de Brescia, a Pepe Notivoli, a Daniela Scaini, Monika Schmitt y al resto de compañeros de viaje y compañeros de grappa y pirlo (Il pirlo è il tipico aperitivo bresciano a base di vino bianco frizzante, campari (o aperol) e seltz. E’ l’equivalente dello spritz veneto), Michael Kibler, Georges Pataky (tan funcionario y tan moderno, con americana y Conversse: como dice mi amiga Elena: en este mundo hay clases de gente y gente con clase, fuck yeah); y todos en general, por ser tan agradables y soportar mi inglés de base, mi italiano de Laura Pausini y mi alemán bajo cero. Por una organización impecable y un trato excepcional. Más que nunca puedo decir Feel like a Sir.
Pero, sobre todo, porque este viaje me ha enseñado mucho y me ha servido para más.
Grazie mile.
Esa puerta daba un pequeño balcón.
Necesito muy poco para ser feliz.
No sé si se ve bien, pero era tremenda.
Los madrugones fueron matadores, pero lo que se durmió, se durmió bien. :)
También desde el balcón.
Desde el balcón.
Se me quedó grabada Pablo's blues. Bajé a la calle por la mañana, a esperar al resto del grupo para ir a alguna de las actividades / visitas guiadas que nos tenían preparadas según el programa, y de uno de los bares salía esta canción. Puro lujo.
Detalle en el Ayuntamiento de Brescia.
Ristorante "La Sosta".
Se me ocurrió fotografíar la cabina, aunque lo realmente bueno de este restaurante es el retrato de Berlusconi que preside la entrada.
También en "La Sosta".
Dibujo realizado por Maurizio ¿?. Concejal de... algo relacionado
con artesanía. Me lo explicó en italiano, no me presionéis.
Lo dibujó en el menú. Pintado con café, frutas del bosque y hojas
del centro de mesa. Con este detalle quedó claro que las comidas de
gala no tienen por qué ser encorsetadas y frías, sino realmente divertidas, y que los
políticos/concejales/funcionarios también tienen corazón.
Porque sí.
Foro romano en Brescia. Síndrome de Stendhal. I swear.
Esta obra me llamó especialmente la atención en el museo de Santa Giulia,
donde conviven el arte medieval y el contemporáneo.
Para terminar, un regalo. Para vosotros y para la gente con quienes estuve en Brescia: un recopilatorio de Música Española para Gente Elegante que podéis descargar pinchando aquí.
Espero que lo disfrutéis.
Os quiere,
Awixumayita.
Próximamente os hablaré de la presentación de La Involución Cítrica en el Riff.
Dos personas solas, ¿hacen dos soledades o ninguna?
Pongamos por caso que una de mis mejores amigas y compañera de piso se
encuentra mal físicamente y no quiere venir. Pongamos por caso que el chico, al que tanto gusto y me dio la entrada, se encuentra mal sensiblemente (por cuestiones sentimentales, se entiende, no por cuestiones banales, como podría entenderse) tampoco quiere venir. Pongamos por caso que la amiga que me estuvo casi suplicando durante una semana salir con ella aquel sábado tenga planes con otras amigas. Pongamos por caso que el amigo que quiere una Guinness no quiere quedar conmigo porque no sabe si le va a gustar ese tipo de música. Pongamos por caso, definitivamente, que tengo que ir sola al concierto de Le Punk.
Y no me siento mal, porque es un grupo que me encanta. Me siento mal porque gracias al Facebook sé que mi ex novio (sí, el de los dibujitos, el que hasta hace un mes quería volver conmigo) ha sido tan cínico de ir el domingo a follarse a su nuevo chocho con la cara de llegar a su casa y aparcar en la mesilla (o en la mesa del salón) las cosas que tenía que devolverme, para después del (o los) polvo(s) ir a casa de mi madre a depositar las susodichas. Pongamos por caso entonces que no quiero quedarme en casa llorando por la decepción que produce saber que el único tío al que he llegado a querer (y confiar) en mi puta vida de veinteañera ha resultado ser tal y como creí que eran los hombres cuando tenía dieciséis.
Así que me pongo lo más mona posible (que si el pelo bien puesto –con este rojo teñido que tanto favorece a mis grandes ojos verdes-, eye liner negro, rímel waterproof a prueba lacrimal y los labios tintados de gloss rosa que realza la belleza de los mismos – porque sí, tengo unos labios irresistibles -, pantalones pitillo negros y botines de tacón, para realzar estas largas y finas piernas que Dios y gimnasio me dio, camiseta larga y ceñida que realce mi cintura de avispa a tiempo que disimule mis caderas anchas e inconmensurablemente femeninas; cinturón ancho y negro, que baile al son de la Virgen de la Soledad y un collar largo, también negro, que grite: quién se acuerda de mí y quién coño podría realmente vivir así) y salgo hacia el urbano (aunque mis agujetas me pidan ir andando) hacia la sala Mambo.
Son las ocho y media de la tarde. Lo bueno de esto es que aún es de día, y me pongo a la fila, aún siendo la única persona que va sin compañía. Quiero ver a Le Punk y lo haré paseándome por cada tumba que haga falta.
Entro, tengo poco dinero, pero bastante para un botellín de cerveza y un paquete de Winston (aparcando a un lado el Lucky con el que empecé a fumar y el Pal Mall con el que Sara me conoció aquella noche en el Joe). Soy una tía alta, peli-roja y atractiva, sola en la barra, fumando un pitillo y sorbiendo con seguridad de un botellín de Mahou. Si habéis venido solos también y no os atrevéis a hablarme es vuestro puto problema. Nunca dije que no quisiera estar sola.
Apoyado contra una columna, frente al escenario aún vacío, un tipo al estilo Thom Yorke (de los que me encantan a la primera mirada de reojo), también solo, bebiendo una Heineken. Por timidez, o porque ya me estoy mareando por llevar siete horas sin comer, me aferro al botellín y me acerco, pero no reacciona. No tengo ganas de arrastrarme por nadie, así que damos por resultado dos soledades, que siempre sera´n mejor que una.
Comienza el concierto. Hay bastante poca gente y un tío que esta´ a mi lado susurra: Estos en Madrid llenan, pero se ve que en Valladolid son un poco gilipollas. Y pienso inminentemente en mi amiga indispuesta, mi amigo maldeamoresado, mi otra amiga que ha quedado y el otro que sólo quiere escuchar algo de Anathema o derivados. Sonrío. No digo nada, sólo quiero escuchar a Alfredo Fernández hasta ahogarme en un orgasmo disimulado cuando cante Fulana de Tal. Porque, niño, no me importa que me apaguen la luz: ya he vivido entre las sombras antes de que llegaras tú.
Y he de confesar que al principio, antes de empezar el concierto, me sentí como una mierda porque pusieron el disco de Vetusta Morla y, aunque dijera que te parecieras al cantante (aunque eres bastante más feo que él) aún las canciones me recuerdan a ti. Y he de confesar, si he de confesar alguna cosa, que nunca te vi como un novio tanto como te vi como amigo. El sexo y los te quiero enlagrimados tampoco fueronpoco ficticios. La verdad es que tenemos mucho que agradecernos por estos casi dos años. Si he de decir algo es que el recuerdo de lo nuestro tampoco podra´ ser borrado como tampoco podré negar que lo dejé para dejar de hacerte daño. Así que ahora que eres feliz debería estar orgullosa de mí misma.
Pero, si he de destacar algo de este concierto, me quedo con que He Vuelto a amanecer, aunque haya estado a punto de explotar de tanto pensar en ti y la chica de delante y su novio no dejaran de empujarme cada vez que extasiados del placer y toda esa tontería que deriva del amor, se pusieran a bailar como energúmenos. Y si me he de quedar con una peculariedad, mencionaré que la chica de detrás me diera golpecitos en la espalda y, al volverme, amablemente me dijera: Es que eres tan alta…
Pero tocaron La Noria yrecordé la primera vez que la escuché. Fue en el Actual 07 (Logroño). Convencí a Marta para ir porque yo a esta gente la escuché una vez en un programa que presentaba Gurruchaga en Localia. Aquellla vez me quedé paralizada frente al televisor como una gilipollas (que, a fin y al cabo es lo que fui y lo que sigo siendo), pero no tenía Internet para buscarles y en ninguna tienda de discos de Logroño conocían a este grupo.
Ay… amor… se alimenta de escombros…
Marta también se enamoró en aquel concierto y quise besarla aunque el segurata de turno detrás de la valla quisiera arrebatármela. (Quién pudiera resistirse a aquella rubia de gesto ingenuo tan maravillosa).
Recuero que quise verte por aquel entonces y no pude. Aún no eras un aspirante a artista engreído y pedante, pero sí uno de mis mejores amigos con diferencia. Hubiera querido besarte hasta desgastarte, como cada día de frío. Simple, y llanamente, mi amor, porque te quiero con locura.
Pero este concierto fue mucho mejor, aunque para llegar al centro tuviera que buscar entre el naufragio de las avenidas. Porque, niña, soy de las que van con las verbenas y vuelven con las romerías…
Un pequeño peluche que lanza besos y dice I love You me recuerda a aquel muñeco que dice tonterías sobre la pantalla de tu ordenador cada vez que lo enciendes, y el culo casi al descubierto cuando se agacha del cantante, me grita que nunca encontraré uno como el tuyo. Y si lo encuentro no sera´ el mismo, y si no es el mismo, niño, no me sirve.
Pero de lo que sí estoy segura es de cuán orgullosa estoy de haber ido a este concierto sola y sentirme la protagonista del nombre de aquel dúo femenino español de los noventa...
Pues eso, que me he enamorado locamente de David Fonseca. Ya me venía rondando este verano... pero no sé si es la primavera o qué, pero... No me había gustado alguien tanto desde que Eminem sacara The Marshall Matters LP, y quiero compartir con vosotros todo mi amor:
Kiss me, oh kiss me:
Rocket Man:
No tengo dinero, pero sí muchas ganas de verle, y el 13 cumplo 21 añitos, asi que si todavía no sabéis qué regalarme, un viajecito a Barcelona no estaría mal:
12 de marzo 2009, 20:00h Sala Heineken, Madrid 13 de marzo 2009, 18:00h Fnac L’Illa – Showcase, Barcelona 13 de marzo 2009, 21:00h Bikini, Barcelona 14 de marzo 2009, 23:00h Faktoria D’arts, Terrasa.