martes, 24 de junio de 2014

La Plaquette. Fin de curso y time will tell

No sabes cómo llueve. Esta noche es la de San Juan y no sé si va a poder arder algo en Logroño. Es el lunes de la última semana de La Plaquette. Al menos en C/ Milicias, 10. No sé si voy a trasladar la librería a otro local, pero de momento cierro. Fin.

Mi vida es un poco así, por cursos, como en el cole. Abrí la librería en noviembre, aunque lo venía pensando desde septiembre. Ya ves, como si me planteara mucho las cosas. En septiembre pensé: o abro una librería o me voy de Logroño. Dudé mucho. Al final me quedé aquí. Más que nada porque quería hacer algo con mi vida. Siempre quiero hacer algo con mi vida. Me muero por hacer cosas con mi vida. En plan: por Dios, para qué sirvo si no estoy haciendo nada. Y luego termino siendo la persona más vaga y perezosa de todo el planeta tierra. Pero yo tenía que hacer algo. Me pasó igual en el verano del 2009 cuando Pat y yo creamos La Fanzine. Y cuando volví por aquí, por Logroño, y me puse a emitir Fosfatina. Siempre he tirado hacia la pasión más que al dinero, la verdad, pero esta vez necesitaba (ahora ya sí que hablamos de necesidad) de hacer-algo-con-mi-vida. Harta de entevistas de trabajo para comercial autónomo a puerta fría. Harta de no encontrar nada, en definitiva. Ya sabes. Una hace entrevistas y entrevistas y acaba sintiéndose una inútil integral. Ni para dependienta, ni para camarera, ni para puta. Y cuando me siento (ahora hablo en primera persona, que a ver quién soy yo para hablarte a ti, como si te conociera) inútil, o me lo hacen sentir, me lo siento para todo, y ya no escribo. No hay manera. Así que dije, Adriana, a ti qué te gusta y qué has venido haciendo estos últimos años. Y claro, ahí estaba la cuestión. Me había estado dedicando a editar un fanzine, a organizar eventos, a coordinar una antología, a conducir un programa sobre literatura. Estaba dando voz a otros autores. Estaba promoviendo la literatura por amor al arte, y ahora era cuestión de tratar de ganarme también la vida. Quería crear, no solo una librería en la que dar cabida a todos esos autores y editoriales que no suelen verse en las librerías comunes: editoriales independientes, autores autoeditados; y esas minorías literarias (¿podemos llamarlo así?) que apenas tienen una balda en otros sitios: poesía, relato breve, ilustración y cómic. Y una vitrina con fanzines. Y más allá: yo no quería montar solo una librería: yo quería crear un espacio cultural. Así que organizaría eventos todas las semanas: lecturas de poesía, presentaciones de libros, de editoriales, de colectivos literarios. Exposiciones. Acústicos. Whatever. Quería crear un espacio donde la gente se sintiera bien. 

Pero qué. 

Pues que cierro. Cierro antes de que me maten las deudas porque es imposible hacer frente al pago del alquiler, la cuota de autónomos y las declaraciones trimestrales del IVA con un comercio tan minoritario como la literatura. 

He intentado que esto resistiera, pero estaba acabando conmigo. Organizar eventos para que al final nos juntáramos solamente unas poquitas personas en la librería, o no apareciera absolutamente nadie, resultaba frustrante. O días como hoy, en los que las únicas personas que han entrado a la librería han sido dos captadores de socios para Aldeas infantiles. Entre los requisitos para trabajar como captador para esta ONG está la tolerancia a la frustración. Yo estoy harta de ver llover desde la mesa. Ver pasar gente y no recibir ninguna respuesta a mi trabajo salvo un montón de likes en la página de Facebook. Todo el mundo me habla como si me compadeciera. Todos me dicen que Logroño es una mierda, que no se puede montar algo así en Logroño, pero no se dan cuenta de que nosotros también formamos parte de Logroño y que muchos de los que me dicen esto tampoco han entrado a la librería. Yo no hablo de comprar, porque son tiempos de crisis, copón, ya lo sabemos todos, pero las lecturas de poesía son gratis. ¿Qué ha fallado? Pues ha podido ser la calle, que no está en el cogollito. O he podido fallar yo, que soy un poco insoportable y además me canso pronto de las cosas. Qué sé yo. 

Anyway, algo hemos hecho por aquí.

Hemos tenido a poetas de todo tipo. Algunos se presentaron solos y se sentaron en la mesa, como Felipe Zapico. Otros vinieron acompañados por otro poeta y recitaron para una pequeña comitiva, como Julio Espinosa, a quien le acompañó Eduardo Fariña, o Fernando Sarría, a quien le presentó Sonia San Román, que luego volvió sola y atrajo hasta a la prensa. Otros, como David Trashumante, vinieron con su editor (en este caso Amelia Díaz, de Unaria), y abarrotaron la librería de versos y presencia humana. Presencia humana, pero impresa a dos tintas, nos trajeron la editorial Aristas Martínez, que, como también hizo la editorial CGP, vinieron a hablarnos de sus libros y su trabajo. Otros poetas vinieron con música en directo. Lo hicieron Daniela Bartolomé, Antonio Molina y José Sancho, cuando nos ofrecieron su proyecto Granada: poemas inspirados en la huerta de San Vicente. También Laura Arnedo Lafuente, que recitó poemas de su libro Elogio de la sed acompañada al violín por Migeltxo Otaegi; y Elvira Sastre, que recitó poemas de sus libros 43 maneras de soltarse el pelo y Baluarte acompañada por la cantautora Adriana Moragues. 



Tuvimos también espacio para la poesía infantil, con José Javier Alfaro, que nos presentó sus Nanas para dormir animales; la poesía del Oeste, con Óscar Aguado y su Traducción de los perros de Omaha, y el aforismo, con las Gotas sobre el polvo de Alberto Pérez Ruiz.

En narrativa también hubo de todo: un hombre dálmata en la presentación de Excéntrico, de Juan Guerrero Sánchez; ciencia ficción a la hora del vermú con Álvaro Cortina Urdampilleta y su Deshielo y Ascensión; Esos días raros de lluvia de la joven María Pérez Heredia y un descenso al infierno con El secreto de la Belle Nuit de Maite R. Ochotorena. Óscar Sipán, estuvo presentando su libro de relatos Quisiera tener la voz de Leonard Cohen para pedirte que te marcharas y nos ofreció una charla muy amena sobre los concursos de relatos. Aquella misma semana tuvimos a Juanan Bilbao presentando los guiones de algunos de sus cortos, recopilados en el libro Relatos de un freakie incombustible.

En mayo colaboramos con el Frikoño acogiendo varios eventos, como la presentación del libro Los Modlin, de Paco Gómez, un discoforum sobre música italiana y francesa de los setenta con Doctor Vito Selector y la exposición de grabados Zootopia de Liliana Lima Lázaro y Ayax Paris Rivera Revolledo. Otra exposición que acogieron las paredes de La Plaquette fue ILUS de Marzo, con obras de varios ilustradores riojanos.


Los ILUS de Marzo

También nos visitó Héctor Huerto Vizcarra, que aprovechó su visita a España para venir a La Plaquette y hablarnos de su asociación por la cultura y la edición digital ACUEDI en Perú.

El grupo de artistas y escritores El hombre que fue jueves también ha estado muy presente en La Plaquette. Además de reunirse alguna tarde en la librería para hablar de sus proyectos, en mayo hicieron una presentación del grupo y de los proyectos individuales de algunos de sus miembros.

Y, bueno, cómo no mencionar la fiesta de despedida que organizamos el pasado treinta de mayo, aprovechando que también se celebraba la campaña de Logroño Punto Comercio El sueño de una noche de... Logroño. Contamos con varios poetas del grupo El hombre que fue jueves, con el cantautor Julen Gossíp, con Tripitaka Teatro, DJ 3PO, y terminamos con un concierto de Javier Chaves y Fernando Álvarez.







Y el viernes 27 nos despediremos con Irene X. No me había fijado en el detalle: inauguramos el 27 de noviembre y cerramos el 27 de junio. 

En total, más de treinta eventos en siete meses. Prácticamente un evento a la semana. Con mi madre, Valle Camacho, ilustrando cada uno de ellos. Siete meses fotocopiando y pegando carteles por la calle, creando eventos en Facebook, escribiendo a la prensa para aparecer en su agenda (hola diario La Rioja, hola EsRioja, y hola a los que pretendíais cobrar por ello: hola Noticias de La Rioja, hola Virtualrioja.es), y esperando siempre que entraran por la puerta todas esas personas que likeaban cada evento en Facebook. Voy a cerrar y muchos de vosotros aún no habéis conocido el espacio. Millones de besos y muchas gracias por el apoyo. 

Millones de gracias y todo mi amor incondicional a la gente que sí me ha apoyado. A la gente que ha venido de fuera para presentar sus obras, para compartir su trabajo en La Plaquette. Millones de gracias a todos los que os habéis pasado a saludar, a escuchar, a ver. Muchas gracias a la gente de fuera que me ha apoyado comprando a través de la tienda online y muchas, muchas gracias a todas las editoriales que me han ayudado a seguir enviándome sus libros en depósito. 

En fin, que yo qué sé. Que se termina el curso. Es San Juan y llueve tanto que no sé yo cuántas hogueras habrán podido arder hoy. Que me llevo mucho. Sobre todo me llevo el valor de haber hecho lo que he querido, que es lo que siempre he venido a hacer. 

Ahora, a escribir, y a comenzar una nueva historia. De eso se trata. 



Y buenas noches. 










sábado, 14 de junio de 2014

gravilla

Sara Soul. 02/13 Dibujo a bic
Sara Ramírez Sáez



algunos nacemos de las rocas y nos vamos haciendo piedras con la edad. se hace grieta cada herida y mira cómo nos quedamos quietos
mientras se mueven todas estas partes rotas.
hay una orilla que se rompe. me imagino que sería cuestión de seguir nadando un poco más, pero miro la roca y pienso: es de ahí de donde vengo. 
lo sé pero no he estado nunca. 
y sé que puedo salir mientras pienso que estoy bien aquí dentro: paso por delante de todos los momentos de mi vida, como si estuviera todo hecho. 
alrededor de mí es todo piedra. alrededor del agua es todo piedra. 
gravilla muerta en el fondo. tengo miedo. algunos nacemos de las rocas y nos vamos haciendo 
piedras.
algunos nacemos de las rocas
y nos pesa el alma con la edad. 

hay una orilla que se rompe y a dónde voy yo que me dirijo directa al cepo. que me arrastro por encima del agua para entrar en la piedra. 

dejo para el recuerdo arena en las pestañas y un nudo en la garganta.






Swim by Madonna on Grooveshark






viernes, 13 de junio de 2014

Ave morir

nunca me sentí en mi casa aquí
y en el cielo radiante
no me sentiré en mi casa, lo sé,
no me gusta el paraíso.

Emily Dickinson





Ave morir

I
ver matar morir. me miro y ya estoy muerta. no me miro por no morirme. pero ya estoy muerta. ave que no vuela muere. mátala tú, me dicen, me rezan: no la dejes vivir, muere.


II
nosotros no nos quejamos
porque nos adelantamos a la herida
nosotros nos hundimos —nos sumergimos—
metemos la cabeza bajo la tierra y esperamos
la asfixia
morimos de miedo
pero nos quema estar a salvo
por encima de las llamas, el frío
volver es desandar
desanidar
ceder el vuelo. nos hemos
abrazado para mantenernos tibios
nos hemos abrazado para no ceder al hielo
anido. anido en un refugio
a la intemperie
un refugio frágil que se ablanda
amor, y llueve
ahora mira cómo cae
ahora mira cómo vas a sostenerme
ahora
que estás
como un hermano que vuelve y lo encuentra todo
bien dispuesto
el mismo orden en los muebles del salón
aquí nadie toca las cosas ya
porque todos somos ajenos a esta casa en herencia
abrir las puertas, ventilar
hacer que respire
[aspirar]
significa dejarla viva para otros
pero cómo escapar de un lugar al que no pertenezco
si no he llegado a estar
              mírame: quién soy
              cuándo he llegado
              cómo
              por qué me viniste a acoger
en tu isla o
              por qué
                            viniste a encallar en mí
yo, tierra para el náufrago
              y sed para el amante
mira cómo muero hundida por mi propio canto
              mira cómo  me mato por palabra
                                                                      obra
                                                                                    y omisión
mira cómo muero cuando te salvo
mira cómo tiembla tu mano
cuando me amarras




Publicado en Obituario #14.

martes, 20 de mayo de 2014

Je me souviens



Me acuerdo de una noche, en La Curva. Estábamos Pat, Eduardo Fraile y yo, y Pat se lamentaba de los tiempos en los que vivíamos. Recordaba a la bohemia parisina, y también a los artistas de la Residencia de Estudiantes, y Eduardo Fraile le dijo algo así como: "Bueno, pero quién sabe cómo sería en realidad. Igual, dentro de unos años, también se habla de La Curva como lugar de encuentro entre escritores. Aquí solían quedar Patricia Maestro, Adriana Bañares y Eduardo Fraile". 



Yo entré mal a La Curva. La verdad es que suelo entrar mal a todos los sitios. Entré mal a COLMO, entré mal a La Curva. En fin, podría hacer un post solo para contar mis tropiezos, pero no va de esto el tema. Lo que sí diré es que en La Curva aprendí más que en la Universidad de Valladolid. Aprendí más de poesía, aprendí más de Valladolid. Y es que Valladolid era una ciudad gris. Una ciudad de fachas. Pero pronto descubrí que había algo que se nos escapaba a los de fuera, y que estaba ahí, por debajo pero muy presente. Una pasión especial por la poesía en un círculo de la universidad, dentro del departamento de literatura y con Javier García Rodríguez al frente, pero que reunía a gente de todas las ramas. Y, fuera de la universidad, el colectivo Laika, el Café Teatro... y La Curva, claro, que es lo que me ha traído hoy al blog, y es a donde me llevó COLMO. Las cañas de después. Las exposiciones de los Arañados Signos en Versátil.es.

Me imagino que estoy hablando en un idioma desconocido para muchos. Para otros, los que me conocen o los que habéis seguido este blog desde hace años, seguramente todos estos nombres os resulten familiares.

El caso es que La Curva cierra, y es algo muy triste. Es algo muy triste para Valladolid, porque con ello cierra un reducto bohemio que sobrevivía a esa niebla que velaba la ciudad. En La Curva han pasado muchos de los mejores poetas actuales. Ay, de verdad que no sé cómo escribir esta entrada.

Tengo un batiburrillo de momentos en La Curva, que no sé por dónde empezar.

Me vienen a la cabeza los fanzines. El elefante rosa, claro. Y también, por supuestísimo, La Fanzine.Y la de horas que hemos pasado allí Pat y yo, aunque helase y no tuviéramos más de dos euros en la cartera.


Ay, de verdad, ¿sabéis qué me pasa? pues que quería escribir una entrada de puta madre sobre La Curva y no me veo capaz. No sé por dónde empezar ni en qué centrarme. Así que voy a pasar de pensármelo mucho.

Punto 1. Me entristece que se cierre La Curva. Me entristece a nivel personal porque he pasado muy buenos momentos allí. Las cañas de después de COLMO, y las cañas entre semana con Pat. Muchas lecturas de poesía. Mucha poesía descubierta ahí. Leer textos de La niña que arrastraba un globo roto en la hora del recreo con Juan Bonilla entre el público, por ejemplo. Qué vergüenza. Y luego hubo mucho más, claro. Mucho más después de haber vivido en Valladolid, mucho más después de COLMO y después de La Fanzine. Vinieron los Susurros a pleno pulmón. Jams de poesía a cargo de poetas locales y poetas invitados, de fuera, como Ana Pérez Cañamares, Javier Gato o Vicente Muñoz Álvarez, entro muchísimos otros.

¿Por qué en ese bar? ¿Qué tenía de especial La Curva?

Podríamos, ¿no?, podríamos habernos ido a encontrar en otro sitio. En otro bar. ¿Pero qué magia tenía La Curva?

Un bar no alejado del centro, pero aislado. En la calle José María Lacort, una calle que igual en otro tiempo sí hubo más bares, más ambiente, pero no ahora, no en los últimos años. La primera vez que fui a La Curva —adelanté antes que entré mal— mis amigas con las que fui y yo pensábamos que nos íbamos a encontrar con un tugurio. No conocíamos la calle, y cuando la encontramos nos encontramos con que no había nada, y un descampado en frente del local. Pero el bar estaba a tope. No cabía un alma. Había un recital de poesía: se presentaba la primera plaquette de Los poemas de la chica de la curva, una modesta publicación coordinada por los miembros del colectivo COLMO y que reunía poemas de muchos de nosotros. Era una de mis primerísimas publicaciones en papel, era 2008, estaba ilusionadisima, pero no me atrevía a recitar, y menos aún ante tantísima gente.


¿De qué hablo? En serio, de qué hablo. Que aquella noche no recité. Tampoco conocía a la gente, la verdad. Después leí con Pat, a finales de 2009. Era noviembre, qué frío. Y también tocaron Sharon Bates, que por aquel entonces creo que aún se llamaban Mala Racha, que era un poco por lo que estaba pasando yo, aunque me estaba recuperando, y yo sabía que mucho se lo debía a la poesía.

También me acuerdo de Nantes, que solía sonar en La Curva, y también el disco de los Rumble Strips que tanto me rayé a escuchar en el 2009. Y de las gominolas enlatadas que pillábamos de la máquina pasadas unas cañas durante las cañas de después de las reuniones de COLMO. Había más poesía en ese bar que en cualquier libro. O qué decir de la gente que no podía ir a los actos del festival Versátil.es pero aparecía por la noche en el bar. Yo misma, confieso, en el Versátil.es de 2010, que andaba en un trabajo muy poético también. Daba clases de no sé muy bien a una niña que, en palabras de su madre, era muy inteligente pero no tenía imaginación. Así que le ayudaba con los trabajos de plástica y trataba de potenciar su creatividad. Ahí es nada. Pero todos sabíamos que el festival no terminaba en la universidad de Valladolid sino en La Curva a puerta cerrada hasta las mil. Y luego a dormir poco o nada porque al día siguiente por la mañana teníamos que presentar a algún poeta del festival y/o porque no nos queríamos perder nada. A recordar, grandes resacas: como en el taller de creación literaria que ofreció Juan Bonilla.

Los batidos naturales, también. Y todas las cervezas. Y el vodka con rodajas enteras de limón.

¿Sabes que cierra La Curva? le pregunto a Pat, y ella me responde: Sí, a mí me dio mucha pena. Como que se cierra una puerta que no se vuelve a abrir.

Que si me he enterado de la mala noticia, me pregunta Jorge M Molinero. Qué catástrofe, me dice Jaime.

Ay, ay, ay. Ay, de verdad, que no sé qué escribir sobre La Curva. Que escribir sobre La Curva tendría que ser reescribir Valladolid, lo que viví en Valladolid, todo lo que aprendí en Valladolid. Madre del amor hermoso. Qué. Quién me iba a mi a decir en el verano del 2006, cuando llegaba a casa, en Vitoria, de trabajar como dependienta en Cortefiel, y me ponía a escribir en el portáil. Qué relatos de mierda escribía, pero al menos escribía. Quién me iba a decir a mí que Valladolid iba a significar de esta manera. Que no me estaba llevando la Filosofía, que yo iba chocar de esta manera, que me iba a arrastrar la poesía. Que iba a pertenecer, que me iba a encontrar con la vida que yo quería tener y que veía tan lejana. Que sí existía la bohemia y estaba aquí, en una calle poco transitada del centro de Valladolid. Que iba a conocer a tantos poetas, escritores y artistas, y que llegábamos allí con libros de poesía en el bolso (una bolsa de Margen o del Árbol de las letras), y Sara decía que Chantal Maillard era increíble. Y nos poníamos el abrigo para salir al baño, y nos confesábamos un poquito en el patio, sentadas en unas sillas de plástico, fumando un cigarrillo, cuando aún se podía fumar.

La luz de La Curva, y las exposiciones.


El otro día pensaba que yo siempre he llegado tarde a todo. Cuando estudiaba en la Escuela de Artes de Logroño (ahora la ESDIR) y me parecía la hostia, había alguien un par de años mayor que yo, que me decía que la Escuela ya no era lo que era, que yo no había vivido los buenos años. Tampoco he vivido los buenos años de Logroño, en general, imagino. Y me he perdido muchos años de los 29 que ha estado abierta La Curva. Siempre he llegado muy tarde, y además siempre me he rodeado de gente mayor que yo, así que siempre he sido la que no estuvo ahí, o he sido nueva en la clase, en el colegio, en el instituto, y siempre he sido, claro, la que no estaba cuando esto era así. Pero esto no me lo va a quitar nadie. Eso es lo que estaba pensando. Que se cierra una puerta que no se va a abrir,como dice Pat. Que se cierra una etapa muy importante en nuestras vidas, y en la vida cultural (¿nos permitimos decir underground?) de Valladolid, con el cierre de este bar. Pero estuvimos ahí. Yo viví La Curva. Y habrá otras curvas, habrá otros colectivos literarios, habrá otros fanzines, otros cobijos de la niebla de Valladolid, pero no serán como La Curva, no serán La Curva. Quedarán, eso sí, muchos artistas, muchos escritores, que podrán pintar, que podrán escribir, qué podrán recordar La Curva y todo lo que vivieron en el número treinta de la calle José María Lacort.

Gracias, Ángel.

Welcome To The Walk Alone by The Rumble Strips on Grooveshark



miércoles, 26 de marzo de 2014

Vamos a primaverear por Barcelona, que luego llega abril y nos queremos morir todos





La foto que encabeza la entrada se titula Primavera y es de Julia D. Velázquez. Posé para la foto hace más o menos un año, poco antes de que saliera a la venta Ánima esquiva. La sesión, aunque dio mucho de sí (la última sorpresa fue hace unas semanas, cuando Julia me mostró esta fotografía), tenia como objetivo la portada de Ánima esquiva.

Una primavera después, retomo Ánima. Ya se va a cumplir un año de su publicación y prácticamente comencé la gira de presentaciones en Barcelona.

Ay, de verdad, qué coñazo soy.


Me voy a Barcelona este fin de semana. Ha sido algo muy espontáneo y un plan de viaje lleno de idas y venidas sin salir de Logroño. Que si vamos por esto, y con amigos, y este finde no, que tenemos esto, o este que sí y que si para aquí para allí, y cancelando y apalabrando, que sí: que nos vamos, hostias ya.

Y lo de siempre: la culpa cristiana.

¿Cómo voy a irme así, con tantas facturas por pagar y la declaración trimestral a la vuelta de la esquina? Yo no me puedo ir sin un propósito claro y firme sin sentirme culpable, no Señor. Así que hablo con la editorial, con los contactos barceloneses de Facebook (bendito sea ese invento del infierno) y programo un bolo para el sábado en la librería Pequod.  

Así que there we go, queridos.

El viernes Kinkman estará pinchando en el Barbara Ann a partir de las 23,30h. 

El sábado estaré leyendo poemas de Ánima esquiva en Pequod a las 19h. 





Hagan el favor y VENGAN.

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