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martes, 7 de julio de 2009

Noviembre, 2003





Son las dos y media de la noche, entre un lunes y un martes de julio, en mi habitación de Logroño. La misma de hace seis años. He cometido el error de abrir la puerta de un armario, de sacar un diario al azar, y de leerlo. No es tan grave porque el diario es mío, de hace seis años. Me da por culo lo que leo. No hice nada bien, no supe actuar para nada. Estoy dándome cuenta de lo pardilla que he sido y me da por culo. Menudo pavazo.


He leído mi octubre y mi noviembre de dos mil tres. El pavazo de los quince años, los cubatas de Martini con limón en Nájera, los chicos que me gustan (¡todos!), las amigas a las que odio (¡todas!), los mensajes de móvil, Linkin Park, Avril Lavigne y ¡Stacie Orrico!








Quería compartir con todos ustedes un pasaje de mi memoria y ni siquiera voy a corregirlo. Pueden tirarme piedras después:


Antecedentes: Viví en Baños de Río Tobía esa época tan absurda de la vida llamada “pubertad”. Baños es un pueblo de mierda cercano a Nájera, localidad donde cursé parte de 3º de E.S.O antes de irme a vivir a Logroño. Pese a todo, no perdí el contacto con “las Tomasas”, mi cuadrilla de Baños, aunque cada vez las aguantaba menos porque siempre he tendido a hacer lo que me sale del mismísimo coño y aquellas muchachas nunca aceptaron mi forma de ser, ni de vestir, ni que escuchara a los Red Hot en vez de enchufarme por vena Cadena Dial.


Domingo 30 de Noviembre de 2003 14:48h
En mi habitación. Logroño.


Son unas putas. Lo peor que ha parido madre. Odiarlas es poco. ¿Que, qué? Pues que el viernes como… espera, voy a ir marcha atrás.
Primero: El viernes fue fiesta, por lo que no había instituto.

El jueves, me llamó por teléfono S y me contó que el domingo pasado, en la Casa de Cultura, I y M pusieron verde a V, poniéndola de lesbiana, etc… ésta acabó por irse llorando al baño.
El día anterior de esto, o sea, el sábado, L nos invitó a todas a su cena de cumpleaños, e I, sacó el tema de V, aprovechando que ella no estaba. Me pareció vergonzoso cómo la pusieron. Además, no sabemos si lo es o no, pero ¿y si lo es? ¿qué? ¿qué más da?

A parte de esto, te voy a contar algo más: Resulta que yo, pues a veces me da por hacer llamadas perdidas y le hice una a A.B. Ésta se ve que no tenía mi número y me mandó un sms preguntándome que quién era, y yo, pasé de contestarla porque sí, pues porque pasaba de gastarme dinero para decirle únicamente: “Soy Adri”.
A partir de ahí, A.B venga a hacerme perdidas.

Pues va, que en la cena, A.B le pregunta a P.B que si tenía ese número y P.B le dijo que era el mío. A.B, entonces me preguntó que por qué no le contestaba, y yo le dije de broma (y cualquiera te lo puede asegurar, que no se lo dije a malas): “Joder maja, es que eres más cansa, por una perdida que te hice…” Y ella me contestó, también bien: “Claro, te hago perdidas hasta que me contestes”. Yo creí que ahí acabó el puto tema. Pero no; hubo un momento en el que P.B salió afuera y yo me senté en el sillón en el que estaba ella porque es más cómodo.

Volvió y me montó la parda con que me levantara. Puta gilipollas. Y va A.B, la puta asquerosa de ella, y me tira del puto sillón. Poco después me fui a casa.

El jueves me llamó S por teléfono y me contó, que además, en la Casa de Cultura, I dijo que yo le ponía mala o algo así y C dijo: “Es que es más tonta, a ver si espabila ya”. S me dijo que no me preocupara por eso, que seguramente ya se les habría olvidado. También me dijo que esta´harta de que P.B la utilice, que la llame sólo para que la acompañe a algo… además me contó que esa mañana, en el autobús, se ha sentado con ella y que P.B le ha dicho que yo la pongo mala, que he cambiado mucho, que cuando estaba en Baños no la contaba nada y que le había hecho algo yo a ella. Me quedé flipando. S me pidió que la llamara, porque además, P.B le había dicho a Sara que teníamos que hablar las tres. Llamé a P.B, que por el tono de voz no se esperaba para nada que la llamara. Me dijo que yo no le había hecho absolutamente nada y que lo del sábado fue una tontada. Además me contó que la que había dicho lo de quedar las tres para hablar fue cosa de S, no suya.

Me estuvo hablando como antes, como mi amiga, como la P.B que yo conozco y no la puta chula en la que se ha convertido. Decidí coger un autobús con destino a Baños, y lo hice.

Al parar en Nájera, vi en la estación a P.B, Li, La, A.B, M y B. Me saludaron. P.B seguía siendo la puta chula, y no me habló en todo el trayecto, a Li la ignoraban completamente y M me estuvo tocando los cojones diciéndome que no tenía por qué llamar cansa a A.B por hacerme perdidas. “Que eso no es de amigas”. Tú, puta, qué sabrás de amigas, si no tienes. Porque eres más mala que el mismísimo demonio, puta. A.B me dijo: “No te quejarás, que esta semana no te he hecho ni una perdida. Ni me he acordado de ti”.
P.B me dijo sonriendo, o sea, a ver, que me lo dijo a buenas, como si ahí no pasara nada, que todo era de broma: “aún siguen con lo del sábado”. Ya veo.

Cuando nos bajamos, yo me fui con Li y S y las otras no sé a dónde. Le conté a S lo de la llamada a P.B y ella me dijo que todo era mentira. Me van a volver loca.
El viernes, hicieron comida en la lonja de M. Pero yo no fui porque me fui en el autobús de las tres a Nájera. Me fui a casa de mi tía, y ella me alisó el pelo y me maquilló (es esteticista). Luego, me fui a buscar a las de Baños, y por el camino me encontré con unas que iban a mi clase en Nájera. Me saludaron y todo lo más de bien y me preguntaron que qué tal estaba en Logroño y todo eso, muy majas todas.

Me despedí de ellas y me fui por otro lado. Me encontré con C, A.B y M.M me dio la chapa sobre cómo iba vestida y tal, pero no le di importancia. Llegamos a un callejón, en el que estaban todas. (Con todas me refiero a un grupo de veinte chicas).

I, A.B y M se empezaron a meter conmigo. Yo les dije a S y Li que nos fuéramos con las de Nájera (a las que me encontré antes) porque era absurdo quedarnos allí como tontas mientras todas las demás nos trataban como a una mierda y se ponían moradas a porros. Pero me decían: “espera un poco”, y mientras, las putas acopladas de mierda metiéndose conmigo y diciéndome que me quedara en Logroño porque no me querían en Baños (esto lo dijo la puta M). A.B no sabía ni lo que decía e I, que es una puta drogadicta de mierda, dijo que si venían los guardias me darían a mí todo porque parezco una yonki.

Veía a todas en contra mía y me fui llorando. Li y S detrás. Y detrás Ma, C (que no veía), La, y alguna más a no sé si reírse de mí o a ver si les podía aclarar por qué me hacían eso. Ma entendió que lo de las perdidas no era razón para hacerme aquello, pero se fue con ellas.
Vi a P.B llorar. Puta hipócrita.

Al final, me quedé allí llorando con S y Li. Hasta que nos fuimos con las de Nájera y se nos fueron las penas porque nos lo pasamos de puta madre. Además luego vinieron D (que esta´por S, pero Li esta´por él), P (Que se gusta de S.D y S.D de él) y R (que le cayó muy bien a S.). S acabó con una chispa que no veas, yendo detrás de R, que no le hacía ni puto caso. Li detrás de D, que no le hacía ni puto caso. P y S.D que no sabían qué hacer. De puta madre.
Yo el viernes no perdí a unas amigas: las encontré.

Hubo un momento en el que P.B entró sola al Mundo (pub en el que estábamos nosotros) y le dijo a S que si luego íbamos a ir a cenar con ellas. Falsa, hipócrita.

En el Millenium, V me agarró un brazo y me sonrió con complicidad. La sonreí como diciéndole: “ahora estoy muy bien”.

Acabé llorando, sí, pero fui la más valiente de todas, porque conseguí irme de allí y encontrar amigos nuevos. Y buenos. No me quedé allí como una pelele, como hicieron P.B y tantas otras. Además, a lo largo de la noche vi a M y A.B solas por ahí, a L con las de un año menos… se separaron.

Las Tomasas ya no existen.




No lo describí tal y como fue, y no sé por qué. Podía (y debí hacerlo) haberme extendido más, pero supongo que en su momento estaba tan dolida que no quise meterme de lleno en lo que ocurrió. O puede que realmente no fuera para tanto y haya sido yo misma la que creó un drama con el paso de los años. Pero bueno, tampoco lo veo como un drama. Sólo sé que lo pasé mal. Me sentí sola, sucia, muy por debajo de todas ellas, traicionada…


Pocas cosas me han hecho tanto daño como el rostro de P.B, quien fuera mi mejor amiga, indiferente, y sus lagrimas de cocodrilo, mientras el resto me pisoteaba la moral a base de insultos y amenazas, y atacando estúpidamente mi físico sólo porque llevaba una minifalda vaquera, unas medias fucsias y unas botas negras, el pelo largo, rubio (¡lo que soy!), liso, los ojos negros y me sentía, en definitiva, más guapa que nunca.

martes, 3 de marzo de 2009

every night before I go to sleep...


De repente me descubro escuchando a Patti Smith a las cuatro y veinte de la madrugada. Me descubro tan sucia, con las uñas rotas y las puntas del pelo ultra picadas, el rímel corrido y un chándal que me regalaron con alguna compra de Venca que lo flipas de cutre.

Me descubro con un dolor de espalda acojonante, y recuerdo, joder, haberme caído en el último escalón de un bar. O algo así. Y ayer fue domingo, y vi Hedwig and the angry inch en el salón, entre todo ese olor a detergente que lo flipas con una tortilla francesa y la tercera o cuarta aspirina del día, y no siento nada salvo vestigios de mordiscos en el cuello, mientras entorno los ojos para leer los putos subtítulos y me pregunto si podría volver a vivir sin lentillas en mi mundo de circulitos rosas a más de metro y medio de distancia.

Y me apetece un vodka con lima, tan quinceañero, tan sideral. Y no quiero que llegue el trece, quiero que esta semana se expanda hasta hacerse añ(ic)os y no volver a caer en la tentación de colgarme por nadie, ni de nada.

Qué raro, novedad, lo mismo de cada domingo, y éste sera´ el último. El último cigarro y la última aspirina. Pero luego Sara me dice que tiene que ir a un sitio que esta´en no sé dónde a comprar botellas pequeñas de alcohol, y pienso: vodka y whiskey, y tengo un deja vu, porque quiero volver a llevar un botellín de agua con whiskey en el bolso para los momentos de tensión. Y me imagino cayendo, no tanto del escalón de aquel bar sino del de la facultad, y me entra la risa, mientras Hedwig llora porque le han abandonado el mismo día en que cae el muro de Berlín.

Supongo que es ahora cuando debería morderme la lengua porque he recordado alguna de las tantas estupideces que dije barra hice la noche anterior y Hedwig se canta un temazo de amor que lo flipas, pero yo sólo puedo intentar imaginar qué coño tiene entre las piernas, a qué se refiere exactamente cuando dice que tiene una pulgada irritada. Y me da un poco de mal rollo porque pienso que no tiene nada y me imagino así, asexual, y me entra una angustia lo que viene siendo acojonante.

Pero luego recapacito.

Y lo quiero. Por un momento quiero mantenerme intacta a partir de ahora, célibe total, pero me viene a la mente una imagen que suele repetírseme. Me da una dentera momentánea, sin venir a cuento, y en mi mente están sangrando mis encías. Me han arrancado las muelas. Me han vuelto a dejar sin ojos. Quiero recuperar lo que estaba pensando, pero tiene que ver con lo que no soy y he intentando fingir y sé que quiero ser así siempre, pero joder, qué impotencia.

Coño, Sara, mañana vamos al Little Bottle.

(Y tú: o me vienes a buscar o finjo mi propio secuestro)

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