jueves, 28 de febrero de 2008

Qué In es ir de pobres

La otra mañana me topé con un cartel, bueno cartel... una fotocopia en blanco y negro tamaño DINA4 que decía que el viernes 29 de Febrero hay fiesta por eso de que ya se han terminado los exámenes y tal. La cuestión es que la entrada a la susodicha cuesta seis euros, y cómo soy In y por eso voy de pobre (o voy de pobre para ser In), he soltado una exclamación y he seguido mi camino.

Seis euros es un buen precio para una barra libre, si tenemos en cuenta que el valor medio de un cubata es de cinco euros. Recuerdo los chupitos de vozka* del tamaño de un vaso por un euro en no sé qué bar de Logroño, o los dos cubatas al precio de uno en el Splash (también en Logroño), o los tropecientos vozkas* con lima que me habré pimplado en el café Madrid (Logroño again) por tres euros, sin contar lo fácil que resulta que un camarero te invite a chupitos por el mero hecho de ser tía... Pero estos son casos aislados, por lo general menos de cinco euros no te cobran por un puto cubata. Así está la sociedad en estos tiempos de hoy en día. Todo, por supuesto, culpa de Llamazares.

Bueno, la cuestión es que seis euros están muy bien para una barra libre. Ahora bien, una barra libre es una barra libre y no un chiringuito del tres al cuarto, a ver si nos enteramos.

No basta con comprar litros suficientes para las dos primeras horas, eso es una aberración. Y tampoco basta con tener bebida suficiente para después si no hay ni música. Y no basta con tener bebida y música si la música no se oye o es una puta basura.

Bah, que me da igual porque no pienso ir, que el veintinueve tengo una cita con Mars Volta.

Pero es que siento que me estoy haciendo mayor, porque últimamente no me emborracho y empiezo a sentir una especie de angustia interior, si es que se puede hablar de angustia exterior. En cualquier caso, me apetece un vozka* con lima, o un baileys. Mejor un vozka con lima. Que sean dos.

O un calimocho con café, que eso también me iba bien a los dieciséis. Era tan simple como echar cinco sobres de café en la botella de calimocho.

Ponche, ginebra, absenta...

Un par de chupitos de absenta, y luego unos pocos de tequila con los amigos tampoco están de más.

La cuestión es que, joder, tengo ganas de pillarme una buena borrachera. Pero quiero que sea de las buenas. Quiero la fiesta de los 70 que no tuvimos, o de los 80, o, mejor aún, una fiesta de los noventa. De los ochenta mejor no, ahora que lo pienso. Y es que las décadas pares son las peores.

Vaya, me he hecho un lío. Del 2000 al 2010, ¿qué clase de década es? Y luego vendrían los años diez, que también es par, y los veinte... Dios mío, treinta años de porquería creativa.

Y es que no sé si sois realmente conscientes de que llevamos con el reaggetón desde aquel verano en que a una tal Lorna se le ocurrió cantar el Papi Chulo. Y no vemos que decaiga el género, si no que va a más y cada vez más desagradable y machista.

Luego sin contar con la música de nuestra tierra patria, que es la cosa más patética que ha parido madre. Si bien hay ciertos grupos que se salvan (como en todo, supongo) lo demás se reduce a chorradas.

Está haciendo más daño la cadena dial que la COPE. ¡Hostia! He escrito COPE con minúsculas y este trasto me lo ha corregido poniéndolo en mayúsculas. ¿Es la COPE otro producto de Microsoft?

Lo que más rabia me da es haber vivido los noventa sin ser consciente del noventa y tres.

Los radiadores de esta casa parece que van a explotar.

*Me suena mejor "vozka" que "vodka".

miércoles, 27 de febrero de 2008

Agua


Me han abierto el pecho en canal sin anestesia local,

y en su interior no vi un ser humano: sólo vi agua.

Agua densa y muy azul.

Mi interior sólo es gelatina que ocupa cada recoveco de mi cuerpo.

Mi alma es agua,

Variable, voluble,

agua.

Por eso comprendí que en verdad era mi mente quien ve,

Pues mis ojos son agua,

Parte de alma.

El concepto de satisfacción es un concepto auxiliar del concepto de verdad.

Soy una asignación insatisfecha,

Incontingente, maleable,

Café mi sangre, de agua hecha.

Si lloro, es porque mi alma se desborda.

Por eso cuando llego al orgasmo

Siento literalmente

Que me derrito.

Todo mi cuerpo se hace agua.

No hay cuerpo, sólo soy alma.

*Sólo decir, que para el Word sinónimos de “orgasmo” son: “espasmo”, “convulsión”, “eyaculación”, “polución”, “culminación” y “éxtasis”.


jueves, 21 de febrero de 2008

Spain Is Pain

Cuánto nos preocupamos por lo que está sobre nosotros.
El terrorismo, el paro y la inmigración, eso es lo que preocupa a España. Pero cuando agreden a una niña de quince años, cuando le queman el pelo, la mean encima, pasan sobre sus rodillas con una moto, cuando le destrozan la cara y la dignidad, nos asomamos a la ventana y contemplamos. Contemplamos igual que contemplaban en los circos romanos, disfrutamos del morbo que propinan los autos de fé.

Cuando una niña de quince años vuelve a casa sola, con el pelo quemado, coágulos de sangre que emanan de sus ojos, las rodillas destrozadas y apestando a orín, al encontrárnosla cruzamos de acera. Qué pintas tiene la niña, que hedor tan insoportable.

Ermua tiene 16331 habitantes, y ninguno de ellos movió un dedo. Los suficiente para llamar a la ertzaintza y evitar que la agresión hubiera llegado a esos límites.

Pero nos gusta más el circo, así de alejados estamos siempre de la realidad.

Como dirían Bushido:
Esto es España, Asociación de Amigos a Distancia: Mírame... pero no me toques.

La noticia completa aquí.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Ahora me doy cuenta de que esta entrada no tenía título

Estoy escuchando Saturday Night de Suede (sí, ahora me ha dado por estos, pero ¿qué queréis qué le haga?, los modernitos esmirriados como Bellamy o Brett Anderson me vuelven loca)

A veces me olvido de que mi padre tiene este blog como página principal del Explorer. ¡Hola papa!

Total, que son las veintitrés veintiuno de un martes de febrero y no, no es el de carnaval. Es un puto martes de seguir estudiando ahora que todos han terminado. Resulta ser, sin más, que acabo de ver Naked Lunch de Cronenberg.

Sí, lo sé, he vuelto al género paranoide… pero ¿qué queréis que le haga? Soy literaria, compleja y neurótica.*

Como ya voy colgando dos entradas sobre películas en lo que va de mes, no pienso hablar de este film dirigido por David Cronenberg en 1991 (cuando yo era una pipiola de tres añetes), basado en la novela de William S. Burroughs, novela que intenté leer en el avión Bilbao – Génova hace dos años para… tranquilizarme. Putos aviones, estar en ellos me hace sentir la insoportable levedad del ser, y, qué coño, me gusta. Es como en esas atracciones de feria cuando, al llegar a lo alto y de pronto caer, toda la tensión se instala en las yemas de los dedos en forma de sudor frío, sensaciones desagradables que te hacen sentir bien, como en las encías el roce de un palillo hasta sangrar.

La cuestión es que I shall never forget the unspeakable horror that froze the lymph in my glands when the baneful word seared my reeling brain.*

*Frases sacadas de la película.



lunes, 18 de febrero de 2008

Amarás a Lynch sobre todas las cosas


Añadid a esta imagen frases al azar que compongan una conversación sin un ápice de coherencia, acompañadas de risas enlatadas que surgen de vez en cuando sin venir a cuento, y una melodía inquietante de fondo. El juego de luces y sombras, el hecho de que sean conejos... Es una escena tan bizarra que más que cómica es una auténtica manifestación angustiosa.

Obra así no podía ser de otro que no fuera David Lynch.

Llegó a mis oídos que Lynch quiso hacer de esto una serie... Bueno, pues eso no lo sé, pero lo que sí sé es que estos tres conejos y sus circunstancias son parte del elenco de personajes que conforman Inland Empire, la última película de este singular director. ¿Y quién pone las voces de estos tres adorables conejillos? Pues ni más ni menos que Laura Harring, Naomi Watts (quienes ya trabajaran con Lynch en mi adoradísima Mulholland Drive) y Scott Coffey, que no tengo ni puta idea de quien es, pero que seguramente Jochen me lo aclare en uno de sus extensos comentarios.

Inland Empire dura exactamente dos horas y poco más de cuarenta y cinco minutos. Por esa razón, cuando este verano quise ir a verla al cine, (pues los logroñeses tenemos la suerte de tener el ciclo de cine de verano, donde tenemos la oportunidad de ver fimes independientes – o al menos no tan dependientes – en versión original), mi novio me dijo: “¿Serías capaz de aguantar tres horas de Lynch?”

Total, que al final fuimos a ver Time, de Kim Ki Duk, una de las pelis del año según mi criterio. ¿Otras pelis de aquel ciclo? Thumbsucker, Brick, A scanner darkly y Delirious, por ejemplo. Esta última, por cierto, la tengo por aquí, a ver si la veo algún día de estos...

Pues bien, todavía me estoy recuperando de esta película. Intentando en vano comprenderla, como siempre me ocurre con este hombre... Y, como siempre, llego a la conclusión de que me encuentro totalmente perdida, pero con una grata sensación. No lo comprendo, pero me gusta. Siento que si encontrara una explicación coherente no sería lo mismo. Me quedo como estoy y santas pascuas.

Entre otras cosas porque Mulholland Drive la he visto tropecientas veces, muchas de ellas libretita en mano para hacer esquemas (lo sé, soy friki...), visité foros de frikis más frikis que yo... y me quedé en las mismas. Y, joder, ¡Inland Empire dura tres horas! Si la viera ocho veces más perdería preciosas horas de mi vida.

Esta peli tiene todo lo que me gusta: Hollywood, desfases temporales, actores con cara de idiotas y putas de la Europa del Este. Y... a Jeremy Irons como secundario de lujo, a Grace Zabriskie (la madre de Laura Palmer en Twin Peaks) en un pequeño pero inquietante e importante papel que pone los pelos de punta, y a Laura Dern desquiciada, muy alejada ya del tierno personaje al que daba vida en Terciopelo azul y de la paleontóloga a la que encarnó en Jurassic Park.

Me ha recordado a Como Un Guante De Seda Forjado En Hierro, de Daniel Clowes. Ahora sí quieres verla, ¿eh, Dani...? Ejem, ejem.

¿Dónde acaba la ficción y empieza la realidad? ¿Dónde termina la realidad y empieza la película?

Eso lo dejo para que lo averigües vosotros mismos. Yo me he quedado encantada con esta joyita de Lynch.

A ver qué tal duermo esta noche...

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