sábado, 15 de septiembre de 2007
Yo quería trabajar para comprarme unos tacones.
Cómo se tuercen las cosas, haciendo de lo caprichoso una necesidad. Ver cómo tu alrededor se va deshaciendo, derritiendo, hasta hacerse completamente líquido. Y cada tontería es un fin del mundo, y el fin del mundo te hace ver que tú eres una tontería.
Somos unos niñatos malcriados primermundistas.
Oh, vaya, qué novedad, ¿verdad, señorita Niña de las Naranjas? ¿Se preguntó usted esta tarde cua´ndo y por qué lloró la última vez?
Pero, no es mi culpa, ¡es la regla! ...y mi sensibilidad extrema debido a mi signo zodiacal...
Magnífico Awixumayita, cada día se supera en gilipollez.
Estoy enamorada de Bellamy.
Estoy con Muse a tope en el centro y encima estoy cantando.
Time is running out.
Qué más da, si al final vamos a morir todos.
Del polvo al polvo dijo Jesucristo, ¿no? Que cosas tan sabias dijo aquel hombre.
SIGH.
Avril Lavigne es gilipollas
Avril Lavigne es gilipollas
Avril Lavigne es gilipollas
Avril Lavigne es gilipollas
jueves, 30 de agosto de 2007
Otra vez frijoles

Ayer estuve repasando las estadística s de este blog.
Es deprimente: este mes no me ha visitado ni la mitad de gente que lo hizo en marzo.
Es normal, es agosto. Es agosto y he colgado nada interesante, eso también influye.
Como en todo, la gente se aburre. Se aburre de visitar un blog si ve que éste no evoluciona, se aburre el niño de ver en el plato de la cena lo que sobró en la comida, se aburre el Robe de su piel y de su cara.
No basta con llegar a la cima, no basta con llegar a ser feliz o que te digan un te quiero.
Hay que saber mantenerse, innovar y superarse. Siempre superarse.
Y no cansarnos de ser feliz ni de los “te quiero”, y que no se aburran de nosotros.
Al ver las estadísticas he recapacitado.
¿Qué esperabas Awy?
Ellos te visitan, comentan; lo han hecho desde que empezaste el blog a principios de año. Ilusa, ¿crees que van a conformarse viendo vídeos del “youTube”?
Da miedo el aburrimiento.
Las relaciones humanas requieren de un constante esfuerzo.
Como en el film Time de Kim Ki Duk, donde la protagonista decide hacerse la cirugía estética para que su novio se enamore de ella como si fuera otra persona.
A veces resulta difícil creer que la persona que está contigo te quiere tal y como eres. Que la frase “te quiero” implica que se enamoró de ti y que le gustas porque sigues siendo tú.
Pero, como la protagonista de Time, me apetece cambiar para gustar ma´s. O ni siquiera por eso, sino “simplemente” para seguir gustando.
Tengo miedo al aburrimiento.
Miedo a que se aburra de mí.
Son las 16:09h.
En la KissFm suena Sweet Dreams. La original, la de Eurythmics.
Quito la Kiss, porque aparecen Coti y las 2 pedorras.
...y en los 40 no dejan de poner a Snow Patrol.
...la pedorra de la umbrella...
La radio es una forma de alienación.
Ela, ela, eh, eh, eh, ela, ela, eh, eh, eh... Joder.
Nota: comprar cd’s vírgenes para putearlos con música buena.
Supongo que debe ser terrible trabajar en los 40 o en Kiss.
Quiero que me reconozcan por mi música y mi trabajo, no por mi físico”. Dice la metro y medio de ¿Riana? Nunca consigo entender bien al locutor cuando dice su nombre.
La pedorra del paraguas.
Lo bueno de trabajar sola es que puedo cantar mira´ndome en el espejo, poner morritos y bailar mientras barro el centro.
¿Por qué los gitanillos o psuedo.gitanillos que cantan se empeñan en no dejarme llorar?
- Para que tú no llores así...
- No me llores ma´s, preciosa mía.
- Deja de llorar, blah, blah, blah...
Que si David de María, los desaparecidos andy y lucas...
Y luego Ricky Martín y la de Chambao, que si ya de por sí valían poco por separado...
Cada vez los confundo ma´s con Kiko y Sara. Máximo exponente del incesto entre hermanos del momento.
Lo que no entiendo es porqué en los 40 les ha dado por repetir aquel éxito del año pasado: el
Na na na na na na na na nieeeeeee, na na na na na naaae.
O aquel experimento que hicieron la de Efecto Mariposa y el de Danza Invisible.
Tokio Hotel, Pereza y la puta aproximación.
Recuerdo que hace ya tres años, Marta y yo fuimos a la discoteca aural a ver a Pereza. No se había llenado ni la mitad del local y la gente que allí había eran claramente oyentes de radio3 y lectores de Rock Delux.
Qué cosas. Yo llevaba unos pantalones rosas de campana y el pelo recogido en una coleta con dos mechones cayendo ante mi cara. Leiva me firmó en el pantalón y el otro creo que en la entrada o en el carnet de la Escuela de arte.
Quizá en los dos, no sé; luego al llegar a casa rebuscaré en mis diarios.
2:08h
No me explico el porqué de mi comportamiento. Bueno, comportamiento no, porque no he llegado a hacer nada, ni cometer ninguna estupidez.
Pero no puedo dejar de pensar en ese nombre, porque ya casi no es tan siquiera una persona real.
Sé que no puedo luchar -competir- contra el pasado. Puedo ser una amargada y estar celosa de algo que pasó. Puedo ser una ignorante y creer que he sido la única. Y puedo ser realista y aceptar la situación con madurez.
¿Soy madura, o al menos lo suficiente, para no pensar estupideces?
.... Pero no puedo evitar ser humana y tener sentimientos estúpidos.
martes, 24 de julio de 2007
Poss It
¿Por qué cuando mejor te van las cosas el destino, Dios, la naturaleza, y vete tú a saber qué;
quizás sólo eres tú, quizá siempre ha estado ahí y no lo has visto, quizá siempre te
lo ha dicho y tú no lo hayas escuchado....
sábado, 9 de junio de 2007
Día de La Rioja

Esta noche no tengo previsto dormir. Tampoco tengo ganas de estudiar, pero qué se le va a hacer... no me queda otra: mañana por la mañana tengo examen de griego.
El examen de ayer (de historia y filosofía de la ciencia) me salió fatal... y supongo que mañana saldré del examen con esa misma sensación de impotencia.
Estoy... me siento muy perdida. Mucho más que hace un año, cuando recién superada la selectividad aún me debatía entre varias ciudades, varias carreras. Hoy estoy muchísimo más perdida.
A principio de curso, Maximiliano Fartos, profesor de historia de la filosofía clásica, nos dijo que la labor de un profesor de primaria o secundaria es mucho más difícil que la de aquel que da clases en una universidad, ya que el primero tiene que motivar a los alumnos, cosa que el segundo da por hecho que no.... pues nosotros, los universitarios, ya venimos motivados.
Y una mierda.

Estudio lo que me gusta... No.
Hablar de filosofía es no decir nada claro.
¿Qué me gustaba antes de venir aquí? ¿Nietzsche? ¿Freud? La metafísica, las letras, la irracionalidad.
Subjetivismo.
Arte.
Surrealismo.
Que si el cine, la música.
La literatura erótica.
Que escribir provoque orgasmos.
...Dibujar.
Y buscando la abstracción... opté por la filosofía. Las letras.
¿Y qué encuentro?
Que todo es cuadriculado. Que, como en toda carrera de ciencias, pretenden convertirme en un loro. Que la m con la u es mu.
¿Esto es filosofía?
Empollar historia y filosofía de la ciencia.
Traducir textos de muertos. Una lengua muerta.
Volver a empollar... lo que dijeran Platón, Aristóteles...
Y la maldita lógica. __
A esto me ha llevado la motivación...
A una residencia que es poco menos que una guardería. A las once en casa, a las dos y cuarto a comer...
Servir... 1,6,11,16,21,26,31,1,6,11,16...
Adriana, ¿no cenas?
Adriana, te gusta mucho enseñar el hombro, ¿no?
Adriana, así no bajes a desayunar. Así, sin sujetador, no.
Pues no me mires los pezones, ostia.
A sentirme sola, desmotivada... a analizar Mulholland Drive.
A querer estar contigo, aunque no estés.
Que ya sé que no estas, y aún así me quedo cerca del portátil, a ver si de repente suena “I just don’t know what to do with myself”.
Enganchada a internet, a la nicotina, al café y al chocolate. Harta de todo lo que me ata a Valladolid, rompiendo espejos y soñando con gusanos amarillos.
Soñando que me viola el guaperas de mi quinta de Baños en la cocina del tío muerto de mi amiga la Pochy.
Hace calor... muchísimo...
Mi día de hoy es el día de la existencia más patética.
Me despierto a las siete y veinte, me visto y bajo a desayunar con Sara y Judith. Propósito: estudiar griego durante toda la mañana. En lugar de eso, me acuerdo de ti.
Me ducho, se inunda el baño... me visto: camiseta de tirantes negra, falda larga morada, las valencianas negras abiertas por delante... y mi melena, rizada y negra, casi sin espuma. Sólo a ti te puede gustar verme con estos pelos de loca y estos aros de plata.
Maldita sea, me acuerdo de ti y me quedo dormida profundamente hasta las mil... Soñando, por primera vez en mucho tiempo, con nitidez. Viendo como la melancolía se apodera de mí en forma de violación.
- Bicha, baja a comer, que te hemos puesto plato. – Me llama Judith al teléfono de la habitación. Maldita sea, ya son las dos y cuarto...
Genial, acaba de bajarme la regla. Vamos a por la segunda aspirina en 24 horas.
Y me acuerdo de cuando mi madre me disolvía las aspirinas en agua y azúcar, dentro de una cuchara. Como me gusta morder el ácido acetilsalicílico...
Bajo corriendo las escaleras, se me rompe una sandalia... subo de nuevo, descalza, me pongo unas valencianas, vuelvo a bajar....
Y, a pesar de todo, me río. No puedo dejar de reír, de sonreír todo el puto día. ¿Se puede saber qué me has hecho?
Y después, desesperación.
No logro concentrarme... Tengo sueño y nervios al mismo tiempo. Estoy hinchada. ¿Por qué hace tantísimo calor en esta habitación?
(17:56) letrista indómit: | sabes qué me ha pasado? |
(17:56) letrista indómit: | que se me ha caído el espejo de moni |
(17:56) letrista indómit: | en el pie |
(17:56) letrista indómit: | me he puesto a sangrar como una chochina |
(17:56) letrista indómit: | y se me han manchado las sandalias |
(17:56) letrista indómit: | tengo papel higiénico rodeándome un dedo |
(17:56) letrista indómit: | me ha bajado la regla |
(17:57) letrista indómit: | hace bochorno |
(17:57) letrista indómit: | tengo examen de griego |
(17:57) letrista indómit: | mañana |
(17:57) letrista indómit: | por la mañana |
(17:57) letrista indómit: | siento que voy a suspender |
(17:57) letrista indómit: | y cada dic que pasa se me hace más largo |
(17:57) letrista indómit: | Más largo |
(17:57) letrista indómit: | estas semanas se eternizan |
(17:57) letrista indómit: | estudio |
(17:57) letrista indómit: | pero suspendo |
(17:58) letrista indómit: | voy a pasar un verano de mierda |
(17:58) letrista indómit: | cada día me aburre más esta puta carrera |
(17:58) letrista indómit: | en pocas palabras |
(17:58) letrista indómit | ESTOY HaSTa EL COÑO |
Y me siento estúpida, porque te echo de menos.

martes, 20 de marzo de 2007
Los tobillos de mi abuela

Pero yo no soy así, no me gusta presumir, porque tampoco creo que pueda presumir de físico, la verdad.
Cuando mi abuela me ve así, que no quiero salir; mi abuela, que no es tonta – aunque sí casca rabias- me cuenta la misma historia:
- Cuando era joven me miraba al espejo y lloraba. Me tocaba la cara, y gritaba “¿por qué tengo que ser tan guapa?”. La envidia es muy mala, y a mí siempre me han hecho sufrir.
Pero era atractiva. Seguramente todas la odiaban a muerte,
incluidas primas y hermana. Seguro que sufrió muchísimo... En Baños, si eres guapa y tienes personalidad, estás perdida. Puede que te hagan la pelota, pero de un momento a otro querrán verte a dos metros bajo tierra.En Baños no existe la amistad si eres guapa pero tímida.
Mi abuela era extremadamente tímida, por eso tiene giba: siempre caminaba encorvada, porque era alta, porque era preciosa.

Me lo dicen los carteles de Cortefiel y Mango, en las paradas de los autobuses, me lo dicen las farmacias y sus pastillas adelgazantes y remedios milagrosos acaparando los escaparates. Me lo dicen las miradas, me lo dicen los fines de semana. Me lo dice el espejo. Todo, todo a mi alrededor me hace consciente de mi imperfección. Nací en la época equivocada.
Yo tenía que haber nacido en 1931, en otro país. Entonces si sería toda una sex symbol con estas caderas.

sábado, 10 de marzo de 2007
Hace frío y quiero besarte
Estoy en el tren. Después de dos meses, vuelvo a Logroño. A ver cómo andan las cosas por ahí.
Me gusta esto del tren, ver la gente y observarla. Adivinar sus historias.
Por ejemplo, tengo aquí cerca a una mujer de unos treinta y tantos hablando por teléfono. Me hace gracia porque está hablando de su actual pareja, y no sabe más que repetir “es muy detallista”. Quiere que todo el mundo se entere de lo feliz que es, pero de vez en cuando suelta “esto te lo voy a contar pero a mi manera, que hay gente aquí que puede oír lo que digo.”
Una de las diferencias que me he encontrado al volver al tren después de tanto tiempo es la luz del sol.
La última vez que fui a Logroño era diciebre, y obviamente era de noche... Algo que odio. No puedo mirar por la ventana si está oscuro porque solo veo mi reflejo, como un fantasma.
Ahora es de día, y veo la periferia vallisoletana, el final. Cómo se queda atrás.
A mi lado me acompaña “El lado frío de la almohada”, de Belén Gopegui.
También me acompaña un olor dulce que me recuerda al viaje a Londres. Ese olor...
Voy a abstraerme viendo el paisaje.
Adriana,
Desde un tren ...
Dónde está la lógica.Hace tiempo que nuestra vida perdió toda clase de coherencia...
Tantas revistas de Súper Pop hablando de tampones, Vales que nos hablaban de sexo explícito cuando sólo teníamos nueve años o las tantas Bravos que nos comentaban las mentiras de la “marcha atrás” como anticonceptivo.
¿Cuántas veces tu madre arrancaría aquellas hojas?
Ocho años más tarde estás con un test de embarazo en la mano, pensando en cómo será tu vida a partir de ahora en el caso de que aparezca la raya o el color que determine si es en vano o no tu preocupación.
Tengo frío y quiero besarte.
“De nada sirve ir a más velocidad si los recuerdos te encadenan”, dicen Love of lesbian mientras escribo, de nuevo en Logroño, después de dos meses de ausencia.
Debería salir esta noche y emborracharme para celebrar que el martes cumplo 19 años. Que bien. Si, que bien, que bien...
lunes, 12 de febrero de 2007
Lunes antes de almorzar, una niña fue a jugar, pero no podía jugar porque tenía que...
Maldita sea, la lluvia me pone triste.
Quién me aguanta los días de lluvia, ¿quién?
Y para más INRI, esta semana es la semana.
La semana de San Valentín.
Pero que bien nos lo vamos a pasar. +o(
¿Es cuestión de mala leche abrir un bar al lado de una funeraria y ponerle como nombre “Burbujas”?
(Observación a partir de un sobre de azúcar robado de tal cafetería)
Burbujitas, pompitas.
Estoy desvariando... Terminaré el café y me iré al Centro de Idiomas.
Es lunes, gente.
Comienza la rutina...
Y, maldita sea, la lluvia me pone triste.
jueves, 8 de febrero de 2007
Chinchetas
Así que nada, me puse un poco bien el pelo, para evitar un sermón de Carmela Todopoderosa, y me puse el chándal.
Llevamos toda esta semana que no podemos parar en la residencia debido al calor que hace. Precisamente ayer tuve la ventana de la habitación todo el día abierta y, sin embargo, seguí acalaroda. Así que esta mañana no me he roto mucho la cabeza y he bajado con una camiseta de tirantes.
Paso a buscar a Sara.
Pasamos a buscar a Judith.
Judith llevaba también una camiseta de tirantes. [Joder, pedazo tetas tía, que envidia me das ;)]
Cuando bajé me di cuenta de que me había dejado la naranja en la habitación, pero bueno.... y para desayunar había ensaimadas. Bueno, qué más da, me he comido una ensaimada y una rebanada de pan hueco con mantequilla y mermelada de fresa, y el café SOLO, cómo no. ¿Qué pasa? Además, si no voy a comer nada hasta las dos y cuarto, qué coño más dará, ¿no?
El caso es que después, al ir a recoger, observo a Carmela mirándome el pecho. Ese pecho pequeñito.
- Si vas así en invierno, en verano no quiero ni imaginar cómo vas a bajar.
^o)
- Así no puedes bajar, ¿eh? No, no, no, así no. En la habitación y en los pasillos, como quieras, pero aquí no vuelvas a bajar así.
Paso de ella.
Que la jodan, a mí nadie me va a decir cómo tengo que vestirme, y menos a las ocho y media de la mañana, recién levantada. Por dios, un puto pantalón de sport y una camiseta blanca de tirantes. Sí, voy a bajar a desayunar de punta en blanco, no te digo.
- ¿Pero por qué te ha dicho eso, si Judith también lleva una camiseta así? – Pregunta Sara
- Porque a ella se le marcan los pezoncillos. – Explica Judith.
Me miro y efectivamente: estaban como escarpias.
- Joder con Carmela, cómo se fija.
- Si le gusta.
- Lesbiana reprimida.
Así que nada, ellas se habrán ido a estudiar, pero yo aún no estoy por la labor. Aún tengo que leer la nueva entrada de Rafa y echar una ojeadilla por los spaces, a ver si encuentro a mi antítesis. Y, mira tú por dónde, creo que la he encontrado.
Se llama Adriana, como yo, y nació un trece de enero de mil novecientos ochenta y nueve (vamos, que es un año menor que yo), vive en México, está casada y tiene un hijo.
Y en su space sólo tiene fotos de su marido y su niño, y escribe cosas como “Enamorada de J..., por siempre”
Quisiera conocerla. Saber qué se siente al haber arruinado su vida por amor. No sé... bueno, supongo que ella no creerá haberla arruinado. Arruinándola estaré yo ¿no? Que pretendo seguir estudiando por cuatro años más sin que alguien me asegure llegar a ser algo en la vida o una simple dependienta de Cortefiel.
Además, por lo menos Adry tiene amor, porque vamos, a mí no me extraña mucho que me levanté con los pezones así... Necesito chocolate J
sábado, 3 de febrero de 2007
te echo de menos

Y me he encontrado con el space de mi amiga Letty. Me ha sorprendido muchísimo, no tenía ni idea de que tuviera un espacio, así que lo primero que supuse fue que lo había hecho hace poco.
De eso nada.
Ese space tiene por lo menos un año de antigüedad. He recorrido todo el espacio, desde la más nueve hasta la más antigua entrada, todos los álbumes de fotos. Todo. Y la única vez que se refiere a mí es en el título y el subtítulo del space, ya que ha utilizado para ambos dos frases extraídas de dos de mis relatos.
Me he sentido como una estúpida. Como una gran, gran, gran, estúpida.
No recuerdo haber llorado, o haberme sentido de esta forma, cuando alguna vez descubrí que un tío no me quería. Que tonta, de verdad...
Que tonta yo, que conste. Tonta, yo.
Han pasado varios años desde que nos conociéramos, en aquel último año de instituto, ¿te acuerdas? En 4º de E.S.O.
¿Recuerdas lo tímida que era y lo mal que me lo hiciste pasar en clase?
Yo siempre que te veía, tan menudita y riéndote por todo, me imaginaba que serías una tía de putísima madre. Y no me equivoqué, para nada, aunque alguna vez me hayan dado ganas de estrangularte J
Recuerdo que coincidíamos en clase de matemáticas. Elena y yo íbamos a 4ºA, con todos los empollones. No sé muy bien por qué nos pusieron en aquella clase, la verdad. Teniendo en cuenta que nosotras no sacábamos precisamente matrículas de honor... En nuestra clase la mayoría habían cogido como optativas biología o física y química y todos, absolutamente todos, daban matemáticas “A”. Vamos, las difíciles. Así que nosotras éramos los dos bichos raros de la clase. Lo tenía asumido... ¿Biología? ¿Física y química? ¿Matemáticas “difíciles”? No, gracias: Música, plástica y matemáticas “B”.
Por eso es que conocimos a Marta y Letty, porque coincidíamos con ellas en plástica y matemáticas.
Que locura, de verdad, aquellas clases de matemáticas...
Aquellas clases de matemáticas, cuando juntábamos con todo el morro las mesas y nos sentábamos juntas Marta, Elena, Yulia, Yoli, tú y yo. Todas sin ninguna idea de matemáticas, sin hacer nada, pasando la hora haciendo dibujitos o cantando canciones del Chivi... En fin, que tiempos.
A principio de curso, cuando parecía que todos teníamos como propósito aprobar la asignatura, el profesor solía sacarnos a la pizarra para corregir algún ejercicio o algo. Por aquel entonces aún no había establecido contacto contigo, ni con Marta, y me sentaba con Elena. Un día me tocó salir a la pizarra y, al volver a mi sitio, tú te diste la vuelta y me dijiste : “Se te ve un cacho de braga así de grande”.
Me puse coloradísima (no sé, supongo) y Marta exclamó: “¡Pero no le digas eso, que es muy cortada!”.
Tú con canciones del Chivi escritas en la carpeta, Marta y su look hippy... ¡Pero qué bien me caísteis, putillas!
A partir de ese día las matemáticas cobraron un valor insignificante, pero ir a aquella clase era lo mejor que me podía pasar por las mañanas. Yulia, que no se enteraba de nada porque prácticamente acababa de llegar de Rusia, terminaba siempre sacando mejores notas que nosotras:
Marta: 4
Yulia: 1’5
Yoli: 1
Letty: 0’75
Elena: 0’25
Adriana: 0
Aquel año (2004) fue casi perfecto... Y, como todo lo bueno, se acabó.
Marta y yo nos fuimos a la Escuela de Arte (aunque a clases diferentes), Elena pasó a primero de bachillerato y tú te quedaste en cuarto.
Poco a poco nos fuimos distanciando.
Paradójicamente aquel año no lo recuerdo con un mal sabor, si no todo lo contrario. Recuerdo como esperaba ansiosa la llegada del viernes para ir juntas a la tienda de los rusos que conocía Yulia porque, como éramos menores de edad, sólo allí nos vendían vozka.
¿Recuerdas los paseos tan largos que teníamos que dar para llegar hasta allí? ¡Casi en la plaza de toros de la Ribera!
Solía ir a buscar a Elena a baile. A veces me acompañaba Marta, pero muchos viernes sólo salíamos Elena y yo. Así que iba hacia Salvatorianos, que está en pleno Bronx de Logroño, la esperaba a que saliera de baile, juntas íbamos a comprar vozka a aquella tienda de rusos en donde siempre estaba Yulia, y de ahí, en autobús, nos íbamos hacia el San Miguel.
¿Recuerdas aquel viernes cuando fuimos las cuatro, y al bajar del autobús se te cayó la botella? ¡Casi nos ponemos a lamer el suelo y los cachitos de cristal! Jaja
O aquella noche que se nos rompió una botella de vino en tu casa. Marta y yo, en el rellano del último piso, donde el ascensor, rellenando botellas con vino y cocacola... ¡la que preparamos! Que cayó todo el vino por las escaleras hasta llegar al cuarto piso... (Y estábamos en el octavo). Tú con la fregona, de aquí para allá, atacada de los nervios, y Marta y yo sin poder dejar de reir.
Aquella falda que nos compramos igual, ¿te acuerdas? En Escándalo, la falda de rayas rojas y negras. Las noches en el San Miguel.
El Alfonso y su ojo rebelde, y Marta preguntándote: ¿Pero cómo te puede caer bien Alfonso? Bueno, la verdad, no me extraña que preguntara aquello, si no había noche en el San Miguel que él no la llamara puta.
O aquella noche que me tiró la cartera a las vías del tren. Aunque lo mejor fue a la semana siguiente: “Adriana, perdóname, es que iba muy puesto y no me di cuenta. Pero que conste que ni siquiera te cogí el dinero.”
Así que nada, si bajáis un día a las vías del tren, justo debajo de la pasarela del San Miguel, y os encontráis una cartera, que sepáis a quien perteneció.
El Galicia, Extremoduro, el piso del Miranda y Marta metiendo la cabeza en la lavadora.
Cuánto, o de qué manera, nos cambió aquel año... ¿Cómo...?
Cómo cambió todo durante aquel año.
Cuántas borracheras, y cuantas risas. Recuerdo aquel año (2005) con tanto cariño... No sé si puedes acerte a la idea, Letty, no sé si puedes hacerte a la idea de lo feliz que era yo por aquel entonces. Y creo que tú también, ¿verdad? Aquel año éramos todas muy felices.
La Escuela de Arte nos cambió a Marta y a mí. Tú decías que yo había cambiado a mejor, pero que Marta se estaba dando aires de intelectual. Igual en un principio a todas nos pareció eso, pero realmente creo que Marta maduró de repente. Y nos resultó extraño.
Aquel año, con sus más y sus menos, fue un año perfecto. Y me duele que por más que volvamos a quedar las cuatro otra vez, y por mucho que regresemos al San Miguel y nos reunamos como hacíamos por aquel entonces con los “Chechus”, pues no será igual.
Ahora me siento tonta si bebo demasiado, me arrepiento de las consecuencias.
Creo que me estoy haciendo mayor.
Y tengo miedo.
Tengo miedo porque me enamoré de aquella etapa de mi vida, cuando las cosas se presentaban tan fáciles, cuando las ocho de la tarde de los viernes eran un soplo de esperanza y felicidad. Arreglarme, y siempre me veía preciosa, aunque fuera con unos simples vaqueros y sin maquillaje. J Arreglarme e ir a buscar a Elena al baile.
Y saber con total certeza que esa noche, como todas, me lo iba a pasar genial.
Cuando, de camino hacia Salvatorianos, al pasar por el Instituto Sagasta, algún tío desde el coche me decía algo.
Que tonta... pero que feliz.
A toda esa gente que conocimos durante aquel año. A toda esa gente que también se transformó y no quedan de ellos más que recuerdos.
Todo ha cambiado muchísimo. Aquel año fue una película, o una serie de televisión. La primera temporada fue magnífica, pero poco a poco fueron renovando a los actores y la historia perdió frescura.
Aquel invierno fue genial.
Luego llegó la primavera. Y nos golpeó con fuerza. A mí me arrancaron el corazón y lo insensibilizaron para siempre, a Marta fue Cristóbal quien se lo robó, pero ella también se lo robó a él, así que no hubo problema alguno.
Y tú empezaste a salir con Carlos.
Que mal se lo hiciste pasar, ¿te acuerdas? Jaja, aquel domingo por la tarde, cuando Elena, tú y yo fuimos a visitarle al internado. Joder, no sé ni porqué recuerdo aquel día, si tan poco fue un día muy trascendente. Un momento... ¿fue por aquel entonces cuando me compré una muñeca imitación de Barbie en un bazar chino?
Ay, Dios... sí, fue uno de aquellos días de primavera... Me compré aquella muñeca para colgar su cabeza en mi bolso de Emily, el que llevaba a la Escuela de Arte. Siempre así, con tal de llevar la contraria. El resto de las chicas colgaban llaveros que eran peluches. Yo no lo aguantaba, me parecían horterísimos. Así que colgué aquella cabeza de muñeca.
A la vuelta del verano estábamos aún más distantes.
Marta repitió curso, y tuvo que ir a estudiar al I.E.S Batalla de Clavijo.
Elena repitió primero de bachillerato también...
Y tú, una vez más, repetiste cuarto.
Todo terminó en San Mateo de aquel año, ¿no? Entre conciertos de China Latina, Naive y Smooking Adders.
Elena y yo salimos varias noches de San Mateo solas, porque Marta estaba con Cristóbal, o tú estabas con Carlos.
Después, todo terminó.
Salíamos Elena y yo los fines de semana, pero ya ni siquiera estaban los “Chechus” (Por cierto, ¿a qué venía ese apodo colectivo?), porque se fueron a estudiar fuera.
Tú conociste a Laura, y por extensión a Sasu. Gente nueva, nuevos ambientes...
Ya nada era igual. Y sigue sin serlo.
Y ya no volverá a ser como antes, jamás.
Pero yo no me olvido, maldita sea. No me olvido de quién fui, de quiénes fuimos, de qué vivimos. No puedo olvidar aquel año, no puedo olvidarte a ti, ni a Marta, ni a Elena.
Hemos cambiado, pero no hemos muerto, como tú dices.
“Para mí estáis muertas”.
La gente cambia, Letty, pero en esencia seguimos siendo las mismas. Y, por lo menos yo, te sigo queriendo.
martes, 30 de enero de 2007
About A Girl
^o) (Este es el equivalente a la carita que tanto pongo, y tanto os saca de quicio, cuando hablo por el messenger)
Me hizo gracia Sarita al preguntarme esto, mientras yo sentía como se erizaba el vello de mi nuca al ver y escuchar a Jesucristo en Getsemaní gritando: I want to know, I want to know, my lord...
:)
Why should I die?
No sé cómo pueden aguantarme la Sarita y la Yuyu Judith. A mí, ¡a la niña de las contradicciones! La que no es capaz de santiguarse cuando Carmela bendice la mesa, la que hace "playback" y sonrie escéptica cuando las demás rezan, la que hace recordar a Maruja que ella una vez fue estudiante de filosofía y no una monja casca rabias, la que os habla de los sueños, la que se empeña en poneros canciones de Mars Volta y Nirvana, o películas como Mi Vida Sin Mí. La que tiene cinco naranjas, cuatro kiwis y dos manzanas en la repisa de la ventana de su habitación...
La que discute con Sara cuando ésta dice que los hippies en Valladolid son como los borrokas en Euskadi. ¿Cómo era..? ¡Ah, sí!
"¡¡¡¡Adriana, me refiero a su forma de vestir!!!!" jajajaja
Joder, me están saliendo canas.
sábado, 27 de enero de 2007
He aprendido a calmarme cuando las cosas están en mi contra
Ahora vuelvo a leer las columnas de Rosa Montero y Javier Marías en el País Semanal, y no me siento mal aunque a las nueve en punto varias de mis compañeras de residencia bajen a ver el telediario de Antena 3.
Anoche fui a la sala de estudio de mi piso para repasar el temario de historia de la ciencia mientras mi compañera de habitación chateaba en el messenger con sus amigas. ¿Hola, qué tal lo lleváis? Pregunto, sonriendo, a dos chicas que estudian medicina.
Bueno... J
Me siento tranquilamente, saco mis apuntes y comienzo a tomar notas y subrayar. Y a leer, porque nunca me ha gustado aprenderme las cosas de memoria. Me gusta leer mis apuntes, contrastar información y sacar mis propias conclusiones.
¿Y tú qué tal lo llevas? Me pregunta después de un ratito una de las chicas de medicina. Bueno, creo que bien. No me quejo, la verdad, yo no tengo que estudiar tanto como vosotras. Le respondo, amablemente. Ellas están rodeadas de libros, de apuntes, de rotuladores fluorescentes, el ordenador portátil, y de vez en cuando suspiran con resignación. Deben llevar al menos dos horas ahí sentadas.
¿Pero qué hacéis en filosofía? Es que no dejo de preguntarme qué estudiáis ahí. Me dice la otra.
Exámenes tengo pocos, pero tengo que hacer muchos trabajos escritos. En mi carrera nos preocupamos por la política, la globalización, la ciencia, la lógica de la retórica. Somos estudiantes del conocimiento y nos hacemos preguntas de todas las ciencias. Cultura general. Un poco de todo...
“Dónde la física termina, no acaba el problema” dijo Ortega y Gasset. La filosofía sirve para preguntarse para qué sirven las cosas.
Soy consciente de que esta residencia me ven como una universitaria de segunda. Me verán como una pringada. Pero no, no me tiene que afectar. Esta residencia es como Baños de río Tobía. Que mal llevaban los de aquel pueblo que les llevara la contraria. Que mal se lo tomaban todo. Que difícil es ser diferente dentro un círculo humano.
Pero me gustaría que ellas se definieran a sí mismas. Uno no sabe quién es hasta que se le pide que se defina. Encontrar nuestra identidad personal buscando aquello que nos diferencia de quien tenemos al lado. Como cuando vas quitando las capas de una cebolla, al final te quedas con nada. Desapareces.
¿Ves qué cosas estudio en mi carrera? J
Aprendes a sobrellevar la tristeza. Aprendes que todo lo que vives puede que en realidad no exista. Están locos los filósofos, ¿verdad, amiga estudiante de medicina? Acabaré como Alejandra Pizarnik o Sylvia Plath. ¿Sabes lo que hizo Sylvia? La mañana del 11 de febrero de 1963, después de preparar el desayuno a sus hijos, abrió la llave del gas. Se suicidó, como Alejandra Pizarnik y Ann Sexton. J
No, no creo que termine suicidándome por estudiar filosofía. En cualquier caso me licenciaré, y en caso de aprobar las oposiciones, conseguiré un trabajo fijo como profesora en un centro de educación secundaria. Quién sabe...
martes, 23 de enero de 2007
ARCO

Me levanto, con una mochilita con cosas para pasar la noche en Madrid.
Cojo el autobús urbano que me lleve a la estación de tren. 1 euro.
Cojo el tren que me lleva a Madrid. 14.70 euros.
Llego a Madrid e, intentando no extraviarme, logro coger un autobús que me lleve a Ifema. 1 euro.
Llego a Arco, suponiendo que no me haya perdido, y pago la entrada. 30 euros (suponiendo que haya entradas) Sigo con la mochilita.
Os busco. Con la mochilita
Os encuentro, otra suposición. con la mochilita
Vemos ARCO, pin pan pun. con la mochilita
Llegamos al hotel. Pagar noche de hotel, suponiendo que haya habitaciones libres. ¿?
con la mochilita
O colarme en tu habitación, suponiendo que no me pillen y me manden a la puta calle.
con la mochilita
Pasar la noche en hotel o en la calle... con la mochilita
Despertar, suponiendo que haya pasado la noche en algún sitio.con la mochilita
Coger urbano o metro que me lleve a la estación.con la mochilita
Coger tren. 14,70 euros.con la mochilita
Llegar a Valladolid.con la mochilita
Coger Urbano. 1 euro con la mochilita
imposible.con la mochilita
¡¡¡QUIERO IR A ARCO!!! ¡¡QUIERO IR A MADRID!!!
jueves, 18 de enero de 2007
Va por ustedes
¿Os acordáis de esa entrada que hay más abajo, la de “Sin Título (aún)”? Bueno, pues el título aún no lo sé, eso es cierto, pero mis amigos bien saben lo que tengo entre manos... Y por eso mismo no les puedo decepcionar... Pero en serio, me resulta realmente difícil escribirlo (ya veis, si al final va a resultar que soy humana) pero no imposible. Me lo he propuesto y lo voy a hacer, olé.
Va por ustedes.
martes, 16 de enero de 2007
Latidos
Suena a tópico la pregunta “de dónde vengo y a dónde voy”, pero se nos muestra ridícula porque no nos hemos parado a pensarla de verdad.
A pensar que un día moriremos y dejaremos de existir.
La eternidad, la oscuridad... Todo se esfumará.
Y seremos nada.
Pensar en cada uno de nuestros órganos, cómo late el corazón, como maquina nuestro cerebro. Pensar en cada órgano como una pequeña máquina programada para realizar su función. Nuestro cuerpo, una máquina. Nosotros, una máquina.
Una máquina programada para pensar y actuar, cada uno de una manera diferente pero al fin y al cabo, todos como borregos somos lo mismo.
Nada.
Empeñándonos en durar y durar, cada día un poco más, nutriéndonos de información, más información... información que algún día desaparecerá. Con nosotros.
Levantarte de la cama y caminar hacia el baño. De repente paras. ¿Cómo he llegado hasta aquí?
Unas piernas que se mueven, unos ojos que miran. Unos ojos que lloran. Una mente triste. Una mente que no se merece esto.
¡Una mente que no debería pertenecer a esta cosa tan zafia e imperfecta!
¿Para qué tantas palabras bonitas si están escritas en papel reciclado?
En un papel, que con el paso del tiempo irá degradándose, formando una pelusilla que exterminará cada palabra. ¿Por qué no conservarlas entre planchas de cristal?
Mi escritorio, repleto de notas, palabras, apuntes, aspirinas, libros y bolígrafos. Mis discos, la luz de mi flexo, la ventana, la leve luz del sol en este mes de enero.
Volver a pensar, volver a llorar. Volver a sentir angustia.
Angustia.
Angustia.
Impotencia.
Es ridículo, ¿verdad? Pensar en la muerte es ridículo. Sí, lo es, debería tenerlo asumido, pero cada día que pasa es como el día que descubrí que el ser humano es mortal.
Odio el latido de mi corazón, lo odio. Siempre recordándome que mi existencia depende de él.
viernes, 5 de enero de 2007
Anarquistas de papel
Cuando creímos que la vida no era más que una simple ensoñación causada por el mal uso de las palabras, llegó un indivuo preguntándonos si teníamos agua. Ahogados entre una espesa nube de humo con olor a flores secas, nos miramos, unos a otros sin saber qué decir. Sin saber qué hacer.
Soñábamos con un mundo nuevo, nos negábamos a comer carne y leíamos indistintamente a Nietzsche y a Bakunin. Conocíamos todos los recovecos de la ciudad en donde se escondía el cielo, y sumidos en una constante evasión de la realidad, éramos felices. Aunque no déjabamos de llorar.
Siempre nos quéjabamos de lo triste que era este mundo gris. Siempre queríamos pedir más y más, pero nunca nos dio por hacer una revolución. Palpitaba en nuestros corazones, orgullosos y heridos... Siempre discutíamos acerca de las desigualdades sociales... Hablando de sociedad en un mundo donde ya no existía eso. Porque teníamos miedo, miedo a ser iguales al resto. ¿Pero qué resto? ¿A caso había un resto homegéneo del cual nosotros estábamos separados? Era para echarse a reír.
Les tachábamos de conformistas. ¡Llámabamos conformistas a pijas que se negaban a comer alimentos de, lo que ella denominaban, mala calidad; a islamistas que reclamaban más mezquitas en Europa; skins que atentaban contra una libertad demasiado desbocada para ellos...! Todos eran distintos, ya no éramos nosotros los diferentes.
Luchábamos por la libertad del individuo. ¡Libertad! Pero ellos ya nos veían, paradojica y simplemente, como una tribu urbana más.
Lo nuestro ya no era una forma de revolución, lo nuestro, aquellos ideales que palpitaban dentro de nuestros orgullos pero heridos corazones, ya no era visto de ninguna manera especial. Sólo era un tribu más. Sólo una forma de vivir y de pensar. Éramos como el resto...
Y entonces, apareció.
Apareció y nos pidió agua, increíblemente exhausto, sucio, como un pobre yonki más. Un muerto de hambre.
Un viejo anarquista en peligro de extinción nos encontró, vio en nosotros su juventud perdida, sus antiguas batallas... Pero nosotros ya no éramos más que un grupo de universitarios "progres".
Unos pequeños burgueses que fumaban marihuana y hablaban del mundo viendo lo que aquel tan recurrido banco nos permitía mirar.
Familia
¿Qué es la familia?
Una pregunta, una simple pregunta ha dado lugar a un gran debate: algo biológico, algo social… la gente con la que vivo, la gente con la que me une un vínculo de sangre…
Es dificil saberlo.
Es dificl definirlo.
La mayoría de las que estamos aquí metidas, en esta residencia, extrañamos a nuestra familia, a nuestro lugar de origen. Pero al volver allí, extrañamos la residencia.
Vivo con más de noventa chicas, y con algunas de ellas he compartido momentos dificiles de olvidar. Con quien hablo, con quien vivo, con quien comparto vivencias, con quien discuto… ¿Esto es mi familia? ¿Unas personas con las que convivo desde hace apenas dos meses? A quiénes he conocido hace apenas dos meses…
En Logroño vivo con mi madre, y puede decirse que también con su pareja. En Vitoria están mi padre y su esposa. En Baños, mi abuela; en Santorcuato, mi abuelo; en Nájera mis tíos y mi primo; en Anguiano mis otros tíos y mi prima. En Villodas, otros tíos, en Logroño otros tantos… Estamos desperdigados… ¿no somos familia?
Mis amigos, a quienes poco a poco voy viendo menos, con quien cada vez tengo menos relación.
la niña de las naranjas by Adriana Bañares is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.