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martes, 21 de octubre de 2014

Cadáver Exquisito en Casa Deliciosa. II

Big Girls Don't Cry by The Four Seasons on Grooveshark



Amor... ¿no es algo fantástico? Encontrarte a esa persona que te provoca un cosquilleo en el estómago incontrolable...
que te den ganas de tirarla en la cama y comerle

la vida de principio a fin, mientras me miras como si el mundo fuese a acabarse en este instante

de agua... porque el agua fluye, porque se adapta, se quiere, se siente y sigue siendo ella misma a pesar de los besos

los cuales, según relatan los primeros crinistas europeos en América, provocaban asco y terror entre las primeras mujeres indígenas que fueron violadas por los conquistadores. Beso se dice "osculum" en latín

es una lengua muerta, tan muerta como el destino de un caracol en un espejo donde el cochino...

está tan a gusto en el charco. Porque sí, hay que disfrutar. Y todo lo contrario. Se me fue. Y ya no hay vuelta atrás. Me duele la garganta, pero no pasa nada

el equipo que quiero para espacio
somos socios del mismo soliloquio
del mismo soliloquio
no somos verde, pero este blues azul
where everything is gotta got you
freedom m
on freedom
gracias por las noches donde las estrellas son más lucíernagas que ellas
y entonces... brillas

cual átomo de hidrógeno fusionándose con otro
para crear una estrella llena de luz

y transportarnos a una serie de los 90's pronto será moda de alta suciedad, tenedlo claro

claro que todo pasa. Está por llegar lo mejor. Escuchamos canciones que dicen que no y que sí, que hay y que no, y que por qué no vamos a llorar. Pero las bailamos, claro porque lo mejor acaba de llegar.

Estoy aquí. Aquí y ahora. Todo rojo, o verde, tal vez. Aquí. Feliz. Tal cual. Yo, tú, nosotros, todos. Todo rojo y verde. Y sonrisas. Y ya.

Y ahora toca el final... y no sé terminar, así que punto y seguido... y seguir chupando pelos del sobaco.


lunes, 20 de octubre de 2014

Cadáver Exquisito en Casa Deliciosa. I





No existe el color más que en tu mente
solo has de pagar para ver

si todas las noches de luna
de risas, de almas,
de compañías inesperadas,
fueran como hoy

que llegamos y todo estaba perdido, y mira, nos encontramos con una fiesta en el salón

zapatos bajo la mesa, un escándalo de nive-ternura, pizzas trasnochadas, lo trivial, las golosinas

dulces que traen recuerdos de la infancia, horas de recreo y los amigos pasados

el pasado es este presente riéndose...
nos ha pasado esto
este es el prinicpio
de un final filo
de la verdad
dibujamos el amor
y ojalá
comprendiésemos la cuarta dimensión
love
hello
we want
more

of blue skies, full of stars. Las estrellas. Me dijo el sabio de mirar a as estrellas. Paso

de todos los clítoris sin sentido donde la geometría es inexistente poniéndome muy nervioso

eso mismo es lo que más me jodía al comerla cuando era pequeño: los nevios. La carne me daba asco por los nervios. Hay ello algo de profundamente simbólico-ritual: comerte los nervios, devorarlos a ellos, quizá para que ellos no te devoren a ti. Todo puede acabar en sobredosis

de luz, sobredosis de calor, de viento rejuvenecedor, de alegría. Y sentir desde dentro que la felicidad es el camino, no la meta, y sonreír

el momento sin importarte el cómo ni el porqué. Disfrútalo

porque nunca volverás a disfrutar de unos pelos de sobaco tan sobrosos como este día.



miércoles, 12 de junio de 2013

Desparrame. Cadáver con amor




Leo revistas que hablan sobre gente que no me importa, pero creo que en esta ocasión he reconocido a mi padre travestido en una foto. Tenía una peluca de geisha y solo vestía un tanga de leopardo tan pequeño que se le escapaba un huevo. Es la cosa más bonita que he visto en la vida. Levanto la mirada y un hipopótamo derrama sobre mí sus excrementos. Yo se lo agradezco, porque necesitaba una señal del cielo. Me pregunto si los dinosaurios sintieron lo mismo que yo cuando vislumbraron el meteorito. Soy feliz porque me libraré de este mundo. Y una vez que este planeta se desvanezca, cerraré los ojos y pensaré en Adriana, así todo mi mundo será belleza y felicidad. Porque en la oscuridad todo es hermoso. Será una lástima que mi padre no pueda verme. Precisamente hoy que llevo el cinturón de explosivos que me legó mi abuela. Mi venganza ya está en marcha, entro en el bar y observo que sobre la barra del antro mi antiguo profesor se desparrama patéticamente por el aparcamiento de los multicines. Como es por la tarde, hay muchos niños que han ido acompañados de sus padres a ver una familiar. Nadie entiende qué ha pasado. Los niños lloran. Yo no puedo más que vomitar. Pero no temo a la enfermedad, pero sí a las rimas consonantes. Así que procuro utilizar frases que no rimen entre sí. Un cocodrilo acaba con esta fiesta, no sé quién le ha llamado, ¿fuiste tú? Cuelgo sin esperar que responda. Me desparramo.




sábado, 4 de mayo de 2013

Exquisito Cadáver en el Beluga











Calavera Exquisita

Sentado en buena compañía me hallo
donde tu sexo expira libertad
que nos censuran. Pero hemos de seguir, porque lo merecemos
merecemos un estado, un lindo éxtasis espiritual
y mi madre me dijo a mí que cantara y no llorara
por detrás de tus manos y desde el pecho,
pecho fuera, dice siempre la profe. Y ahí está ella, tratando de estirarse
elástico, práctico para huir.
Huir entre campos de amapola. Chorradas. Los cardos restriegan la punta de mi polla. Apenas hace frío.
Y retiembla el alma del desaire del destino
destino es esta charca roja donde las bestias se aman
lo desconocido, mientras buscan un faro al que agarrarse antes de que caduque.





Anoche, después de la jam session de Susurros a Pleno Pulmón en La Curva, nos fuimos a tomar la última al Beluga, donde realizamos este cadáver exquisito.

Sara Gutiérrez Santamaría, David López, Jorge M. Molinero, Alma Aguado (de Elefante Rosa), Mercedes Parada Deu, Carmen GC, Mercedes Pastor, Luis Javier Pinar, Roberto Ruiz Antúnez y yo fuimos los creadores de este engendro poético.

Besitos.

martes, 25 de diciembre de 2012

Y esto fue lo primero que hicimos Javier y yo después de borrarnos del Facebook




Me gustaba el olor a mandarina, hasta ese día que presencié aquella violación en la frutería. Desde entonces, su olor se me antoja como dulce olor a napalm. Me resulta extraño porque, lejos de parecerme un olor agradable, evoca en mí una mezcla de sensaciones. Un espectro confuso que va desde la sordidez al placer culpable. No recuerdo la razón por la que mi olfato se enfocó hacia esa caja de mandarinas. Quizá fuera la necesidad de encontrar un resquicio de belleza en aquel cuadro dantesco.
La mayoría de ellas estaba en mal estado. No tanto por el tiempo que llevaban allí como por la cantidad de hormigas que habían aparecido en los últimos días, con el calor. De todas formas, y pese al miedo que sentía por cualquier tipo de insectos, aquella imagen le infundía una ternura especial.
Cuando volvió la vista atrás, recordó cómo José María Cañeda, su amigo de la infancia, entretenía sus horas muertas quemando las patas de insectos con ayuda de una lupa. Ese olor a carne quemada trastornaba sus sentidos; se sentía horrible por la suerte de aquellos desgraciados insectos, pero aquel olor le transmitía una sensación de nostalgia por la infancia perdida, por las crueles travesuras de una inocencia violada por el olor a mandarinas. 
Era por eso, tal vez, por lo que se sentía tan atraído por ella. Hueles a patio de colegio. A la hora del recreo. Olía, en definitiva, a mandarinas. En cuanto le dijo esto, ella sonrió y se dejó llevar. A donde quieras, le dijo. Y lo hizo. Pero ahora ella no estaba y quien se dejaba arrastrar a donde fuera era él.
Era habitual que, en su deriva, devorase la mitad de una enorme bolsa de patatas, dedicando la mitad restante a desperdigarla por el camino como pistas para que sus camaradas nazis lo encontraran. Pero, al final, los nazis daban con un mejor entretenimiento, dejándolo perdido en su propia estupidez. Aunque juraban no volver a rescatarlo, ella siempre seguía el rastro de las patatas hasta que divisaba al imbécil, tirado en el suelo, rodeado de insectos, jugando con mandarinas. 
Volvían a casa remontando el río con una improvisada embarcación formada por neumáticos que encontraban en el sumidero de una vieja fábrica.
A través del agua vio unos peces marrones bastante grandes y pensó que sería buena idea pescar alguno para satisfacer su hambre sexual. Sin embargo, tuvo que desechar su idea al descubrir que se trataban de carpas mutantes carnívoras letales.
Nada importaba demasiado. Sabía que los cuervos le arrancarían los ojos en cuanto llegasen a la orilla, así que decidió sumergirse en el agua y dar batalla a esas malditas carpas del infierno.
Lo cierto es que, aunque fueran letales, le dispensaron un trato exquisito: le sirvieron pastelitos y fanta naranja que rechazó amablemente. Ese gesto de desprecio fue interpretado como una declaración de guerra. Temiendo que la resistencia fuera inútil y prolongara su agonía, dejó que aquellas carpas devorasen su cuerpo, mientras ella fantaseaba con acostarse con el reparto de Amar en tiempos revueltos con el fin de alejar de su mente tanto pensamiento funesto. Por su mente correteaba el teniente coronel Armenteros en calzoncillos. Sonreía pícara mientras se introducía en la boca otro gajo de mandarina. Mordió con fuerza y estalló su fantasía. Iba a ser difícil sobrevivir. Nunca antes el camino de regreso había sido tan duro. 

viernes, 24 de septiembre de 2010

despropósito cadáver

A continuación un engendro realizado por Aitor Cuervo Taboada y una servidora. Se trata de un diálogo delirante en rima asonante nacido en los muros del Tuenti.


Me dices que fornicando yo nací
mas engendrome por un fornicio
será que mi gemelo murió al salir
y yo nací virgen y sin oficio.

Pasaron los años y deprisa crecí
me amarré al mástil del pecado y del vicio
será que en los ojos de la noche me perdí
y del niño que fui no queda resquicio
.

En un purgatorio de alcohol yo me vi
en brazos de hombres sin deseos limpios
que sacaron siempre lo peor de mí.

De las mujeres lo mismo no puedo decir
me dejaron cumplir sueños impíos
me quisieron y dieron calor a mis fríos.






lunes, 28 de diciembre de 2009

Azulado a contra luz.

Azulado a contra luz
con dos cervezas mediante
el capital ahora no es importante
por eso brindo a tu salud.

Aunque nos quieran pisotear los gigantes
le dijo Don Quijote a Rocinante
más vale seguir caminando
aunque el futuro nos venga demasiado grande
Esta noche seguiremos brindando
y mañana el que se levante, que ande.

Awi y Aitor Cuervo







(Cosas como esta sólo pueden ocurrir un domingo de madrugada en el café La Luna)

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Cadáver Exquisito #1 con Aitor

Tocando el último de los versos
con vírgenes de Lourdes del inserso
donde mis recuerdos escapan, perdidos
de dos corazones antaño heridos.

Y las uñas, escindidas y quebradas
después de tantas madrugadas
entre semana, para olvidar la rutina

dejando los senderos de la cocaína
que se pierde entre las venas por primera vez en mi vida

Por culpa de ella vuelvo a la bebida.


Aitor y Awi.


Gracias, Aitor, por hacerme pasar una noche genial antes de marcharme a Valladolid.
Y venir a despedirte a la estación.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Cadáver Exquisito #2

Tirando por la calle con el burro al hombro

sin nombre, sin hombre.

Hombre que no supo morir

de vergüenza ajena al ver cómo caen sus bragas

ajadas, violadas, usadas...

en un universo aún no creado

como preñados en mi vientre con harina y sangre

líquida, inocua, derramable

en dos vasos de miel quebrada

como los dedos de los pies por correr contra la ignorancia.



Adriana Bañares
Patricia Maestro
Sara Gutiérrez

jueves, 29 de octubre de 2009

Cadáver Exquisito #1

Las luces de la ciudad iluminan la niebla.

Que como la primera nieve, y mi vida, es tan blanca, y a la vez tan oxidada,

y a su vez, como todo lo que duele, hiela.

Casos de otras luchas. Ciegos,

hoy descansa allí quien tú querías.

Un whiskey ardiendo en tu garganta

y una canción golpeando tus entrañas.

Instantáneas miradas que deciden sin saber.

Pero no importa. No sirve si no se siente.

Pero no se puede.

O puede que en el alma goteen las gotas de rocío de la montaña.



Patricia Maestro Cueto.

Adriana Bañares Camacho.

Ángel L. Miguel Martín.

Raquel Sánchez Jiménez.
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