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miércoles, 21 de enero de 2026
Temblor cuántico — Nares Montero
miércoles, 1 de mayo de 2013
Salvador J. Tamayo habla de Engaño Progresivo en GRUNDmagazine
Entrada original en: Reseña «Engaño progresivo» de Adriana Bañares
Reseña «Engaño progresivo» de Adriana Bañares
«Engaño progresivo». Ed. Diputación de Valladolid. ISBN: 9788415046158. Año:2012.
Alguien aconsejó -estúpidamente- una vez: Desconfía de los nihilistas. Más que de los nihilistas, sinceramente desconfío de los poetas jóvenes. Hay tantos y tan terribles, tanto que leer y tan poco tiempo para hacerlo que salvo excepciones evidentes, no puedo evitar sentir recelos y decenas de prejuicios. No sé en qué momento se asoció juventud con calidad, ni siquiera publicar es ya, sinceramente, un mérito. No es el caso de Bañares. Conocí a Adriana Bañares casi por casualidad y tras leer su Engaño progresivo, no he podido evitar sentir cuanto menos sorpresa. Adriana Bañares es capaz de conectar con el lector, si bien es cierto que con un tipo de lector muy concreto, con el que pueda compartir referencias que realmente completen el juego que propone en sus textos. Bañares habla del proceso de transformación de la adolescencia tardía en la que se forja la poeta y la mujer; en la que el yo poético toma forma hasta que es capaz de afirmar: Siento estallar mis pechos desde el fondo/ del sostén, el corazón ha menguado desde/ que te conocí. «Desengaño secundario», o Porque he perdido la espontaneidad y las/ ganas y últimamente dejo de estar cachonda si estoy borracha, «Corrupta».
En los poemas de Bañares abunda lo visceral, en cierto modo, como forma de salvación: el sexo, el dolor y la sangre terminan por acercar al lector al mundo interior de Bañares que trata con sus poemas el asunto de la existencia, de lo terrible de la existencia: el cielo, hoy, se desprende sobre nosotros, «La primera piedra». Las imágenes de los poemas se muestran con fuerza, rabiosas, que tratan en primera instancia de deslumbrar, escandalizar ya es casi imposible y, finalmente, muestra al poeta y al sujeto del poema que a veces es el mismo y otras, el que lee lo puede identificar con algunos de sus propios demonios.
En algunos textos vemos la estructura propia de cantos y oraciones cristianas subvertidas como la canciónPescador de hombres presente en el poema «Te has ido»: No me has mirado a los ojos, señor. Sonriendo he dicho tu nombre, así como Yo confieso, en «Sing for absolution I»: Canela en cientos de gargantas secas. Canela en cientos de miles/ de coños tristes. (…) Por mi culpa. Por mi culpa. / Por mi gran/ culpa. La poeta se desnuda de forma directa en este conjunto de poemas: deja ver su educación religiosa al menos en un primer momento, su evolución y sus miedos, y cómo subvierte lo aprendido o lo impuesto en favor de su propio camino escogido. La referencia directa a la canción de Muse, Sing for absolution, en dos de sus poemas, está tremendamente bien traída ya que no sólo ofrece distintos niveles de lectura del mismo sino que completa al texto, no puedo decir lo mismo de la referencia a Radiohead en «Quiero más»: Hoy solo me apetece gritar. Hoy solo quiero/ salir corriendo./ She’s running out, she run, run, run…, que/ dirían Radiohead.
En Engaño progresivo encontramos desde prosa poética hasta juegos en la estructura del poema, algunos bien traídos como «Syntymätön» y otros como «Tea for two», que considero no están adecuadamente justificados.
Acelera el ritmo de lectura y trata de provocar el efecto de ansiedad en el lector, pero sin embargo eso tiene que lograrse a través de la propia musicalidad del poema, de la forma en la que las sílabas componen los versos y estos las estrofas logrando hacer jazz o zarzuela, lo que ustedes escojan. En relación a los muchos poemas que optan por la prosa narrativa me quedo sin duda con «Champú infantil». El mito de Saturno llevado al absurdo en los albores de la sociedad contemporánea occidental de consumo, donde el culto al cuerpo y al ego traspasa cualquier tipo de frontera haciendo de la lucha contra el paso del tiempo, la mayor de las cruzadas. Finaliza el poema de forma magistral logrando ese carácter cíclico tan preciado en la buena literatura. Entendemos la muerte del hijo, el asesinato del hijo como la consumación real de la muerte del padre, como hiciera Saturno devorando a los suyos para mantener el poder, los protagonistas de «Champú infantil» hacen lo propio para conservar algo más que la juventud.
Han escuchado gritos al final de la calle, pero,/como siempre, han vuelto a pintar de blanco/ el salón. Les da por quemar los muebles una vez cada diecinueve meses. Quieren/ reinventarse en lugar de irse de esta ciudad./ Otro color, otra madera, otro hijo muerto./ Procurando engendrar uno nuevo cada dos/ años. cada tres muere el mayor, y así será/ siempre. Tienen pánico al primogénito, al paso del tiempo. A la vejez. Se alimentan de sus hijos, a quienes mutilan aún estando/ vivos para no perder las vitaminas. Como a/ los gatos se les llena la garganta de pelo, a/ estos se les queda entre los dientes rastros de/ champú infantil.
Engaño progresivo, es ante todo un poemario valiente, de gran calidad en forma y contenido, en donde Bañares juega, prueba, experimenta y se canta a sí misma, logrando emocionar con su voz, preciosa pero que sin duda aún le falta mucho por decir y que con sus próximos libros (quizá en el recién aparecido Álma esquiva, publicado por Origami), logrará hacer sonar esa voz propia atrayendo a propios y a ajenos hacia el desamparo y las vísceras de sus textos, como la más cruel de las sirenas.
martes, 30 de abril de 2013
Primeras palabras sobre Ánima Esquiva, por Jorge M. Molinero
A escasos días de volver a Valladolid para presentar Ánima Esquiva y participar en la jam session de este mes de Susurros a Pleno Pulmón, Jorge M. Molinero me emociona con esta entrada que ha colgado hace unas pocas horas en su blog:
Acabo de leer Ánima esquiva, el nuevo poemario de Adriana Bañares, editado por Origami. No voy a esconder a estas alturas mi predilección por la prosa poética de la riojana, tampoco diré que es su poemario más maduro, porque normalmente eso significa que está mejor escrito pero ha perdido chispa. Y ni mucho menos, este poemario no solo mantiene si no que refuerza la voz tan personal y original de Adriana, pide al lector un esfuerzo en darse pausa porque su ritmo te engulle y subyuga. Sigue con la chispa brillante de otras ocasiones pero este nuevo trabajo gana en una cosa: Adriana se gusta más como Adriana y deja aparcado un poco al personaje Awixumayita. Continúan sus miedos y fobias, incluso taras, pero mucho más latentes, no tan exhibidos, escondidos en el escaparate, dejando más protagonismo a las letras que a ella misma, lo cual, consigue el efecto contrario, pues Adriana queda más indefensa, más desnuda. La Adriana de ánima esquiva es mucho más exhibicionista que Awixumayita, en la que creo una guerra que la escritora va ganando poco a poco pero sin perder la pose de estrella niñata y caprichosa que tanto vende y me gusta.
Adriana Bañares, cuyo currículo es tan envidiable como su juventud, deja poco a poco de ser la promesa para asentarse en un lugar privilegiado de la poesía española. Ahí es nada.
BONUS TRACK
[…]la tiranía de la estética
era el inmenso desierto que habríamos de disponernos acruzarsolosEduardo Fraile
Me quité mucha importancia a mí misma. Sesgué las palabras eufónicas. De mi palidez, las pecas. Los bucles. Todo. Para ser solo una más como tantas (modernas de pelo negro lacio con flequillo). A cambio de esta carrera contra natura, canas en el campo de batalla donde Lolita perdió su guerra contra el tiempo. Es una verdadera pena no ser ya adolescente ni pelirroja ni hermosa, (ni hija del peor de su generación) y que a pesar de haberme quitado tanto, no haya sido capaz de curarme de mi propia estupidez.
martes, 26 de febrero de 2013
Peaje. Julio de la Rosa
Peaje
Autor: Julio de la Rosa
Editorial: Tropo Editores
Lugar y año: Zaragoza, 2013
Páginas:150
ISBN: 978-84-96911-63-5
Es demasiado irónico contemplar la tristeza de una persona en su sonrisa.
Leí Peaje en la carretera. Sonreí, de hecho, cuando leí en el prólogo -de Joan S. Luna- Relájense y lean el libro del tirón, como si fuese un divertido y emotivo trayecto hacia algún lugar que no tiene por qué ser ninguna parte. Era Febrero y el paisaje era un desierto nuclear. Esa soledad que da el frío. Esa soledad que infunden los trayectos medios en autobús. Más de dos horas ya es trayecto largo si se viaja solo, supongo. En cualquier caso, como decía, me acompañaba Peaje.
¿Ven los muertos a quienes les visitan?
Me pregunto: ¿se imaginan los muertos las vidas de los vivos?
Peaje es soledad por muchas cosas. La primera es la cabina. El cubículo impersonal (y unipersonal) donde Jose pasa la mayor parte del día. La segunda son los vivos. Toda esa gente que paga el peaje y con quien Jose no comparte más que unas cuatro o cinco palabras. Esos vivos de quienes él inventa (o adivina) sus vidas: sus trayectos, sus idas y sus venidas. La tercera son los muertos. Todos esos recortes sacados de los obituarios de los periódicos con los que decora la cabina.
No pienso quitar los obituarios. Solos ya estamos.
Y, pese a todo este fondo tan triste, la sonrisa. Porque esto ¿qué es? ¿es una novela de humor?
Si la adaptaran como serie de televisión sería como esas comedias inglesas que tratan sobre gente deprimente. El pelirrojo de la cabina que aún recuerda a su ex novia. Quién es esa Ana que aparece tanto en los monólogos de Jose. Por qué se fue Ana, qué pasó. Claro que también pensé que nunca me cansaría de la belleza de Ana. El pelirrojo de la cabina de la autopista que tiene que estar enamorado todo el tiempo, ya lo sabes: es eso o la muerte. Y Sonia. La supervisora, la chica normal que ahí está y se trae la comida en tuppers, receta de mi madre a compartir. Y el señor Adiós, que aparece de la nada y viene a despedirse de los conductores, que parecen dirigirse hacia otra nada.
Este país termina ahí. Más allá del mar empieza otro. Todos acuden al mismo panal, la misma ciudad, la misma muerte.
Y el resto de trabajadores, de quienes no podemos saber nada porque no podemos verles ni tampoco dejan rastro porque no está permitida la personalización de las cabinas.
Peaje, es, sin duda, la sonrisa triste. Transcurre sencilla, parece servirse de estereotipos para describir esas vidas imaginadas, y se deja, más que leer, fluir, como fluyen y saltan los pensamientos del protagonista. Y de pronto, fin. Cuando, como bien dice Joan S. Luna, parece que se acaba cuando pensabas que estabas empezando. Pero, ay. Quítate tú luego los seis cuarenta, por favor, y la imagen de un coche amarillo con el parabrisas hecho añicos, ahí al lado.
viernes, 21 de diciembre de 2012
Reseña de "La Involución Cítrica" en Fábula.
Hoy he recibido el último número de la revista Fábula y, oh, qué sorpresa, señores, encontrarme con estas fantabulosas palabras de Nerea Ferrez:
lunes, 3 de diciembre de 2012
A mí me daban dos.
domingo, 18 de noviembre de 2012
Se habla del Engaño...
El pasado 10 de noviembre presenté Engaño Progresivo en Logroño, dentro del ciclo Sábados Literarios que organizan el Aula Literaria y el festival de cultura joven Artefacto. Podéis ver la reseña que publicó el Aula Literaria en su blog siguiendo este enlace: El 'Engaño progresivo' de Adriana Bañares Camacho y el artículo que salió en El Correo pinchando aquí: Bañares introduce en Logroño sus engaños «y desengaños» progresivos.
Por otro lado: el Facebook y los amigos que se hacen con el libro y lo muestran al mundo:
Amaia Hodge:
Bea Calvo, que además cita una parte:
Cómo disfrutar de un bucle infinito. Aprenderé a mirarte. Llevo tanto tiempo intentando acercarme y. Lo has conseguido. A qué precio. Llegará un momento en que no seremos capaces de diferenciar qué piensas tú y qué pienso yo. Será como ser dos almas. Seguiremos atrapados. Pero estaremos juntos. Aunque nuestros cuerpos sigan viviendo eternamente lo pasado.
Faustine, presa sin alma de un bucle infinito.
Roza tu mano su pecho.
¿Es todo falso?
Cómo disfrutar de un bucle infinito. Aprenderé a mirarte. Llevo tanto tiempo intentando acercarme y. Lo has conseguido. A qué precio. Llegará un momento en que no seremos capaces de diferenciar qué piensas tú y qué pienso yo. Será como ser dos almas. Seguiremos atrapados. Pero estaremos juntos. Aunque nuestros cuerpos sigan viviendo eternamente lo pasado.
Faustine, presa sin alma de un bucle infinito.
Roza tu mano su pecho.
¿Es todo falso?
Y Javier Ochagavía, ilustrando un fragmento de Syntymätön con esta inquietante fotografía:
"El problema no ha sido creer. Ha sido crear niños. Amarte tan poco como tanto. Te he querido siempre. Dónde estabas. Dónde estarías si no te hubiera conocido. No te enseñé a dormir"
También José Ángel Barrueco se acuerda de él en su blog: Engaño progresivo, de Adriana Bañares Camacho.
Si tú también quieres un Engaño Progresivo,
lo mejor es que te pongas en contacto con la distribuidora,
Breogán, a través de este número de teléfono: 91 725 70 92
lo mejor es que te pongas en contacto con la distribuidora,
Breogán, a través de este número de teléfono: 91 725 70 92
jueves, 18 de octubre de 2012
Ricard Millás habla de Engaño Progresivo
Reseña publicada en El Librepensador y en Yamelosé
La poesía de Adriana Bañares es un cuchillo en un campo de rosas rojas, su lírica arremete contra todo lo establecido, incluso contra ella misma con palabras usadas a modo de súplica y condena. La educación que recibió de joven le sirvió para afilar una espada que no cesa en su empeño de cercenar conciencias en este mundo plagado de publicidad e insultos hacia el ciudadano de a pie.
Qué menos que zambullirse en la poesía
de esta joven poeta que carga con dos libros más a sus espaldas, La niña
de las naranjas (Ediciones Emilianenses, 2010) y La involución cítrica
(Origami, 2011), para darse perfecta cuenta de que el talento y la
experiencia no siempre van cogidos de la mano. En su tercer trabajo,
Engaño Progresivo (Fundación Jorge Guillén, 2012), Adriana vuelve a la
carga combinando la prosa con la poesía convirtiéndolas en una joya de
60 páginas que se lee del tirón, pero que no deja indiferente. Algunas
de sus frases son verdaderos estandartes poéticos que enarbola una joven
poeta que ha sabido aprender de la vida y de las palabras.
Saber conjugar la poesía junto a los
miedos más ocultos, los recuerdos de infancia y el, en algunos casos,
desafortunado amor, no es tarea fácil y menos para una poeta que ha
querido hallar la absolución en la literatura. Redimirse mediante la
poesía nunca ha sido tarea fácil. En el poema ‘La primera piedra’ nos
podemos dar perfecta cuenta de ello; ‘El cielo hoy…Se adentra en mis
ojos, solo veo frío; se clava en mis uñas, todo tacto es amargo; se posa
en mis zapatos, pesado, hasta hundirme en el suelo, hasta la cintura,
esperando a que alguien lance la primera piedra”. Se puede apreciar en
estas palabras un ansia de revelación y un profundo deseo de renovación,
espoleado por unas palabras extremadamente duras pero bellas a su
manera, que esperan el impacto de la primera piedra que golpee sin
remedio a aquellos que se hunden lenta y sosegadamente en la charca del
conformismo.
Engaño progresivo es un alzamiento en
pro de todas aquellas mentes aletargadas que no se atreven a levantar la
vista y a su vez es también un grito de libertad y rebeldía con el que
muchos podrán sentir una cierta afinidad. Sin duda, su autora, da buena
cuenta de ello.
miércoles, 17 de octubre de 2012
José Luis Merino habla de Engaño Progresivo
Entrada original en Desde este otro lado
Engaño progresivo
Conozco a awixumayita
antes de conocer a Adriana, antes de ver su timidez, esos ojos que
nunca buscan los ojos del otro y escuchar el tenue hilo de voz que sale
de su garganta. Y aunque hace un par de años que no coincidimos cuando
supe que iba a presentar su último poemario, Engaño progresivo (Fundación
Jorge Guillén, 2012) y supe que podía escaparme de Madrid para apenas
24 horas no dudé en organizar mi agenda e ir para allá.
C., D., E. y un servidor fuimos a la librería A pie de página
de Valladolid (C/ Librería 13) y allí estaba Adriana, con altos tacones
y un sobrio vestido negro y el libro rojo de Adri entre sus manos para
leernos -algo nerviosa- algunos de sus poemas.
Creo que Engaño progresivo es lo
mejor que he leído de Adriana, tal vez porque detrás está Eduardo Fraile
realizando la tarea de editor, diciendo “esto sí, esto no Awi, no todo
lo que uno escribe vale para ser publicado” o quizá porque Adriana, como
el buen vino (de la Rioja), gana con los años.
martes, 16 de octubre de 2012
Jorge M. Molinero habla de Engaño Progresivo
Entrada original en La Juventud del Otro.
Detrás de una portada insulsa se esconde un poemario vertiginoso de la riojana Adriana Bañares, editado por la fundación Jorge Guillén.
Adriana retoma temas recurrentes en su escritura como los miedos, los muñecos, la música y el sexo con una prosa rápida, inquietante, que engulle al lector y a veces le abruma, con poemas como siempre muy viscerales, a veces oscuros y martilleantes y otras con un humor ácido y desconcertante.
Un recorrido por los engaños que la vida va desvelando con los años que la autora deja aparcados según los va viviendo, con un deje de conformismo, pero no sin rabia y cierto dolor.
Muy buen libro de Adriana, en el cual conjuga mejor incluso que en su libro La niña de las naranjas, la persona con el personaje creado, Awixumayita, recreando un universo paralelo con continuas convergencias en sus letras.
Una muestra:
MI VIDA ANTES DE GOOGLE
Marie se tira por la ventana y minutos después alguien sale del cine. Es mil novecientos noventa y ocho y yo tengo diez años y quien nace hoy tiene trece, como los que tenía yo cuando empecé mi primer diario. Aún sin Internet. Avergonzada tanto por jugar –aún- con barbies. Nunca lo escribí. Que no lo sepa nadie. Mis barbies no sobrevivieron a Internet. No sobrevivieron a la literatura. No sobrevivieron a la adolescencia No hace mucho de mi vida antes de Google. Dos mil seis. Verano. Noche. Chat de Terra. Sala de autor en la categoría cine del chat de Terra. Madrugada. Una cuadrilla de freaks con niks pedantes improvisando guiones de madrugada. Antes de eso, la nada. Nadie sabía qué escuchaba si no le pasaba mix tapes. Qué retro te pones a finales de los noventa principio de los cien. Qué sientes ni qué me importa tu ruptura emocional tus versos gilipollas en blog. Tus estados de Facebook tus Tweets o tu estado civil. Mi vida antes de Google no rimaba/ ni siquiera conocía/ la poesía contemporánea. Mi vida antes de Google tenía sus noches, sus licores, sus despertares post virginales aún inexpertos sin foto Tuenti del día después como píldora anticonceptiva. Tenía libros de biblioteca; trabajos donde sí se citaba una fuente que no fuera la jodida Wikipedia. Mi vida antes de Google aspiraba a un futuro pero no a un presente. Sacar dinero de hasta debajo de los cojines del sofa´ para el último disco de los Red Hot o la súplica del “bájatelo de Internet” al colega friki que ya tenía novia por Internet y que aún sigue siendo virgen. Mi vida pre-Google conocía la intimidad sin necesidad de buscarla o evitarla. Mi vida antes de Google no necesitaba seudónimo porque era anónima con mi propio nombre. Mi vida antes de Google era menor de edad y no necesitaba Adsl para escribir mi intimidad de ficción bajo llave.
978-84-15046-15-8
FUNDACION JORGE GUILLEN
martes, 24 de abril de 2012
La involución cítrica en Athnecdotario Incoherente
He tenido un problemilla con mi portátil del alma, por lo que me veo obligada a actualizar desde la facultad.
Lo que os venía a contar hoy es que la web de literatura Athnecdotario Incoherente ha tenido a bien hablar de La Involución Cítrica.
Comparto pues, agradecida y emocionada:
Poesía y Prosa.
Ideas, pensamientos, ilusiones. Discurso onírico de un “yo” extraño que por alguna razón que se nos escapa, trasciende más allá de nuestra mente y exige su propio espacio para quedarse, transmigrando al universo virtual e instalándose en la pantalla de nuestro ordenador o cobrando forma en un folio en blanco, territorio virgen que se convierte en tierra conquistada.
Secreto lenguaje que solo nosotros podemos descifrar, plasmando con palabras lo que nuestra mente insiste en contarnos. Sensaciones efímeras condenadas a vagar por el limbo recurrente de nuestra psique hasta que las reconocemos como propias y les damos un cuerpo que habitar, un lugar donde instalarse.
Tecnología al servicio de nuestras más intimas obsesiones e inquietudes. Escaparate donde mostrar la desnudez del alma, unas veces impía, otras atormentada, las menos virginal y cándida.
Distintos formatos, distintos soportes. Herramientas necesarias para alojar a esos huéspedes molestos y la mayoría de veces inesperados, que se empeñan en visitarnos y hacerse notar. Exigen nuestra atención y la necesidad de darse a conocer. Se creen importantes (y puede que lo sean), aun siendo conscientes de su vacuidad aparente. Demandan salir a la luz, mostrarse como son en realidad, sin importar su aspecto, fiero en ocasiones, hastiado en muchas otras, absurdo en esencia. Insisten en su función, que no es otra que exhibir sin pudor alguno partes de nosotros mismos, aspectos de nuestra persona que nadie ha sabido ver antes y que reflejan quienes somos, de que estamos hechos y lo que ven nuestros ojos. Un dialogo interior chillado a pleno pulmón a un público inexistente, salvo nosotros mismos. Eso les frustra y hace que redoblen sus esfuerzos por hacerse reales, así que deciden que cualquier herramienta es adecuada para lograr sus fines y no dudan en envenenar a su dueño hasta que este los libera.
Se convierten en escritos. Confesiones gritadas a los cuatro vientos. Secretos a voces. Criaturas impúdicas y sin moral cuyo cuerpo de palabras encadenadas, arrastrándose triunfales sobre el papel, muestran el mundo que nos rodea a través de nuestros propios ojos, sin que podamos mentir ni dar explicaciones.
La realidad, lo cotidiano, se mezcla con el pequeño cabrón que anida en nuestro interior. Se difumina y diluye, hasta que no podemos diferenciar lo que creemos, lo que sentimos, de lo que es.
Lectura no apta para cualquiera, dirigida únicamente a aquellos capaces de sintonizar de algún modo con los ecos y reminiscencias de lo que es real, una vez tamizado, absorbido y regurgitado por nuestra mente.Escenas habituales. Momentos intrascendentes. Hechos recurrentes y sin aparente notoriedad, conforman este mosaico de sensaciones intensas, en ocasiones relacionadas entre si, pero en su mayoría episodios aislados, que mutan, se transforman en obsesiones y amenazan con resurgir de nuevo, salvo que hallemos el modo de atarlos a través de nuestros escritos.
Una fuerte carga narrativa y una curiosa acepción de lo poético son las armas que utiliza Adriana para esta ardua y sangrienta batalla. La agresividad en sus escritos, el maltrato a los personajes que regresan una y otra vez a por más, son un reflejo de su talento. Esta contienda no conoce a ganadores ni vencidos, pues en la pugna por doblegar al otro, Adriana somete a sus rivales mientras se somete a si misma….Y entre tanto, nosotros disfrutamos de su arte, de su fuerza, de sus palabras, mientras la batalla continua.
La involución cítrica.
Adriana Bañares Camacho.
Editorial: Origami.
ISBN: 978-84-938996-7-7.
Año: 2011.
Género: Visceral
PVP: 10 euros.
Lo que os venía a contar hoy es que la web de literatura Athnecdotario Incoherente ha tenido a bien hablar de La Involución Cítrica.
Comparto pues, agradecida y emocionada:
La involución cítrica, de Adriana Bañares
Poesía y Prosa.
Ideas, pensamientos, ilusiones. Discurso onírico de un “yo” extraño que por alguna razón que se nos escapa, trasciende más allá de nuestra mente y exige su propio espacio para quedarse, transmigrando al universo virtual e instalándose en la pantalla de nuestro ordenador o cobrando forma en un folio en blanco, territorio virgen que se convierte en tierra conquistada.
Tecnología al servicio de nuestras más intimas obsesiones e inquietudes. Escaparate donde mostrar la desnudez del alma, unas veces impía, otras atormentada, las menos virginal y cándida.
Distintos formatos, distintos soportes. Herramientas necesarias para alojar a esos huéspedes molestos y la mayoría de veces inesperados, que se empeñan en visitarnos y hacerse notar. Exigen nuestra atención y la necesidad de darse a conocer. Se creen importantes (y puede que lo sean), aun siendo conscientes de su vacuidad aparente. Demandan salir a la luz, mostrarse como son en realidad, sin importar su aspecto, fiero en ocasiones, hastiado en muchas otras, absurdo en esencia. Insisten en su función, que no es otra que exhibir sin pudor alguno partes de nosotros mismos, aspectos de nuestra persona que nadie ha sabido ver antes y que reflejan quienes somos, de que estamos hechos y lo que ven nuestros ojos. Un dialogo interior chillado a pleno pulmón a un público inexistente, salvo nosotros mismos. Eso les frustra y hace que redoblen sus esfuerzos por hacerse reales, así que deciden que cualquier herramienta es adecuada para lograr sus fines y no dudan en envenenar a su dueño hasta que este los libera.
Se convierten en escritos. Confesiones gritadas a los cuatro vientos. Secretos a voces. Criaturas impúdicas y sin moral cuyo cuerpo de palabras encadenadas, arrastrándose triunfales sobre el papel, muestran el mundo que nos rodea a través de nuestros propios ojos, sin que podamos mentir ni dar explicaciones.
La realidad, lo cotidiano, se mezcla con el pequeño cabrón que anida en nuestro interior. Se difumina y diluye, hasta que no podemos diferenciar lo que creemos, lo que sentimos, de lo que es.
Una fuerte carga narrativa y una curiosa acepción de lo poético son las armas que utiliza Adriana para esta ardua y sangrienta batalla. La agresividad en sus escritos, el maltrato a los personajes que regresan una y otra vez a por más, son un reflejo de su talento. Esta contienda no conoce a ganadores ni vencidos, pues en la pugna por doblegar al otro, Adriana somete a sus rivales mientras se somete a si misma….Y entre tanto, nosotros disfrutamos de su arte, de su fuerza, de sus palabras, mientras la batalla continua.
La involución cítrica.
Adriana Bañares Camacho.
Editorial: Origami.
ISBN: 978-84-938996-7-7.
Año: 2011.
Género: Visceral
PVP: 10 euros.
domingo, 8 de abril de 2012
Crítica Cítrica a La Niña de las Naranjas aka mi libro Rosa
[...]una primera reacción tras leer algo de esa obra anaranjada consiste en tirarte de los pelos, coger el libro que estaba sobre tus manos y arrojarlo lo más lejos posible[..]
Si quieres leer la crítica completa, pincha aquí:
Ensoñamentaciones de una noche de verano.
lunes, 19 de marzo de 2012
Mañana, PoeXXI@ & Reseña de La Involución Cítrica por Christian Supiot
Mañana por la tarde estaré presentando mi libro La Involución Cítrica dentro del VII Festival de la Palabra "PoeXXI@".
Estaré junto a Diego Vasallo y Mauricio Herrero Jiménez, a las cinco de la tarde, en el salón de grados (tercera planta) de la facultad de Filosofía y Letras (Prado de la Magdalena, Valladolid) de la UVa.
Martes 20 de marzo (Salón de Grados)
11:00 h. Presentación
12:00 h. Letras sonoras
13:00 h. Lectura de poemas: Amalia Iglesias y Julia Piera
17:00 h. Presentación de libros: Diego Vasallo, Adriana Bañares y Mauricio Herrero
18:30 h. Poesía singular: Lectura de poemas de Javier García Rodríguez
20:00 h. Concierto (con la colaboración de Laika): Sr. Chinarro (Aula Magna “Lope de Rueda”).
Estaré junto a Diego Vasallo y Mauricio Herrero Jiménez, a las cinco de la tarde, en el salón de grados (tercera planta) de la facultad de Filosofía y Letras (Prado de la Magdalena, Valladolid) de la UVa.
El festival dará comienzo a las once de la mañana:
Martes 20 de marzo (Salón de Grados)
11:00 h. Presentación
12:00 h. Letras sonoras
Participantes: Diego Vasallo, Dani Duque (La Linga), Alfredo González y Roger Wolfe
Modera: Verónica Mellado
13:00 h. Lectura de poemas: Amalia Iglesias y Julia Piera
17:00 h. Presentación de libros: Diego Vasallo, Adriana Bañares y Mauricio Herrero
Presenta: Christian Supiot
18:30 h. Poesía singular: Lectura de poemas de Javier García Rodríguez
20:00 h. Concierto (con la colaboración de Laika): Sr. Chinarro (Aula Magna “Lope de Rueda”).
Por otro lado, Christian Supiot ha escrito sobre La Involución Cítrica en el blog de PoeXXI@.
Here you are:
Reseña: La involución cítrica, de Adriana Bañares
Por Christian Supiot
Blog. Bitácora. Espacio. La nueva generación de escritores ha vivido el boom de una forma distinta de comunicación literaria. Una nueva forma de seriación. El Timeline, los posts, las entradas; son los nuevos folletines, páginas de opinión y relatos del suplemento cultural. Un suplemento cultural propio, autopublicado y casi diario en el que el autor es parte y todo, un editor todopoderoso.
La involución cítrica (Origami, 2011) de Adriana Bañares es un subproducto de las nuevas plataformas de la web. Como parte de un curioso fenómeno de “vuelta al libro”, el blog de Adriana Bañares (La niña de las naranjas) se viste de libro y se transforma. Se amolda a un nuevo/viejo formato y abandona las canciones, los videos, las imágenes; el aparato gráfico casi indispensable para hacer “atractivo” un texto en Internet. En una suerte de “autocanibalismo”, Adriana Bañares devora y regurgita los textos publicados en su blog para transformarlos en el libro que tenemos entre manos. La involución está formado por dos secciones: Oniria y REM, en los que se agrupan textos por temática, de tal forma que, en la primera sección, se concentran los textos mayor carga narrativa y en la segunda se acumulan los más líricos, en verso.
La involución cítrica deja transmitir un universo formado de interiores. Los textos describen habitaciones en apartamentos, pequeños espacios cuyas paredes limitan un nolugar que se adivina urbano, metropolitano: Te he descubierto pintada de rojo en una habitación ultravioleta.
Pero los espacios de Adriana tendrían poco sentido, si recuerdan sus lecciones de Física, si carecieran de un tiempo que los acotase. El tiempo de La involución, sin embargo, tiene pocas cualidades elásticas y se asemeja más a una cinta de moebius que a una línea. Es un tiempo en el que nunca pasaba nada y a la vez no había día en que no pasara algo. Como en una telenovela. La narración de Adriana es una sucesión ininterrumpida de “momentos sin importancia”. De descripciones casi furiosas en las que el “dentro” y el “fuera”, el yo y el mundo, se entremezclan de tal forma que, como en la cinta de moebius, uno puede caminar entre ambos sin detenerse. Sin que en realidad pueda decirse nunca que se está caminando por dentro o por fuera.
Adriana Bañares demuestra en este libro que su fuerte es la prosa. Aunque dentro del apartado REM, encontramos algunos sintagmas de destellos altamente reseñables como De versos con limón para calmar este calor meloso o Me muerdo la lengua cada vez que me recuerdas, es en la prosa donde Adriana se encuentra más cómoda. Adriana Bañares logra en ella un discurso agresivo, potente, descarado; donde se aplica la máxima de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. A través de sus textos, Adriana anima la realidad y desanima a los personajes. La voz crea y se deshace. Salta de la posición de protagonista a la de mero espectador: La habitación se ha llenado de fantasmas y para espantarlos he encendido un par de velas. Ahora todo se mueve y me convierto también en sombra.
Y ¿despues? Después nada. Ya se sabe: la vida es un sueño, y los sueños, sueños son.
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domingo, 26 de febrero de 2012
Reseña de La niña de las naranjas por Jesús Barrio Caamaño
Extraído del blog Melgar de Arriba
Para combatir la rutina y sobrellevar la semana, a veces la mejor compañía es la de un libro. Esta semana voy a recomendaros uno.
Para combatir la rutina y sobrellevar la semana, a veces la mejor compañía es la de un libro. Esta semana voy a recomendaros uno.
Se trata de “La niña de las naranjas. Palabra de Awixumayita” (Ediciones Emilianenses, 2010) de Adriana Bañares Camacho. Este libro se publicó al ser ganador de la X beca de jóvenes artistas “con proyección”, en la modalidad de literatura, del Ayuntamiento de Logroño, hace dos años.
Mezcla de ficción y realidad, de imágenes tiernas y violentas, de poesía y narración, de metáforas y lenguaje de hoy en día… En este particular “diario”, Adriana Bañares (con la que tuve el placer de compartir piso un año) crea un universo propio, pero a la vez muy reconocible para todos, y con el que es fácil identificarse.
En el libro hay optimismo y pesimismo a partes iguales. Por un lado, la decepción en el amor y el sexo, el horror pero también la conformidad (o sumisión) ante un mundo cruel, violento y repetitivo… Y por otro, esas pequeñas cosas que hacen que la vida valga la pena: una canción, una poesía, una juerga para recordar, una película, una buena compañía…
A través de sus historias, Adriana nos hace pensar en lo simple y complejo de la vida, en lo mejor y lo peor de ese periodo tan complejo que es la infancia/adolescencia, y en ese difícil camino a la madurez que todos afrontamos en algún momento de nuestra vida (y que yo creo que nunca termina).
La niña de las naranjas tiene mucho que contar. Si os interesa, podéis haceros con el libro escribiendo a: info@edicionesemilianenses.com
Y si queréis más información sobre las obras de Adriana, visitad su blog:
http://awixumayita.blogspot.com
Nada más por hoy.
¡En Melgar también amamos la lectura!
Saludos a tod@s
martes, 31 de enero de 2012
Reseña de La Involución Cítrica en el diario La Rioja. Por Jonás Sáinz
miércoles, 4 de enero de 2012
Adriana Bañares vs. Awixumayita. Jorge M. Molinero disecciona Happy Meal y La Involución Cítrica.
Esta mañana me ha alegrado el día Jorge M. Molinero con esta doble reseña que ha publicado en su blog:
4 DE ENERO DE 2012
Adriana Bañares Vs. Awixumayita
Es difícil saber dónde acaba Adriana Bañares, la escritora (Logroño, 1988) y dónde empieza Awixumayita, el personaje, la exhibicionista mediática, la peluca rosa. Sólo sé que ambas podrían haber acabado de médico: la letra ya la tienen, no entendí nada en las dedicatorias de sus libros.
HAPPY MEAL
Editado por Cartonerita Niñabonita, una forma original y peculiar de publicación con tapas únicas de cartón.
Aquí, Adriana, a caballo entre la prosa y la poesía, llamémoslo prosa poética, nos traslada a un mundo agobiante, haciendo nuestros su fobia a los insectos, su miedo a la soledad en Bayreuth, ciudad alemana donde cursa un Erasmus, la inquietud infantil y perversa de los peluches de los coches.
Mi pequeño secreto es muy inocente.
Observo los peluches que decoran los coches.Pobres animales de felpaconfinados a la soledad y al fríoen un coche aparcado de madrugada.
Un poemario diferente, trepidante, con ilustraciones de Valle Camacho, que con esta edición queda menguada la belleza turbadora que atesoran en realidad.
LA INVOLUCIÓN CÍTRICA
Editado por Origami, pequeña editorial jerezana que apuesta por una poesía joven. Nos lo venden como poesía pero en realidad no creo que lo sea, tampoco prosa. Y ese es el valor más importante de Adriana, es inclasificable. Los textos te arrastran a una tormenta interior brutal, una lucha entre la Adriana adulta, independiente, segura contra la adolescente que no se quiere ir, con sus complejos, paranoias, pataletas e inseguridades. Una guerra en la que no se hacen prisioneros. "Me siento como la copia de alguien, y no me importa de quién", de su texto Subalterna.
En esta involución, la riojana se encuentra a gusto y se nota; se mueve con soltura dando rienda suelta a lo que mejor sabe hacer: contar historias. Raras, marcianas, freaks, a veces muy cercanas, pero con una capacidad impresionante de empatizar con el lector, con una escritura anárquica en apariencia que siempre resuelve magistralmente enhebrando todos los hilos en finales desgarradores.
"Escribir no es un hobby, es una necesidad" dice Adriana a menudo. Y lo entiendo, se desnuda, se expone, mata adrianas en cada texto, textos que duelen al leerlos, no quiero ni pensar cómo lo hacen al ser escritos, ajados, arrancados de su pálida y frágil piel.
Un libro único, maravilloso y cool (guiño), con perlas como: Unintended. Pieces of the life i had before, Fucking freak, El sinsabor de lo inagotable... y todos en general, con un nivel muy alto. Asfixiante, duro, una catarsis dolorosa que te deja sin fuerzas por momentos y absorbe tu energía para retroalimentarse con nuestros propios miedos. Muy grande Adriana Bañares Camacho, apellidos aportados por sus padre adoptivos, pues cobra fuerza el rumor extendido en Internet que dice que es hija bastarda de Tim Burton y Helena Bonham Carter. ¿Será cierto?
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| Portada de La Involución Cítrica |
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| Ilustración de Valle Camacho para Happy Meal |
lunes, 26 de diciembre de 2011
Reseña de "Ahora. 11 poetas en el 2011" en Fábula.
jueves, 30 de junio de 2011
Crítica en Literatura del Mañana
Un alegato ciber-literario: "La niña de las naranjas"
Si quieres leer la crítica entera, sigue el enlace...
El libro-blog, todo un híbrido literario que aún no ha llegado a la pubertad, es algo así como una adaptación autocopiante de lo que ya se ha leído en formato html; un ejemplo (como vemos en el caso de Bañares) de lo que el «fenómeno blog», en cuanto a la satelización de la escena social-literaria, quiere dar a conocer. Ante todo, una nueva herramienta que hace de la escritura algo más que una fuente sociológica de nuestra existencia; un estado de ánimo que hace entendernos, quizás, un poco más. Y todo ello, rezando dentro de una narrativa experimental, aun en una cierta línea entre el underground o la metaficción, y el biópic más convencional. Una forma de incursionar dentro del estilo de vida y pensamiento de la generación @, lo que nos ayuda a entender algo más el mundo de lo visual en el que vivimos.
Si quieres leer la crítica entera, sigue el enlace...
:)
viernes, 15 de abril de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
Empieza la semana con dos blogs mencionando a mi niña pequeña:
- Valle Camacho ha subido a su blog mi texto Molly's Chambers, incluido en la plaquette La niña que arrastraba un globo roto en la hora del recreo.
- Mario Crespo escribe sobre la parte que me toca en esa plaquette.
¡Muchas gracias!
Corto y pego:
MOLLY´S CHAMBERS. (de LA NIÑA QUE ARRASTRABA UN GLOBO ROTO) Adriana Bañares, 2010 -dibujo, Valle C., 1980
DEBAJO DE LA CAMA, diseñadas para ser perfectas, una veintena de barbies acaparan la atención de todos
los muñecos que, negándose a admitir el abandono, se aferran con fuerza a la última copa en el Karaoke Café.
Las miro con desdén mientras reparo, por cuarta vez en lo que va el día, mi brazo derecho. Observo con
detenimiento cada pespunte. Los hilos que se escapan a lo largo de mis piernas. Las pelotillas que no dejan de
brotar en mi cabello de lana naranja. ELLAS: plástico impoluto, suave,turgente y escandalosamente sexy.
Su pelo fino, largo insultantemente rubio. pero aquí debajo, al fin y al cabo, todos estamos al mismo nivel.
Como despojos. usados. abandonados por el primer monopatín a los diez años. LO ÚNICO QUE QUEDA ES EL
ETERNO TEMOR A NO ESTAR SOLO. Me pregunto qué sentido tiene continuar en vela por un niño que ya no
juega con nosotros. Harta de seguir en esta farsa, descoso entre lágrimas de guata todos los remiendos. No es
tan difícil de asumir. TODOS LOS JUGUETES NACEMOS MUERTOS.
los muñecos que, negándose a admitir el abandono, se aferran con fuerza a la última copa en el Karaoke Café.
Las miro con desdén mientras reparo, por cuarta vez en lo que va el día, mi brazo derecho. Observo con
detenimiento cada pespunte. Los hilos que se escapan a lo largo de mis piernas. Las pelotillas que no dejan de
brotar en mi cabello de lana naranja. ELLAS: plástico impoluto, suave,turgente y escandalosamente sexy.
Su pelo fino, largo insultantemente rubio. pero aquí debajo, al fin y al cabo, todos estamos al mismo nivel.
Como despojos. usados. abandonados por el primer monopatín a los diez años. LO ÚNICO QUE QUEDA ES EL
ETERNO TEMOR A NO ESTAR SOLO. Me pregunto qué sentido tiene continuar en vela por un niño que ya no
juega con nosotros. Harta de seguir en esta farsa, descoso entre lágrimas de guata todos los remiendos. No es
tan difícil de asumir. TODOS LOS JUGUETES NACEMOS MUERTOS.
Publicado por Valle Camacho
La niña que arrastraba un globo roto...
Aunque noto un, más que entendible, exceso de preocupación por los títulos largos (que relacionan cosas que, aparentemente, no tienen nada que ver y que nos recuerdan a los megatítulos de David Foster Wallace, que parte de la extremajuventud literaria de este país tanto idolatra) y por otros detalles poppy, he de decir que los textos de Adriana cada día me soprenden más. I like her style por dos razones, a saber: tiene dos huevos (no literalmente hablando, claro) y, como Delibes, va a contar su historia y, además, si no se la publican se busca la vida; escribe con una frescura natural, una pluma ligera y un ramalazo naïf lleno de referencias actualísimas que otorga a sus textos el rango de “tiernos”: dan ganas de darle un beso (me refiero a los textos), y de seguir leyendo. En la presentación de “Viscerales”, Adriana, La niña de las naranjas, me entregó un libro-fanzine (la plaquette #3 de La chica de la curva, la colección de plaquettes que edita el colectivo literario COLMO) que contiene los textos “la niña que arrastraba un globo roto”(de Adriana Bañares Camacho)+"En el patio del recreo" (de Gonzalo Álvarez Perelétegui)+un bonus track, un poema de Manuel Vilas (a quien hay que agradecer que siempre tenga a bien colaborar con este tipo de proyectos independientes).
(…)Las grietas dibujan sed a pesar de la humedad y sobre la acera impasible a rastras muere el troquel desinflado de una infancia que se acaba(…)
¡Ahí queda eso!
Publicado por Mario Crespo
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