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viernes, 27 de mayo de 2011
jueves, 21 de abril de 2011
1000 entradas y aún no nos enteramos de nada.
No tenía claro sobre qué escribir para que la entrada número 1000 de este blog fuera especial, pero los organizadores de La semana joven de Logroño me han dado el mejor tema. Gracias.
Resulta que no nos enteramos de Nada, aunque la culpa la tengo yo por seguir esperando algo de una ciudad que tiene por costumbre interpretar de forma perenne un papel que huele a alcanfor y ranciedad.
Me pregunta Bosko I. si he dado algo de difusión a la presentación que haré (junto al escritor riojano Diego Collado Mazo) el próximo sábado, 23 de abril, en el Riff, ya que en el blog de La semana joven, dentro de la cual se enmarca este evento, no hay información al respecto. La solución que encuentro es realizar un cartel junto a Óscar R. Cardeñosa e imprimir los carteles en mi casa o recurrir a Internet para dar ruido, ya que estamos en Semana Santa y aquí si muere Dios no abre ni Cristo.
Cuál es mi sorpresa cuando, hace unos veinte minutos, entro al blog de La semana joven y me encuentro con que
a) La niña de las naranjas se presenta, en el bar Riff, como novela.
b) El día 27, el autor Blue Jeans estará hablando en el Espacio Cultural Cajarioja Santos – Ochoa “ACERCA DE CÓMO SE DA EL SALTO DE UN BLOG DE INTERNET A UNA NOVELA”.
Os podéis imaginar mi cara de estupefacción.
La niña de las naranjas. Palabra de Awixumayita es un libro-blog. Un diario de ficción. Es, en definitiva, un libro que nace de un blog. Un blog que ha dado un salto al papel. En cualquier caso: NO es una novela. Ni poniéndome más (post)moderna que Mallo podría tener la poca vergüenza de calificar mi libro como novela. No hay hilo argumental, ni siquiera las entradas que están publicadas en él siguen un orden cronológico. Es un libro donde lo mismo hay poemas, que relatos de ficción o pasajes autobiográficos, como en un blog. Porque el libro La niña de las naranjas. Palabra de Awixumayita es un blog en papel donde incluso se han respetado los comentarios que acompañaron a algunas de las entradas que lo componen. Pero mi libro se presenta en un bar, y lo hace como novela. Porque para hablar del salto del blog al papel ya tenemos a la gente de fuera, a quien, por supuesto, le damos el mejor sitio para hacerlo.
Pero no penséis que me indigna presentar mi libro en un bar, ni mucho menos. Lo haré a mucha honra en un bar en el que tan buenos ratos he pasado como es el Riff, y estoy segura de que será una gran noche. Mi pregunta es por qué los organizadores de unas jornadas culturales no se informan antes de hacer el programa y por qué unos libros se presentan en un bar y otros en un centro cultural.
Nos vemos este sábado en el Riff, donde presentaré La niña de las naranjas. Palabra de Awixumayita y hablaré sobre cómo se da el paso del blog al papel.
lunes, 17 de noviembre de 2008
2008 - 1988 = 20
En un principio no me di cuenta, o no le quise dar importancia. O yo qué sé.
Hace tiempo que no gano concursos. Tal vez tenga que ver con que hace tiempo que no me presento a ninguno. Qué cosas. La última vez que me presenté a uno fue hace medio año, al Esteban Manuel de Villegas. No era la primera vez que me presentaba a ese concurso: me presenté en dos ocasiones y las dos veces resulté premiada. Pero esta vez se sumaba la cuestión de la edad. Ay, el paso del tiempo. Claro, antes no era tan difícil ganar cuando se competía con chavales de quince años, pero ya con veinte una tiene que entrar en la modalidad de “adultos”.
Presenté Quince Mordiscos y perdí.
Hace tiempo que no gano concursos. Tal vez tenga que ver con que hace tiempo que no me presento a ninguno. Qué cosas. La última vez que me presenté a uno fue hace medio año, al Esteban Manuel de Villegas. No era la primera vez que me presentaba a ese concurso: me presenté en dos ocasiones y las dos veces resulté premiada. Pero esta vez se sumaba la cuestión de la edad. Ay, el paso del tiempo. Claro, antes no era tan difícil ganar cuando se competía con chavales de quince años, pero ya con veinte una tiene que entrar en la modalidad de “adultos”.
Presenté Quince Mordiscos y perdí.
Los ganadores en la modalidad “jóvenes” fueron Raúl Gutiérrez Martínez, alumno de Derecho en la Universidad de La Rioja, por su trabajo Valor bajo el sol; y el de poesía para Nerea Fernández Rodríguez, alumna de Filología Hispánica en la Universidad de La Rioja, por su poema Y qué si muero ahora. Ambos nacidos en 1988, como yo. Y me jode tener que decir esto, porque conozco a los dos y, sinceramente, escriben jodidamente bien. Pero no sé qué clase de mérito tiene competir a los veinte años con gente púber-adolescente. Y, ojo, que no quiero con esto desprestigiar a los chavales jóvenes, ma´s bien todo lo contrario. Creo que hay que dejarles paso, como en su día otros nos dejaron a nosotros. Yo también gané concursos a los catorce, a los quince, a los diecisiete. Pero ahora, con veinte, considero que el listón tiene que estar muchísimo ma´s alto. Y creo yo que el jurado del concurso literario Esteban Manuel de Villegas también lo vio así cuando estableció en las bases del mismo que a partir de veinte años hay que presentarse en la modalidad adulta. Aunque, evidentemente, a la hora de premiar se pasó las bases por el santísimo forro de los...
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