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domingo, 26 de diciembre de 2010

Hilo Conductor

Qué sorpresa me he llevado hoy al encontrar el primer número de la revista Portales, donde aparece publicado mi primer relato premiado: The Box Secret, una tontería propia de quinceañeras fans de Avril Lavigne con piercing bajo el labio desde los catorce. Por aquel relato me llevé el tercer premio del concurso literario <<Día del Libro 2003>>. Me lo comunicó Fernando Romero, el profesor de lengua y literatura que nos pasaba los apuntes en disquette y que usaba el método más complicado del mundo para analizar frases. Me lo dijo en clase, delante de todos, y pasé una vergüenza terrible. Me tapé la cara con las dos manos mientras él daba la noticia. Es más, al principio, cuando dijo que tenía que decirme algo relacionado con el concurso, pensé que habría sido descalificada del mismo por haber presentado el relato con la letra en un tamaño mínimo. Resulta que la extensión de The Box Secret era la máxima aceptada: 10 páginas en A4... pero con un interlineado simple, y no doble como marcaban las bases, así que opté por reducir la letra a la mínima expresión para que al doblar el interlineado siguiera ocupando diez páginas. 

El relato comencé a escribirlo durante el primer trimestre de 3º de E.S.O, cuando estudiaba en el I.E.S Rey Don García (Nájera). Escribía en los intermedios entre clase y clase. Los cinco minutos. Cuando todos salían al pasillo, a fumar o hablar. A sociabilizarse. Esa mierda que siempre me ha costado tanto. Cuando mi madre y yo nos trasladamos a Logroño, el único instituto donde pude matricularme, ya avanzado el curso, fue el Duques de Nájera. A veces creo que toda mi vida va marcada por un hilo conductor. 

La cosa es que hoy me he reencontrado con la revista y me he llevado una sorpresa enorme al descubrir que fui publicada junto a David González, Manuel Vilas y Kutxi Romero. Por aquel entonces ni siquiera sabía quiénes eran. Ya he dicho que era una quinceañeras fan de Avril Lavigne con piercing bajo el labio desde los catorce. Nada más. Me ha hecho ilusión. Tanta como cuando gané el premio, pero diferente. Me hace gracia -y me asusta- que ahora, siete años después, vuelva a coincidir con ellos en Viscerales. A veces creo que toda mi vida va marcada por un hilo conductor. 

Portales. Revista Literaria. Nº1. 2004.




Recorte de prensa. Diario La Rioja.

Extracto de The Box Secret.



A modo de anécdota, 
también me ha hecho gracia la sección de  "Crítica de Libros", donde Sonia San Román critica a Carmen Beltrán; Carmen a Odón Serón Zabala; Ódón a Íñigo San Sebastián Barja, e  Íñigo a Sonia San Román. 

:)

martes, 29 de abril de 2008

No siempre fue así

Cuando era niña gritaba. Gritaba mucho. No me refiero a que gritara durante largos períodos de tiempo, sino que gritaba tan alto y tan desgarradamente que al hacerlo imaginaba que mis cuerdas vocales se rasgaban limpiamente como cuerdas de guitarra agredidas por un bisturí.

Mis amigas y amigos del colegio me pedían que lo hiciera, pues mis gritos se asemejaban a la alarma de incendios.

Al hacerlo, venían corriendo hacia nosotros algún que otro adulto alarmado, pero para cuando eso yo ya me había callado. Con esta voz tan dulce, y aquella carita de nena, nadie sospechó de mí.

Cuando era niña gritaba, y gritaba mucho... Pero un día me callé.

jueves, 17 de abril de 2008

Jem & the Holograms

Hace muchos años...

A los de Hasbro se les ocurrió lanzar al mercado unas muñecas (tipo Barbie) de estética ochentera y super glam. Eran Jem.

Sí, quizá así, de repente, no recordáis estas muñecas... pero, ¿y si os digo que también fue una serie de dibujos animados? ¿Tampoco? Bueno, pues yo tampoco me acordaba hasta que se me ocurrió buscar en el youtube que todo lo sabe, el youtube que todo lo puede.

Recuerdo haber visto este despliegue de glam, fantasía y canciones pop hace mucho, mucho tiempo en televisión. Seguramente en la 2 (donde también emitían la mítica “La Familia Crece”, Dios mío de mi vida...) o en telecinco, donde antes de haber tomate e infección rosa, por las tardes ponían series y programas infantiles como Power Rangers, X-Men (qué grandes...) o Conan. En cualquier caso, aunque a España llegara más tarde, la serie comenzó a emitirse en Estados Unidos en 1985 y finalizó tres años después, en el 88, año en que nació vuestra Blogger favorita. Oh yeah.

La serie era patética. Pero qué quieres... si fue realizada para vender una especie de Killer Barbies a lo David Bowie. Bueno, como en toda serie que se precie, había dos bandos: los buenos, que eran Jem & the holograms y sus amigos, y un bando malo (atención al nombre) las MISFITS!!!!! Y sus colegas.

Las Jem & the holograms eran ingenuas, poperas y tenían unos pendientes mágicos con los que se montaban unos hologramas de la ostia. He llegado a pensar incluso que ni siquiera cantaban, esas perras. Porque, joder, de normal iban así en plan tranqui, muy monas, muy modositas... y cuanto cantaban, hacían uso de los hologramas estos de la ostia y se convertían en auténticas perras al estilo David Bowie. Ahora que lo pienso... ¡quiza Tokio Hotel también usen hologramas! Lo que me extraña es que la gente no supiera de su secreto... ¡si tuvieron el descaro de llamar a la banda Jem & the holograms!

“Hola, soy Jem (que en realidad se llamaba Jerryka o algo así) y esta es mi banda”. Estos son mis putos hologramas. Somos tan buenas...! ¡Hasta hay una negra en nuestro grupo!

Las Misfits visten a lo hortera (más aún si cabe), con estampados atigrados de leopardo. Iban de rock star, pero en realidad eran hijas de papa´ (como El canto del loco, meloco, despistaos, etcétera.)

Bueno, y sin más dilación, os dejo con una muestra de este arte...

Jem & the holograms, en versión muñeca y en versión cartoon:


Y esto... el no va mas!

sábado, 5 de abril de 2008

una punki, una golfa, una macarra, una perra... y qué

Son las tres y veintitrés. No, no es por la tarde...

Es un viernes, como cualquier otro, pero de otro año. Los altavoces blue sky de pocos euros vomitan canciones de Extremoduro y Platero. Me siento como si tuviera diecisiete años, otra vez. Y me siento bien.
No me han sentado bien los veinte. Ya no tengo edad para ser una lolita.

Tabaco, más tabaco y calimocho. Olor a marihuana y vis vaporú. Escamas de algo que quizá pasó demasiado pronto.
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