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viernes, 21 de noviembre de 2014

Poner puertas al campo

Hunger Of The Pine by alt-J on Grooveshark





Y llegó el agrimensor y yo seguía esperando en el coche. 

Las voces de mi padre y sus compañeros se oían desde el coche como si estuvieran hablando debajo del agua. Miraba el paisaje tan seco y tan amplio, como si la tierra no se acabara nunca. 

Los compañeros de mi padre no saben de niñas, y me hablan como si fuera más pequeña de lo que soy, aunque también hablan de cosas que no debería escuchar nunca.

Me hablan desde fuera, y dan golpecitos en la ventanilla. 

Tengo una muñeca que escondo para que no vean lo infantil que soy. El coche es una pecera. 

Y llegó el agrimensor y abrió la puerta del coche. Tomé aire, y estaba frío. Hemos venido a poner límites


Miré la explanada infinita y negué: es un deseo imposible cercar la tierra.

Es un deseo imposible mantener al pez vivo fuera del agua. 







jueves, 23 de octubre de 2014

Arritmia



Beatriz Barriuso
http://yourheartonatray.blogspot.com.es/



Su manera de ocultarse y escapar es un baile. Pasa inadvertida a pesar del vestido rojo y la melena oscura, los rasgos marcados, la belleza agresiva. Pasa inadvertida porque se mueve rápido y en silencio. Ninguna otra mujer de la celda se atreve a hablarle porque todas han caído en la superstición y no se relacionan con fantasmas.

Hay una guerra fuera de estos muros y los soldados somos cualquiera. No sabemos quién nos ha elegido pero sí que juegan con nosotros. Hay un destello en la noche que nos demuestra que la guerra viene de aún más lejos. Los escépticos aún no creen en vida inteligente fuera de las fronteras esta noche.

Hay un tablao flamenco y alguna silla de madera se mantiene en pie. Siempre hay público y vino tinto para un espectáculo lamentable: no llega la electricidad al entarimado y las chicas han perdido el ritmo.

La celadora abre y no hay manera de esconderse. Se desliza entre las sábanas y se coloca la primera en la fila con la intención de ser la primera en salir. La lista que la celadora lleva en sus manos indica que la primera se llama Calaverita y que tiene aspecto de muerte. Basta verla a ella para saber que no es, pero con un gesto teatral mira a la bailarina y mira la foto de la calaverita y marca con el dedo índice de la mano derecha las diferencias.

No habrá baile que le salve esta noche y fuera los soldados nos besamos. Hay un viso de amor en esta noche en la que todos interpretamos un papel. Siempre hay público para un espectáculo lamentable.




martes, 21 de octubre de 2014

Extranjera

Vivian Maier New York
(Woman Sitting on Ground), ca. 1951-55.
Silver gelatin print, printed before 1970



Dentro de esta noche hay una sombra. Se pasea por las vías de una montaña rusa apagada en una noche de lluvia. Aterra más el vértigo que el óxido a esta sombra negra.

He vuelto al lugar de mi infancia y hay tierra por todos los caminos que anduvimos. Mi hogar es una cabaña ajena. Una chabola aislada del resto, y me niego.

Me niego a reconocerla como mía. Yo sé que no viví aquí.
Pero me siento parte y siento el vértigo. Tiemblo. 

Soy parte de una tierra que no me reconoce como suya. 

Estoy fuera del círculo. Me rechazan por haber salido. Ni me quieren fuera ni me quieren dentro. Hay tierra por todos los caminos que anduvimos.

Recuerdo una montaña de tierra que estaba lejos. Recuerdo haber paseado hasta ella, y recuerdo haberme sobrecogido ante su enormidad. Pero ahora bastan cuatro pasos desde mi cabaña para llegar a ella.

Puedo verlo todo desde mi casa.

Bastan cuatro pasos para ver que es ridícula. Apenas un montón de tierra. 

Quiero llorar ante este mundo tan pequeño que me rechaza.

Que no me quiere dentro pero que no soporta verme fuera. 

He salido del círculo, y ahora soy una sombra. Camino por los raíles de una montaña rusa apagada.
La maquinaria es más peligrosa cuando no está en funcionamiento. Estamos pendientes del desliz en un campo de monstruos en letargo. Te sujetas a mí. Si caes, caeré contigo, y acepto el reto.

Confío en mí porque soy fuerte. Porque estoy fuera del círculo. 

Esta muerte me ha traído a la niñez, y soy la única que se ha hecho grande en un campo de tierra en miniatura. 

Me abrazo a un hombre que me reconoce, aunque yo no lo recuerdo. Dice haber sido mi maestro en la escuela, y acepto el reto.

Este abrazo al final de la noche, 
agarrarme a lo desconocido para no caer,

será lo único que me mantenga con vida hasta mañana.


jueves, 16 de octubre de 2014

Café cortado





Pido un café (cortado). Apuntar que es cortado es importante, ya que eso implica que la taza es pequeña. El camarero me lo sirve y sale de la barra, se pone a mi lado y da vueltas a mi café con una cucharilla demasiado grande. Me siento incómoda. Le digo que pare, que ya lo hago yo, que es mi café. Él deja de dar vueltas y me dice que ni siquiera ha echado el azúcar. 


jueves, 9 de octubre de 2014

Moscas en la bañera




Niña, no te duches, no te laves entera, no hace falta, acércate aquí
lávate la cara

Me miro en el espejo. Tengo sangre en el ojo izquierdo. Un punto rojo debajo del iris. Un hilillo de sangre sale de él. Me asusto. 

Soy mucho más arrogante que eso. Cierro la puerta del baño y me meto en la bañera. Pronto me doy cuenta de que he pisado algo. Hay un montón de moscas en el suelo de la bañera. Se resbalan, no pueden salir, pero tampoco hacen por volar. 

No hacen por volar estas moscas que llenan la bañera. Me tengo que lavar. Es mi única obsesión y no entiendo por qué mi abuela le ha quitado importancia. 

Justifico lo que voy a hacer. Son ellas o yo. Alguien tiene que hacer algo. Si no lo hago yo, será quien venga después. Así que tapo el sumidero y echo el agua. 

Van a morir todas ahogadas, aunque podría evitarlo, como he hecho muchas veces en la piscina. Podría coger las moscas mojadas con mis manos y lanzarlas por la ventana. Podría pasar algo por encima para recogerlas. Recojo una sábana negra para ello.

Pero cuando tengo la sábana negra en mis manos y me dispongo a recoger las moscas, cambio de opinión. Me justifico con teorías que he escuchado por ahí sobre los insectos. Que si son muchos, que si no sienten. No recuerdo muy bien todo lo que pasa por mi cabeza, pero sí recuerdo que muchas de ellas las he leído en perfiles de Facebook. 

Lo que hago es cubrir el agua con la sábana. Quitó el tapón. El agua baja, y todas las moscas quedan recogidas en un montón taponando el sumidero. Recojo ese montón con la sábana y hago una bola. La sábana está muy mojada y pesa mucho. 

Abro la ventana del baño. Debajo, en el patio, está mi abuela, y un poco más alejados, otros miembros de mi familia. Lanzo la sábana. Estoy enfadada porque la bañera estaba llena de moscas.

Mi abuela insiste. Dice que soy muy cabezona con esta obsesión mía por ducharme. Y admite que sí, que últimamente entran muchas moscas voladoras en casa. Será por el calor. Moscas voladoras. Me hace gracia que recalque que son voladoras, cuando todas las moscas lo son y estas en concreto no han hecho por volar. 

Lanzo la sábana.

Al caer, con el impacto se abre y botan algunas de las moscas. Da la falsa sensación de que han salido volando. 

Esa falsa sensación de verlas vivas, me hace sentir bien por un momento. Vuelvo a justificar lo que he hecho. 

Me vuelvo a mirar en el espejo. Ya no tengo sangre.




martes, 7 de octubre de 2014

Ice blue

Hoy he soñado mucho. Un sueño muy largo, muy tipo Broadchurch, con muchos personajes y todos implicados en algo. Ya lo contaré. Voy a volver a contar mis sueños. Ayer estuve ojeando Un mundo propio de Graham Greene y me volvieron las ganas. 

Bueno, de momento solo quería comentar una parte del sueño.

Hay mucha gente en un patio de vecinos. Estamos preparando una fiesta. Creo que la fiesta la organiza Javi, porque tiene mucha presencia en el sueño, e incluso la casa en la que cocinamos es de su familia, pero todos los invitados son en realidad amigos míos. Durante la fiesta se organiza un karaoke y de repente me veo con un micro, aunque no tenía intención de cantar. De todas formas, como que me crezco y voy al catálogo de canciones y busco rápidamente las canciones disponibles de Lana del Rey. Hay pocas, solo tres o cuatro, y elijo la que no conozco: una que se titula Ice blue. Se lo digo al chico que se está ecargando de poner las canciones, pero se equivoca y pone otra. Se equivoca muchas veces. Pone a Britney Spears en su lugar. Yo le digo que da igual, que ya canto esa misma, y salta What a girl wants de Christina Aguilera en español. Le digo que ni hablar. Volvemos a intentarlo con Lana, pero sigue sin poderse y el chico se pone nervioso. Se enfada conmigo porque me he puesto muy especial, que los karaokes no funcionan así. Que tenía que haber cantado lo que fuera y ya está, que no tiene gracia si cada uno elige su canción. Se enfada muchísimo, se pone muy desagradable. Hay quien le dice que no se ponga así conmigo, que yo solo estaba eligiendo una canción: que el que se estaba equivocando al ponerla ha sido él, no yo. En cualquier caso, se enfada mucho conmigo y se va de la fiesta.




No existe ninguna canción de Lana del Rey que se titule Ice blue. Creo que en mi cabeza se mezclaron partes de This is what makes us girls, ya que en un momento de la canción dice "Pabst Blue Ribbon on ice". Y por eso lo del Ice blue y la canción con título parecido de Christina Aguilera.



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