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martes, 10 de marzo de 2009

#541


El asco, se enreda entre las esquinas de mis extremidades, en pegotes con piedras pequeñas, como chinas, como hebras.


Ralentiza mis pasos e irrita la entrepierna hasta convertir mis ingles en papel mojado.


Envejezco, salpico en cada paso por mis pechos el desprecio acumulado, callado, durante años.


Me visto de tristeza para ocultar mi cobardía y la tardanza de mis uñas en regenerarse tras esmalte,


llorando medias lunas.



La foto la pillé de aquí.

Por querer explotar de alguna manera

Quiero decir que en el miedo
Siempre hay algo nuevo
Que los cobardes son tantos
Como tú y yo

Por eso al mirarte a los ojos
Me enredo y esquivo
Como un animal atrapado
Que te vas a comer


Pulso firme. Bushido.







Me pongo las manos en la frente y aprieto con el pulgar y el corazón las sienes. Muevo la cabeza, aprieto los dientes,



y rujo por dentro.



Arrastro con las uñas la cutícula, me quito el esmalte, sangro, digo joder,



me muerdo la lengua, me araño la clavícula, cojo el bolso, saco el móvil,



lo vuelvo a meter,



saco la agenda, escribo tonterías, me distraigo.



Me siento terriblemente culpable por ser como soy y, por querer explotar de alguna manera, imagino que me está saliendo una erupción en la piel.



Llagas a través de las cuales pueda salir todo lo que no puede salir de mis labios.



Abrir mi cuerpo en todas las direcciones, como carreteras secundarias por donde lograr escaparme.



Lágrimas estúpidas que ahoguen las pocas pecas que como ácaros se alimentan de mis expresiones,



cada vez menos vivas.



Como pantanos secos secuelas de una varicela tardía en la frente.



Sé que ya es demasiado tarde para intentar cambiar de actitud, demasiado pronto para un poco de Absolut, tarde para empezar una conversación, incapaz de abrir la boca si mis labios están secos. Y es tan jodidamente triste y patético admitirlo.



Y es así, soy esto, y me duele. Joder, esta´ acabando conmigo. Esta puta impotencia,



me enerva.

Haces que cualquier situación sea terriblemente incómoda.

La foto es de aquí.

martes, 3 de marzo de 2009

every night before I go to sleep...


De repente me descubro escuchando a Patti Smith a las cuatro y veinte de la madrugada. Me descubro tan sucia, con las uñas rotas y las puntas del pelo ultra picadas, el rímel corrido y un chándal que me regalaron con alguna compra de Venca que lo flipas de cutre.

Me descubro con un dolor de espalda acojonante, y recuerdo, joder, haberme caído en el último escalón de un bar. O algo así. Y ayer fue domingo, y vi Hedwig and the angry inch en el salón, entre todo ese olor a detergente que lo flipas con una tortilla francesa y la tercera o cuarta aspirina del día, y no siento nada salvo vestigios de mordiscos en el cuello, mientras entorno los ojos para leer los putos subtítulos y me pregunto si podría volver a vivir sin lentillas en mi mundo de circulitos rosas a más de metro y medio de distancia.

Y me apetece un vodka con lima, tan quinceañero, tan sideral. Y no quiero que llegue el trece, quiero que esta semana se expanda hasta hacerse añ(ic)os y no volver a caer en la tentación de colgarme por nadie, ni de nada.

Qué raro, novedad, lo mismo de cada domingo, y éste sera´ el último. El último cigarro y la última aspirina. Pero luego Sara me dice que tiene que ir a un sitio que esta´en no sé dónde a comprar botellas pequeñas de alcohol, y pienso: vodka y whiskey, y tengo un deja vu, porque quiero volver a llevar un botellín de agua con whiskey en el bolso para los momentos de tensión. Y me imagino cayendo, no tanto del escalón de aquel bar sino del de la facultad, y me entra la risa, mientras Hedwig llora porque le han abandonado el mismo día en que cae el muro de Berlín.

Supongo que es ahora cuando debería morderme la lengua porque he recordado alguna de las tantas estupideces que dije barra hice la noche anterior y Hedwig se canta un temazo de amor que lo flipas, pero yo sólo puedo intentar imaginar qué coño tiene entre las piernas, a qué se refiere exactamente cuando dice que tiene una pulgada irritada. Y me da un poco de mal rollo porque pienso que no tiene nada y me imagino así, asexual, y me entra una angustia lo que viene siendo acojonante.

Pero luego recapacito.

Y lo quiero. Por un momento quiero mantenerme intacta a partir de ahora, célibe total, pero me viene a la mente una imagen que suele repetírseme. Me da una dentera momentánea, sin venir a cuento, y en mi mente están sangrando mis encías. Me han arrancado las muelas. Me han vuelto a dejar sin ojos. Quiero recuperar lo que estaba pensando, pero tiene que ver con lo que no soy y he intentando fingir y sé que quiero ser así siempre, pero joder, qué impotencia.

Coño, Sara, mañana vamos al Little Bottle.

(Y tú: o me vienes a buscar o finjo mi propio secuestro)

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