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viernes, 2 de abril de 2010

Uno. Carne Cutre -> Carne Cruda

Brindemos por el 2010, que nos está yendo así de bien.

Saco de lo cotidiano lo más decadente. Es decir, que no todo es así según lo cuento, ni lo siento así, etcétera. Para ahorrarnos disgustos, y esas cosas. :)


Sus besos saben a... ternura porno. A por qué no. Está buena y yo sigo sin saberlo. Saben a no me hablé con tu ex durante mucho tiempo. Saben a éstos no saben que te estoy metiendo mano. Y a seguir haciéndolo sin saberlo. Saben a sé que no piensas en mí porque los mantienes cerrados. Yo, como siempre, sé que ansías arrebatármelos. Saben a no sé qué estoy haciendo. Saben a de qué me hablas. Lori Meyers. Logroño makes me pop. Mal de Amores. Saben a van cerrando antros y abriendo bares. Vamos al Stereo. Saben a todas con novio y yo contigo. Saben a estoy enamorada pero, ya sabes, siempre lo mismo. Saben a con lo buena que estás y... Saben a yo sé cocinar y ¿yo? Sólo hago pasta. No me gusta cocinar y siempre hay precocinados. Saben a ¿y tus complejos? Saben a, ya sabes, los he superado. Y una mierda. Saben a mmmmmmm, tus caderas. Saben a ya sé, son enormes. Saben a nos sirven. Saben a no tengo pasta. Saben a ¿sabes? te invito a Concept. Con consumición ¿no? claro. Saben a vamos cerca de los baños, siempre hay menos gente. Saben a quiero besarte. Sabes a besos de ternura porno.Saben a te echaría un polvo decadente en los baños. Mientras otras se retocan las pestañas con rímel barato. Saben a ¿sabes? Sé. Saben a sé que no sé nada. Saben a te follaría en cualquier sitio menos en mi cama. Saben a vamos a mi casa. Saben a polvos de pega. Saben a saber que tengo que enseñarte. Saben a esforzarme. Saben a tu semen de borracho en mi garganta. Saben a cuatro gin tonics y algún vodka con lima. Saben a dejarte exhausto en alguna mamada. Saben a tener que volverme sola a casa. Sin orgasmo. Saben a una noche de copas sin más con un (casi) desconocido. Saben a many shades of black. Saben a volver y quedarme  y estar enamorada. No de ti, más quisieras. Saben a querer algo estable, fíjate, así, sin saberlo. ¿Sabes? Saben a estar escribiendo esto mientras alguien al otro lado del Estrecho podría estar disfrutando de mí y llevarme el premio. Pero aquí estoy, sola, ya sabes, y él... sin saberlo.


Antes del Uno viene el Cero

lunes, 22 de febrero de 2010

Blanca Rosa y los 7 negritos

Esta historia o lo que sea, nació una noche de pedo total (over 9000!) en La Curva.

Ya veréis qué gracia. Las rimas y eso









A su alrededor la gente come sándwiches hechos sin ganas. La mayonesa se les escurre por las comisuras y con sus dedos amarillos empujan las rodajas de tomate indomables o las demasiado saladas anchoas del Lidl que hacen aún más vomitivas sus insípidas vidas.

Blanca Rosa trata de disimular el picor producto de un magreo con un revolucionario de uñas sucias la noche anterior. Para ello cruza las piernas y aprieta los dientes. Evita comer para no ensuciarse las manos. Eso no daría buena imagen. 

Las pocas personas que han reparado en su presencia le ofrecen platos de plástico con tristes pinchos desmigajados. 

El asco acapara entonces todos sus sentidos, y sólo es capaz de imaginar pedazos de carne envasados al vacío.

Los huecos entre los trozos de patata de las tortillas mal hechas le incitan a volver a la noche anterior, y se pierde entre las luces de un bar que no recuerda y la misma lengua que le violaba la boca primero y le dijo no puedo follarte, me gustas demasiado, después. 

Y si se cayeran los letreros de todas las tiendas del centro a la vez, y acabaran con la vida de cientos de viandantes en un instante, a Blanca Rosa no le importaría lo más mínimo. 

Lleva tiempo pensando planes para su suicidio, aunque mientras viva, se ha prometido, seguir disfrutando de sus siete negritos.

Hoy, sin embargo, soporta a duras penas la mediocridad de sus semejantes, que han venido como ratas a dar palmaditas en su espalda por la muerte de su madre.

Entre los asistentes hay brujas, buitres, payasos, fantasmas, lagartas y el típico gracioso haciendo con la pena malabares. A nadie le interesan los sentimientos ni el vacío que ha quedado en esa casa. Pero sí miran con lascivia la cartera del viudo y los pechos de la huérfana. 

Los siete negritos no han acudido a la velada. Están demasiado ocupados vendiendo ilusiones a las almas descarriadas. A Blanca Rosa nunca le faltan. A su padre no le interesa llevar las cuentas de la casa. Bajo el vestido azul de su niña no se puede esconder, imagina, la adicción irremediable a la cocaína. 

Blanca Rosa se sorprende en un momento por no sentir sus ojos húmedos. Mientras su madre agonizaba en el hospital, ella estuvo bebiéndose las últimas horas en un bar no apto para señoritas. Ahora que no hay vuelta atrás no puede sentir tristeza. No en ese ambiente. La hipocresía le aleja de la pena, sólo trae consigo una terrible nausea. 

Podría repartir arcadas entre todos los asistentes, purgar su cuerpo hasta quedarse sin dientes. Pero no, eso tampoco daría buena imagen. 

Ya no será como antes, la princesa del barrio se ha quedado sin madre. Ya no será como antes. Aunque ellos aún no lo sepan, la muerte se ha llevado consigo los ingresos más rentables. 

Blanca Rosa empieza a sentir el picor de la ansiedad y con disimulo se desliza por la pared hasta encontrar un hueco íntimo desde donde poder llamar a alguno de sus negritos. 

Qué caerá hoy. Un no a tiempo o dos copas de más para desinhibir sus apetitos. 


* * *

El pasado queda relegado al recuerdo de los cobardes. Blanca Rosa abandona el caos etílico de su padre, una noche más después de seis meses desde la muerte de su madre. 

Calderilla rebuscada entre los bolsillos de todos los rincones. La luz de la calle de madrugada, azul lunar de bajo consumo, y el frío cortante derritiendo sus ojos de camino hacia El Parnaso. 

La puerta entreabierta emitiendo entre las rendijas una luz obscena. Guía del camino hacia el pecado, el vicio y otros remedios profanos contra el dolor de la ausencia. 

Los siete negritos desvían al mismo tiempo la mirada hacia el final de su falda, desde el extremo más alejado de la barra, y una de las musas con complejo de Pin Up, pervierte el silencio desde un cochambroso pin ball. Colándose como quien no quiere la cosa al otro lado de la barra, compite contra el silencio Blanca Rosa introduciendo una cinta de noventa en el viejo radiocasete. 

La música suena como si estuviera dentro de un agujero, a varios metros de profundidad, y se escucha como el lamento lírico de otra alma que, como las suyas, ha quedado desterrada y ahora llora buscando consuelo. Entre los acordes sobresaltan los golpes, como punzadas mortales, que no son sino las falsas pasiones de las musas que golpean la fragilidad de sus fríos corazones, en un camino angosto de luces parpadeantes y obstáculos que los desvían hacia el agujero negro que da fin a la partida. 

Blanca Rosa las observa cerca del radiocasete. Escogidas por su altura, sus caderas y sus finísimas cinturas. Educadas para mantener intacta la sonrisa por mucho que duelan las iniquidades. 

El pozo musical recita un lamento que a todos les hace reír entre lágrimas. Hasta las impolutas sonrisas de sus labios manchados de obscenidades, se humedecen con la sal de unos ojos que otras veces sólo responden a las arcadas que las felaciones más brutas producen. 

Y siente una lástima por ellas más profunda que la sentida por la muerte acontecida hace ya seis meses.
Pero pese a todo, en ningún lugar como aquel siente mayor protección y cobijo. Todo lo que pudiera necesitar se lo ofrecen sus negritos. 

Sus negritos no comparten raza, sexo, procedencia o edad, sólo un amor proceso de alguien que no pueden olvidar. Toleran el dolor de sus corazones rotos, abandonados en la tempestad. Son el dolor del desamor más encarnecido, quienes buscan una razón para entender por qué, si ya no existe, el pasado duele. 

Todo lo de fuera es mundano y putrefacto, gobernado por mentalidades gobernadas por el orgullo más vomitivo de las limitaciones que les brinda la Soberana Ignorancia.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Azulado a contra luz.

Azulado a contra luz
con dos cervezas mediante
el capital ahora no es importante
por eso brindo a tu salud.

Aunque nos quieran pisotear los gigantes
le dijo Don Quijote a Rocinante
más vale seguir caminando
aunque el futuro nos venga demasiado grande
Esta noche seguiremos brindando
y mañana el que se levante, que ande.

Awi y Aitor Cuervo







(Cosas como esta sólo pueden ocurrir un domingo de madrugada en el café La Luna)

domingo, 27 de diciembre de 2009

Mientras me quito la cofia, apaga el televisor.



Mientras me desenredo el pelo, quita el puto calefactor.

Mientras encuentro la llave, puedes ir quitándote la ropa.




Julie Andrews fue un poco más espabilada. Las medias rotas sobre el cabecero ¿en serio no te dicen nada? No, no, tranquilo, a mí tampoco me convenció mucho en Noviembre Óscar Jaenada. Creo que lo vi a principios del XXI en una serie que apenas duró NADA. ¿No te dan un poco de pena, amor, los actores principales en los últimos capítulos? Como Celia, corazón, seis capítulos fueron sólo, y yo que pensaba que duró toda mi infancia. Por eso hoy, por favor, apaga el televisor. No quiero otro E.T muerto en Noche Buena. No quiero sobreactuaciones en falso directo al llegar la madrugada. Son tan pequeños allí dentro. Ya no me hacen gracia. Ni siquiera las jóvenes borrachas de los llama y gana. Me causa la misma sensación que los rancios saludos de quienes estuvieron centeneres de veces compartiendo cama. La misma sensación que los ojos de quien conoce todos los rincones ocultos de mi cuerpo. Por eso hoy, por favor, ten paciencia al quitarme el cinturón. Pero mientras encuentro la llave no te olvides de apagar la puta tele. Como vuelva a escuchar en off desde el baño algo sobre la Esteban, me dejo oxidar hasta poder caer en paz muerta. Espero que lo entiendas. Estoy desentrenada en todos los sentidos. El hare krishna en Navidad, de verdad, no está fuera de sitio. Por ti me haría sufí hoy mismo, pero mañana a saber contra qué pared de qué bar estarás perdiendo el juicio. Por eso ahora, de momento, apaga la tele. Si encuentro la llave sólo tendrás que buscar el sitio. El óxido del cinturón no da lugar a muchos giros, pero si lo intentamos, amor, quién sabe... mañana igual consigues avergonzarte de ti mismo.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Días de poesía y poetas borrachos

Portada del último número de Degeneración Espontánea.

Como ya anuncié, ayer se presentó el cuarto número de Degeneración Espontánea.

Hacía un calor de tres pares de cojones en Logroño, y en el último momento me arrepentí y no compré vodka, aunque me hubiera venido al pelo. O no.

A destacar: La descongestión. Por fin han optado por una tipografía simple y clara para los textos y un fondo BLANCO. Y nadaaa en la contraportada, salvo la correspondiente insignia del Ayuntamiento de Logroño.

Lo peor: Las ilustraciones. No se salva NI UNA. Yo hubiera prescindido olímpicamente de todas ellas, como también hubiera prescindido de Poesía Wookie de un tal Kalvrcar IV, que incluye versos del tipo: con diez blasters por banda / hiperespacio en popa, a toda vela / no corta la galaxia sino vuela / un carguero coreliano.

A continuación las ilustraciones, dignas de mención:






A destacar dentro de la publicación
(llamarlo Fanzine cuando cuenta con el respaldo económico del Ayuntamiento de Logroño es una contradicción en toda regla), la presencia de Lucas Rodríguez , dentro de la sección Estrella De Papel, que en cada número recoge parte de la obra de autores ya consolidados.

También han colaborado en este número amigos como Sarita y Nacho, a parte de los propios editores (Raúl, Elena, Nerea y Eva), todos ellos en modalidad de poesía, y YaniQuini, artífice del diseño de la portada y maquetador de la publicación, con una ilustración de Han Solo (en consonancia al poemón de Kalvarcar IV), que hace temblar al misterio.

A destacar de la presentación: El público. Una afluencia de público mayor que en las anteriores presentaciones, y heterogéneo de cojones. Las típicas viejas que se apuntan a todo lo que sea gratis y cuente con aire acondicionado en verano y calefacción en invierno, y de paso aprovechar para picar patatas fritas y aceitunas, amigos que sólo van por cumplir, frikis, punkis, jenis, anarquistas, comunistas, gente que no se entera de nada y la típica melodía de móvil que no ha de faltar en ningún evento.

Lo mejor: La jam poética.

Lo peor: Mis putos nervios. Mi puta timidez. Mis manos temblando y una de las viejas diciendo: "Más alto".

Yo no contaba con salir a leer la primera (ni en mis peores pesadillas), pero Eva dijo: "Comenzamos la ronda de lecturas con una de las colaboradoras de este número, Adriana Bañares". Y aquí donde me veis, empiezo a ponerme nerviosa (que no verde, pero sí roja) y no tengo más opción que salir y leer el poema que me publicaron: El Que Resiste Gana.


Heme aquí recitando entre Eva Alejandre y Nerea Ferrez.

Y lo dicho, ni aún con micro se me oye, al parecer, y tengo que empezar el poema como tres veces para que me escuche bien la señora. Empieza a temblarme la pierna izquierda y a la mitad del poema me tiembla tantísimo la mano derecha, con la que sostengo el micro, que tengo que ponerme la otra encima. En fin, de traca.

A destacar de la Jam: La participación de Aitor Cuervo Taboada con su poesía y la respuesta de Piedad Valverde.

Porque yo lo valgo:
Porque me lo debo, levantarme una segunda vez y leer con rabia y con ganas, aunque temblorosa y sin mirar al público, Orla, dedicada a todos esos universitarios pedantes. Como siempre, haciendo amigos.

Lo peor del post - presentación/jam: Que me siento sola y desencaja y no tengo donde meter baza por ninguna conversación, y salirme a la calle, donde hace más calor que en la vida, a fumarme unos cigarros.

A destacar post-presentación: Que el ya citado Aitor me regale su libro Soledades y Besos y Fatigas y Ricardo, del colectivo Mojut 16/CSO Absenta, me ofrezca su apoyo para la creación de La Fanzine.


(Editado por Álvaro Villanueva Gracia.
CJC Colectivos de Jóvenes Comunistas, 2009)

Lo mejor después de medianoche:
Quedar con Aitor a última hora, y emborracharme como en los viejos tiempos, en el Mi Amigo, y saber que aún después de tres años el Chuchi me recuerda como aquella chica que escribía relatos.

Heme aquí tras la barra con el Chuchi y a saco con el vodka.

A destacar de esta mañana de resaca: Un mail de alguien que no conozco que me dice:
"
Me gustó tu poema dedicado a los universitarios pedantes que salen en la orla (...) En el primero sí te vi bloqueada. En el segundo te vi muy suelta: estabas metida en el poema y conseguiste olvidar el entorno (que por cierto, vaya entorno: tontolhabas hablando, móviles sonado, qué gente!). Es admirable que siendo tan tímida salgas delante de la gente a leer trozos de tu alma. Y más admirable todavía que, habiendo demostrado que estás demasiado nerviosa, le eches ovarios a saco y salgas de nuevo."


Conclusión: Mereció la pena.

:)

domingo, 12 de abril de 2009

Días de fiesta (los chicos y chicas, radiantes de felicidad...)

En primer lugar quiero agradecer a todos esos votantes anónimos que prefieren que publique fotos mías desnuda a que escriba poesía. Esto me ha hecho plantearme muchas cuestiones y replantearme, de paso, mi vida. Gracias.

En segundo lugar, quiero agradecer a todos esos chicos encantadores que quieren follarme. Gracias, de verdad, pero hoy sólo quiero dance with somebody.

Nah, dejémoslo. Quiero decir que estos días de vacaciones en Logroño han resultado ser, sin duda, mis mejores vacaciones de Semana Santa. Cuando vuelva a estar triste y por ende inspirada, volveré con nuevas gilipolleces, pero hasta entonces voy a ponerme en serio con la carrera. En serio, tengo veintiún años recién cumplidos, considero que pese a medir uno setenta (por mucho que os molen más las bajitas) estoy bastante buena y encima estoy en tercero de filosofía. Venga ya, voy a dejar ahora la carrera sólo porque un cobarde de mierda no haya sido capaz de valorarme lo suficiente.

Así que nada chicos, hasta más ver. De momento podéis veros esa pedazo de animación que he colgado de la sirenita. Una auténtica maravilla.

Otra cosa que me propongo: dejar de fumar. No podéis imaginaros lo amarillo que tengo el dedo índice de la mano derecha. Mejor dejarlo antes de que el amarillo se traspase a mi encantadora sonrisa.

Un beso amigos, y ya sabéis: los setenta nunca se fueron.

martes, 7 de abril de 2009

Ángel (Espíritu Libre)

El pasado viernes (3 de abril) estuve en Madrid, principalmente por el concierto de Franz Ferdinand… y hablaría del concierto, porque sinceramente fue uno de los mejores conciertos que he vivido, pero hay cosas que es mejor no contarlas. Y que no tengo ganas tampoco.

Pero voy a hablaros de Ángel (Espíritu Libre), un hombre de unos cincuenta y tantos, de aspecto hippievagabundesco que se nos acercó a las mil de la madrugada con un carrito y una pregunta: ¿Os gusta la poesía?

Como esta´ comprobado que cuando estoy borracha no me sé callar, dije que sí, y él me dejó un ejemplar de su libro Tras el telón… el arte, y me pidió que no se lo comprara por comprar, que le echara un vistazo y sólo me lo comprara si realmente me gustaba. Como parece que cuando estoy borracha no soy capaz de mantener la cartera cerrada, se lo compré sin apenas mirarlo...

Yo ya le admiro por el mero hecho de haber autoeditado su libro, pero los poemas no son nada del otro mundo, la verdad... hay algunos que se salvan, eso sí, pero duele ver faltas de ortografía y de puntuación...

Os dejo con uno de mis preferidos:

Ya es tarde para salir.

Me encuentro desnudo en mi habitación,

Casi no puedo seguir;

Quemaron mi alma en algún rincón.

Vuelve la historia hacia mí.

Intenta asustarme con su razón;

No lo podra´conseguir,

Estoy versado en lo peor.

Quise ser el mejor

Pero algo falló.

Mi ilusión se ahoga en el pozo

De los deseos.

No sé qué pasó

Pues mi rumbo cambió

Y ahora mi espíritu vaga

Entre sombras oscuras.

Es imposible dormir,

Los sueños atacan mi inspiración.

Quiero por fin decidir

El viento que sople a mi alrededor.

Yo no me voy a morir

Siendo el payaso vencedor.

Sólo deseo vivir

Al ritmo que toque mi corazón.

Civilización

Fue mi perdición.

Siempre escuchando lamentos

En el desierto.

Todo terminó

Nada tiene valor,

Soy un emisario

De cuentas perdidas.

El emisario de las cuentas perdidas. Incluido en Tras el telón… el arte.

Ángel (Espíritu libre)

domingo, 29 de marzo de 2009

Renacimiento


Todavía no nos hemos d­ado cuenta de lo mucho que valemos. Todavía nos queda mucho por aprender porque aún no hemos comenzado a vivir. Da igual que la carrera termine dentro de unos meses o dentro de dos años, la cuestión es que seguimos en ello y hasta los veinticuatro aún tenemos tiempo para derrapar. Tenemos tiempo para equivocarnos, de cometer tantos errors como hagan falta para saber que no os necesitamos. Da igual que hayamos estado enamoradas, que hayamos cortado aun pensando que nos dejamos una puerta abierta si al cabo de un mes todo lo vivido se va al garete por la primera persona que nos pida un beso con un mínimo de educación. Todo eso, en serio, da igual. Da igual haber gastado los diecinueve y los veinte con una persona si al cabo de un tiempo sólo ha servido para cambiar los puntos de vista. Da igual que a los diecisiete fuéramos unas jennis si ahora sólo somos alternativas del tres al cuarto. Es igual. Da igual. No importa nada de lo vivido hasta ahora porque, realmente, aún no hemos llegado a nacer. Estos veinte años son un apéndice a los nueve meses que pasamos dentro de un útero, porque todo lo que hemos dejado atrás es fácilmente derrochable por el retrete.


Da igual que nos sintiéramos importantes durante aquel espacio de tiempo, cuando te das cuenta de que antes también, e incluso más, eras una persona fascinante. Dan igual las películas de Gus Van Sant, dan igual los renglones perdidos para un fanzine que nunca te vería a la altura, dan igual las canciones de Sufjan Stevens. Al final, y sola, estara´s bailando a The Sounds frente al espejo, sintiéndote bellísima aunque los demás, o ese, piensen que es un fallido intento de volver a los ochenta. En realidad, lo único que importa, es gustarse a sí misma. Da igual que la música de Zahara para él sea música jenni si tú sabes que realmente merece la pena. Da igual que escuchar Love Of Lesbian para él sea pedante si realmente el único preocupado es él por ser diferente, cuando, realmente, sólo quiere ser parte de ese plancton de modernos que se agolpa a la entrada de la Escuela de artes. Todo eso, ya, da completamente igual… porque a partir de hoy seré Adriana. Y esta Adriana es demasiado para él.


Puedo estar sola porque soy autosuficiente. Puedo ser Adriana porque el mundo no esta´ perdido. Ni yo. Yo no estoy perdida. Y no, no necesito canciones, ni películas, ni recomendaciones, porque antes de conocerle ya sabía buscar las cosas por mí misma. Y no, no he perdido mi esencia. Y no, no necesito un diez para saber que valgo. Porque sí, porque soy mucha Adriana para tan poco hombre.

domingo, 22 de marzo de 2009

Concept

Sus besos sabían a aspirina con vinagre. Te lo aseguro, y no era un sabor desagradable. Era tan ácido que parecía puta lima. Quizá fue por eso que seguí. Tenía dos piercings bajo el labio, una camiseta negra y los vaqueros bajos, sujetos sin sujetar por un cinturón ancho de esos que me flipan. Un puto moderno y a juzgar por las pintas hubiera juzgado que le gustaba Radiohead. Pero estaba ahí, en el puto Concept, como yo, que estaba tan borracha que incluso bailé un tema de Beyoncé. Supongo que porque no había nada mejor.

Le dije a mi amiga que estar ahí era como estar en un hidromasaje. No por el agua, sino porque no había tío que no te sobara. Era impresionante. Era jodidamente igual que volver a los dieciséis, cuando era imposible follar porque los tíos tocaban, pero luego volvían la cabeza como quien tira la piedra y esconde la mano. Me sentía bien. Me lo estaba pasando bien, pero ya no es tiempo para eso. No quiero eso. Ya no me sirve, ni me basta, ni me convence.

Nos fuimos del Enigma diciendo a nuestra otra amiga (que estaba rodeada de gente de su clase, nuevos amigos que apenas conocemos) que estábamos ya bastante borrachas y que nos íbamos a casa. Pero aquello se convirtió en excusa cuando salimos del bar. Mientras mi amiga meaba en un rincón, me confesó que sentía que seguía mis mismos pasos en cuanto a lo que relaciones personales se refiere. Aquella crisis del año y medio la estaba viviendo ahora ella y quería dejarlo. Yo le dije que todo el mundo pasa por eso, y que si tenía claro que le quería, que no fuera tan idiota como fui yo y no le dejara, porque si no se vería a los dos meses como estoy yo ahora y no es plan. Ya lo dicen: peor el remedio que la enfermedad.

Estábamos tan jodidamente deprimidas y borrachas que decidimos seguir la fiesta. Como todos los bares estaban cerrando, optamos por ir al Concept. El problema es que la entrada cuesta nueve euros y nosotras no estábamos por la labor de sacar más dinero. Nos sentamos en un banco en la plaza del Sagasta, juntamos toda nuestra calderilla y nos dimos cuenta de que nos faltaban veinte putos céntimos para llegar a los dieciocho. Llamamos a esta amiga, que por primera vez se puso tacones y no sabía andar, vino y nos dio dos euros. No estaba enfadada. Sólo nos los dio y se fue con sus amigos.

Pensé que en el Concept, sólo por el hecho de tener que pagar por entrar, ya tendríamos asegurada buena música. Pero no, era el mismo puto rollo adolescente de siempre, sólo que ahora no tenían dieciséis sino veintitantos, pero la música era puta pachangada, techno cutre y algún que otro tema recurrente en los Cuarenta.

Me flipó bastante una chica rubia, bajita, entrada en carnes y con una minifalda ultra corta que no le favorecía una mierda. Sólo resaltaba las redondeces de sus interminables caderas. Bailaba como una perra en celo, poniendo el culo en el paquete del primero que se le arrimara lo suficiente. Y pensé, ¿estoy aquí porque soy como ella?

Deseché la idea.

De todas las personas que había uno me recordó a él y se acercó. Y nos besamos, y sabía a aspirina ácida pero yo ya me querí­a marchar porque me dijo su nombre y era el mismo que el suyo. Demasiadas coincidencias y ver Magnolia y Slumdog Millionaire me han enseñado mucho sobre las coincidencias como para saber que no existen. Así que me fui.

Me fui con mis nuevos tacones y las medias rotas por todos sitios, pensando que ya son tan míos, pese a habérmelos comprado ayer, que estoy empezando a quererlos menos.

jueves, 19 de marzo de 2009

joder

Reprimo las putas ganas de llamarte o enviarte un puto mensaje mientras escucho (otra vez) Wise Up. Supongo que ver anoche, bien entrada la madrugada, Magnolia, me ha condicionado bastante. Verás, sé que ahora, aunque intente pensar lo contrario, te estás follando a esa tía, pero de lo que estamos seguros los dos es de que aún no ha terminado nuestra historia. Sé que he cometido muchos errores y que merezco estar pasando por lo que estoy pasando, pero también sé que sólo he sido realmente feliz estando a tu lado y que por mucho que pase el tiempo o acabe abrazada a cualquier amigo o copa de vodka con lima, te seguiré queriendo a ti. Que por mucho que intente pensar que estaré mejor sin joder las cosas entre nosotros, sólo seré feliz si somos nosotros y no uno por otro separados, porque te quiero.

Verás, hoy salí. Al final no me quedé en casa llorando pensando que esta´s con ella. Salí y estuve en los bares que me gustan, me tomé dos pintas Guiness (o cómo se escriba) y dos vodkas con lima y aún ­así seguí pensando en ti y mencionándote a la mínima, porque resulta que cada mísero detalle me recuerda a ti. Resulta, que por más que quiera hacerme a la idea (y ya van dos meses) no consigo creer que ha termin­ado todo porque aún me duele pensar que has dejado de quererme. Y aunque fui yo quien decidió que ya no más, me como el orgullo por donde haga falta, joder, porque sólo quiero estar contigo. Y metí la pata, y cometí miles de errores, pero, joder, lo siento. Te quiero, y lo siento. Joder, te quiero.

¡Joder!

lunes, 16 de febrero de 2009

You've just gone and missed it. It's escaped your world *


[música para ambientar]

La puerta del bar, pesada, sucumbe a mis ganas de salir a tomar el aire después de unos cuantos chupitos de vodka. Sucumbe a mis antitéticas ganas de quedarme a seguir bailando esa clase de música que no ponen en ningún otro bar con desconocidos que no encontraré en otro lugar.

Antes de llegar al primer escalón, antes de escaparme por completo a esa radiación, la puerta del bar se vuelve a cerrar, y me vuelvo, y me miras, corres hacia mí y me besas.

No recuerdo tu cara pero sé que me gustaste.

Y antes de que desaparezcas, camino del primer escalón, pido que al menos me digas tu nombre.



Y me lo dices. Y huyes. Y mi amiga no sé qué me dice, ni qué ha dicho, y corro de nuevo hacia el bar , peleándome con todos esos cuerpos que ahora me parecen iguales que los otros, intentando encontrarte.

Pero ya no estás.

Salgo de nuevo, me enciendo un pitillo y sonrío un poco agilipollada, experimentando una especie de sensación de nigromancia.

Como si en realidad no existieras.

(Un poco necrófila, un poco hechizada, un poco gilipollas, bastante borracha)



* Muscle Museum, de Muse, mi grupo fetiche.
* Fotograma de "La chica del puente" (Patrice Leconte, 1999), una de mis películas fetiche.


domingo, 1 de junio de 2008

Quince Mordiscos #4

boomp3.com
Ilyena seguía saludándome cada noche. Aquello se había convertido en un ritual, pero no me decidí a cruzar hasta pasados seis meses de su desaparición.
- Imparto clases de filosofía en un instituto.
- ¿En serio? – Ilyena daba vueltas sin cesar al café con una cuch­arilla demasiado
pequeña. Las tazas eran realmente feas, como la decoración de todo el apartamento. Colores demasiado fuertes, como deduje. – Nunca lo hubiera imaginado.
- Es el trabajo más triste del mundo. Los alumnos desprecian esa clase.
Ilyena bebió un sorbito de café. Noté que mis palabras le habían incomodado. Ella era prostituta, maldita sea. Se quiebra el silencio en mil pedazos que repican contra el suelo.
- ¿Vodka? Por cierto, ¿no crees que “vodka” debería escribirse con zeta? “vozka”.
- Prefiero ginebra.
Ilyena era estúpida, bastante corta y rural. Habría llegado ya a la treintena, pero seguía comportándose como una quinceañera. Maldita niñata inconsciente.
Como no me gustaba el apartamento de Ilyena: se me antojaba demasiado desordenado y colorista, decidí que los siguientes encuentros, en caso de haberlos, fueran en mi piso. Antes de lo que pensaba, ella se fue apoderando de mí. Se apoderó de mi casa y con ella de mi intimidad. Volvía a estar como antes, como con Vega. Era una sensación enfermizamente parecida, pero había diferencias: esta vez la chica no se iba: la echaba yo. Y regresaba, esa también era una diferencia considerable. La tercera y más importante: no solía quedarse a dormir.
Pequeños ataques al corazón. Miedo a la eternidad de lo inexistente.
A veces me sorprendo soñando y me despierto. No recuerdo haberme dormido: sólo recuerdo haber estado en estado de vigilia toda la noche, dando vueltas, con inquietud. Recuerdo haberme levantado, yendo de un lado a otro del apartamento. Pero no recuerdo haberme dormido. Me pregunto si la muerte es así. No dejo de pensar cómo fue la muerte de Vega. Si sufrió o fue rápida. Ilyena se enfada conmigo si le hablo de esto.

Canción: Flowers & Silence.
Intérprete: Sneaker Pimps.
álbum: Splinter. 1999

sábado, 10 de mayo de 2008

Yo qué sé

Estoy en casa, son mas de las dos. En teoría no es tarde, sigo borracha (bastante) y en la radio suena una de mis canciones favoritas de hace unos cuantos años: Just like a pill, de Pink. Y me descubro cantándola, porque aún me acuerdo de la letra y el recuerdo de aquellos años me impide no ser sentimental. Y me emociono con esta puta canción de Pink.
boomp3.com
Estoy borracha y a mi lado hay un bocadillo, pero no me lo quiero comer. Será que sigo siendo igual de estúpida y no soy capaz de obedecer mis propias normas.
Será que cuando estoy borracha temo perder los ojos o quedarme sin encías. Dios quiera que nunca me torturen.

Podría escribir una tesis sobre qué sienten las mujeres cuando tienen un orgasmo, pero ni siquiera yo sabría describirlo en mis propias carnes. Qué siento, si lo siento diferente dependiendo del momento. Porque a veces creo que me encuentro inconsciente. O puede que, definitivamente, sea una inconsciente. Alguien, no hace más de una semana o quince dias, me dijo que la gente no cambia. Que pueden mejorar o empeorar, pero no cambiar la esencia. No sé si es una tontería, si al los ojos de la gente con el tiempo parecemos diferentes. Yo qué sé, si al fin y al cabo no dejo de ser una puta bipolar. Creo que la gente, ni los más allegados, no me conocen. Ni siquiera sé yo quién soy. Lo mismo soy la encarnación de algo, de un Bob sentimental. Bob es algo de Twin Peaks. Estas cosas me pasan porque amo demasiado a David Lynch. Pobre Mark Frost, pienso a veces, pero es Lynch quien me tormentó y poseyó hace seis años con Mulholland Drive... o tal vez fue todo cosa de Laura Elena Harring. Ni siquiera sé cómo puedo llegar a recordar nombres propios o escribir con la cantidad de vodka que alberga mi cuerpo. No sé...

Quizá no me emborracho al beber, quizá sea al beber cuando estoy cuerda, cuando dejo de ser esa puta niña autista que no sabe abrir la boca o mirar a los ojos. No sé ni siquiera cómo alguien pudo alguna vez enamorarse de mí. No sé cómo pude estar borracha aquella noche de abril en el dos mil cuatro. Ni siquiera sé cómo puedo recordar algo de lo que no me acuerdo. No sé porqué sigo atormentándome. Lo único que me hizo sentir deseada por primera vez ocurrió una noche de febrero en dos mil seis. O dos mil cinco, no lo sé . Ya no importa lo más mínimo, ya no soy aquella Jenni-Gótica e inmadura gilipollas. O no sé, ¿lo soy? ¿Por qué aborrezco a los emos si un día fui su antecesora más significativa? Aquella idiota, aquella solitaria suicida, esa autista ninfómana.

Por qué me escapo de los sitios. No he durado más de cuatro años en el mismo sitio. Fui nómada desde el momento en qué nací. Ni siquiera sé si sé echar de menos y me sorprende que la gente me recuerde.

Necesito cambiarme el color del pelo. Necesito gritar.... Necesito gritar.

No sé si te necesito... porque a veces sienta tan bien sentirse triste. Qué asco, qué puta emo egoísta de veinte años. ¿Es que no voy a madurar nunca? ¿Es que nunca voy a poder descifrar aquello que se dice entre líneas?

Idiota, pretendes que los demás sí te entiendan a ti, maldita niñata con síndrome de hija única.

A veces me pregunto qué hubiera ocurrido si no me hubiera ido de tu pueblo, abuela. A veces me preguntó cuán diferente hubiera sido todo habiéndome quedado contigo. Por qué no lloré el día de tu entierro ni el día de tu muerte. Por qué me sigue persiguiendo tu recuerdo, porqué no tuve a la gente que quise apoyándome aquel día en el cementerio.

Ojalá pudiera creer que hay algo después y que me leas desde algún sitio. Qué pudieras comprender todo lo que estoy haciendo, y que no te avergüences de mí. Ojalá pudiera darte un beso, porque siento que no te he querido lo suficiente. Pero... es que... Es que te quiero. Y me corroe la rabia y no puedo gritar. Porqué tuve que empeñarme en seguir ticando bonos de solarium aquella tarde.

Joder. No puedo cambiar después de veinte años de silencio.

Pero intentaré ser mejor y no cagarla a la mínima, como tantas veces. Las Jennys y los emos se merecen mi más sincero respeto.

Porque, al fin y al cabo, todos somos unos gilipollas.

jueves, 28 de febrero de 2008

Qué In es ir de pobres

La otra mañana me topé con un cartel, bueno cartel... una fotocopia en blanco y negro tamaño DINA4 que decía que el viernes 29 de Febrero hay fiesta por eso de que ya se han terminado los exámenes y tal. La cuestión es que la entrada a la susodicha cuesta seis euros, y cómo soy In y por eso voy de pobre (o voy de pobre para ser In), he soltado una exclamación y he seguido mi camino.

Seis euros es un buen precio para una barra libre, si tenemos en cuenta que el valor medio de un cubata es de cinco euros. Recuerdo los chupitos de vozka* del tamaño de un vaso por un euro en no sé qué bar de Logroño, o los dos cubatas al precio de uno en el Splash (también en Logroño), o los tropecientos vozkas* con lima que me habré pimplado en el café Madrid (Logroño again) por tres euros, sin contar lo fácil que resulta que un camarero te invite a chupitos por el mero hecho de ser tía... Pero estos son casos aislados, por lo general menos de cinco euros no te cobran por un puto cubata. Así está la sociedad en estos tiempos de hoy en día. Todo, por supuesto, culpa de Llamazares.

Bueno, la cuestión es que seis euros están muy bien para una barra libre. Ahora bien, una barra libre es una barra libre y no un chiringuito del tres al cuarto, a ver si nos enteramos.

No basta con comprar litros suficientes para las dos primeras horas, eso es una aberración. Y tampoco basta con tener bebida suficiente para después si no hay ni música. Y no basta con tener bebida y música si la música no se oye o es una puta basura.

Bah, que me da igual porque no pienso ir, que el veintinueve tengo una cita con Mars Volta.

Pero es que siento que me estoy haciendo mayor, porque últimamente no me emborracho y empiezo a sentir una especie de angustia interior, si es que se puede hablar de angustia exterior. En cualquier caso, me apetece un vozka* con lima, o un baileys. Mejor un vozka con lima. Que sean dos.

O un calimocho con café, que eso también me iba bien a los dieciséis. Era tan simple como echar cinco sobres de café en la botella de calimocho.

Ponche, ginebra, absenta...

Un par de chupitos de absenta, y luego unos pocos de tequila con los amigos tampoco están de más.

La cuestión es que, joder, tengo ganas de pillarme una buena borrachera. Pero quiero que sea de las buenas. Quiero la fiesta de los 70 que no tuvimos, o de los 80, o, mejor aún, una fiesta de los noventa. De los ochenta mejor no, ahora que lo pienso. Y es que las décadas pares son las peores.

Vaya, me he hecho un lío. Del 2000 al 2010, ¿qué clase de década es? Y luego vendrían los años diez, que también es par, y los veinte... Dios mío, treinta años de porquería creativa.

Y es que no sé si sois realmente conscientes de que llevamos con el reaggetón desde aquel verano en que a una tal Lorna se le ocurrió cantar el Papi Chulo. Y no vemos que decaiga el género, si no que va a más y cada vez más desagradable y machista.

Luego sin contar con la música de nuestra tierra patria, que es la cosa más patética que ha parido madre. Si bien hay ciertos grupos que se salvan (como en todo, supongo) lo demás se reduce a chorradas.

Está haciendo más daño la cadena dial que la COPE. ¡Hostia! He escrito COPE con minúsculas y este trasto me lo ha corregido poniéndolo en mayúsculas. ¿Es la COPE otro producto de Microsoft?

Lo que más rabia me da es haber vivido los noventa sin ser consciente del noventa y tres.

Los radiadores de esta casa parece que van a explotar.

*Me suena mejor "vozka" que "vodka".
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