miércoles, 21 de mayo de 2008

el oculto poder de lo endeble

Anoche me llamó mi madre.
- ¿Estás viendo la tele?
- No...
- Pues pon Tele Cinco, que van a cantar una de NIRVANA Manu y Reke.
Me quedé un momento en silencio. No porque fueran a interpretar un tema de NIRVANA en ese Operación Triunfo, sino porque me lo estaba diciendo mi madre. Y se sabía hasta los nombres.

Hicieron de Smells like teen spirit un espectáculo dantesco.

Me quedé helada frente al televisor, miré con cara de circunstancia al póster de Kurt Cobain que tengo en el salón, como diciéndole: Perdónales, porque no saben lo que hacen, y apagué el televisor para seguir viendo La Pianista, de Haneke.

Después, por la noche, soñé que vivía en un barranco.
Al principio era amplio y yo intentaba fregar la tierra. Viendo que no conseguía limpiarlo, derramaba con desesperación agua sobre el terreno.
Al poco tiempo aparecía gente que me ayudaba arrojando cubos de agua. Más agua, más barro. Piedras, y todo se fue estrechando... y yo me quedaba abajo.
Emparedada en un pasillo de paredes terrosas.
Con miedo de que se me comieran las arañas.

Y ellos arriba, diciéndome que era fácil trepar hacia el exterior. Y yo allí abajo, como una inútil. Enterrada viva sin ataúd.

lunes, 19 de mayo de 2008

Curvas y Letras

La semana pasada descubrí el blog Literatura en Murcia. Es un blog creado por Yolanda Martínez Salmerón (filóloga), Raúl Masa Pacheco (documentarista) y Tamara Martínez Almeida (diplomada en turismo) a partir de un proyecto informativo en la asignatura de Tecnología de la Información en la Universidad de Murcia. Pero bueno, que esto nos importa más bien poco, la verdad. Lo curioso de este blog es que cada semana convocan un concurso de micro-relatos al cual se presenta bastante gente, a pesar de que el premio para el ganador es siempre simbólico.
Más que el blog en sí lo importante son los comentarios, que no son comentarios sino micro-relatos de cien palabras. Y ahí está lo interesante: cómo tres personas han conseguido fomentar la escritura desde un simple blog... cuyo diseño es el llamado “Quran” dentro de la modalidad “Religion” en finalsense.com.

El último concurso que convocaron, cuyo plazo de presentación finaliza hoy mismo, tenía por título “¿Qué vale más, una imagen o cien palabras?”, y su objetivo era que los concursantes escribieran un micro-relato a partir de una de las dos imágenes que se propusieron.
Esta es mi aportación y la fotografía que me sirvió de referencia:

Pulsiones
De madrugada, a escasos metros de la zona de marcha, la vi sentada en un banco, con la melena despeinada y el rimel corrido. No era pronto, pero tampoco tarde para volver a casa. Estaba allí, sola, borracha, tan vulnerable que quise follármela. Despertó mi deseo ese vestido tan corto. Sentada con las piernas abiertas y la mirada perdida. Quizá fue entonces cuando me di cuenta de quién era yo y en qué se había convertido ella. Huí con intención de cortarme la lengua, por no cortarme las venas. Por querer anular el deseo de quererme follar a mi hija.

Es una pena que sólo entren en concurso quienes tienen una cuenta Blogger.


Por otro lado, esta semana los del COLMO estamos de celebración. Si bien es cierto que apenas he ido a cuatro o cinco reuniones, los integrantes de este colectivo literario de Valladolid no vieron inconveniente en publicarme un texto en la Plaquette que presentamos este jueves a las 21.00h en el bar La Curva (José Mª Lacort, núm. 30, Valladolid) y que lleva por título Poemas de la Chica de la Curva.
Si queréis ir haciéndoos un
a idea de qué os vais a encontrar en la plaquette, os sugiero entrar en los blogs de algunos "colmillos": Eva Villavieja, Rut Sanz, Marina de Luna, Christian Supiot, José Luis Merino...
La idea es que cada uno de nosotros lea un poema, ya que con nuestra presentación daremos comienzo a las lecturas Curvilíneas , que tendrán lugar cada jueves en el ya citado bar.
Aún no sé si leeré o no, porque me supera la timidez, así que tendré que beber algo antes...
o necesitaré algo más que apoyo moral.

Espero veros por allí.

viernes, 16 de mayo de 2008

orgasmos de plástico

Vestida de negro se encaminó hacia un sex-shop. Era uno de esos que ya no se estilan y el dependiente la miró desafiante.
Ella sólo quería un “algo” que satisficiera y endulzara su solitaria vida de soltera recién y con pocas posibilidades.
Él pensó cuán grande sería su decisión; más grande que la suya, quizás. Hubiera querido follarla sin quitarle las bragas.
Pero más que una fresca parecía una melancólica caracola de roto caparazón.
Él sabía cómo se las gastaban aquellas, o eso creía él, o eso quería creer. Lesbiana reprimida. Bollera femenina de orgasmo fácil.
- Veintiocho con noventa.
- Las puntitas circuncisas parecen corazones, ¿verdcd?
No, no era una lesbiana reprimida de fácil orgasmo. Era una chupapollas; ninfómana insaciable.
Ella le miró sonriendo y bajó la mirada.
- Sí, son puro amor. – Intentó inútilmente hacer una gracia tardía.
- Tampoco nos pasemos.
Un trozo de plástico con pilas no podía darle amor, por muchos orgasmos que sus vibraciones le causaran.
Katriuska era sólo una princesa de medias rotas con síndrome de asperger. En su anterior barrio la llamaban despectivamente “autista ninfómana”. Cómo puede gritar tanto, se preguntaban, si apenas habla y cuando lo hace sólo emite murmullos inaudibles.
El placer, diría ella con su inaudiblemente erótica voz, nada tiene que ver con la sociabilidad.
El placer, ¿ha de estar vinculado a la empatía?
El problema sólo aparecía inmediatamente después de morir, aunque a veces hubiera agradecido algo de cariño. Pero ¿qué cariño se merece una mujer sumida en el silencio y la apatía?
- ¿Quieres que te enseñe a usarlo? – Se aventuró a preguntar el triste dependiente fan de Ok Go.
- Ok, go.
boomp3.com

Dedicado especialmente a Marta.

martes, 13 de mayo de 2008

Te follaré hasta que me ames

boomp3.com
Huele a limón. Este maldito local huele a limón avinagrado, y las paredes verde lima hacen daño a la vista.
No te preocupes, nena, voy a sacarte de aquí... dentro de un tiempo.
Cuando me ames. Dejaré de hacerlo cuando me ames. Hasta entonces derramaré mi semen sobre tu almohada, para que tus sueños vuelen recostados sobre mi placer extinto.
Plasmaré con bofetadas mi rabia contra tu pecho y seguiré... recogiendo manzanas el día de los enamorados para que sepas lo que es en verdad el pecado original.
Lloré las primeras noches. Lloré al principio, hasta que logré aprender a huir de mí misma. Fue pronto, y aprendí también a amarte, pero no te lo dije porque si me sacabas de este limón avinagrado...
Si me sacabas de aquí, si me despojabas de mis costumbres debería amoldarme a algo nuevo. Y no estaba por la labor.
No fuiste capaz de entenderme en tanto tiempo.
No entendías por qué te saqué los dientes con alicates y luego te besé para beber la sangre.
No entendiste por qué hube de introducir agujas entre tus uñas.
No entendiste por qué a pesar de todo no te decía “te amo”. No entiendo porqué aún me amabas tú a mí, después de rociar tu pelo con lejía.
La masoquista siempre fui yo.
Pero cuánto disfruté el día que decidí cambiar de papel.

Un zapato de tacón me ha llamado perra. Perra travesti, más exactamente.
En el espejo de la habitación no me he reflejado yo sino un monstruo. Quién sabe, lo mismo fuimos el mismo y el cristal no lo quiso decir. Últimamente el muy cabrón está demasiado callado.
Hace un año no dejaba de insultarme.
Ahora el silencio se ha hecho insoportable.
Me pregunto si volverán las golondrinas a picarme fervientemente al estar dormida. Una vez intentaron sacarme los ojos, pero el verde destello de mi tristeza las repelió.
Pero no es que esté triste, es que tengo la expresión seria.

Es común en esta época del año que vengan a visitarme los cuervos clandestinamente: quieren hacerme daño cada vez que a la mañana por aquí paseo en cueros.
Creen que están a salvo de mí porque no tienen dientes. Y yo no entiendo nada porque ha llegado el verano y sigo sin sandalias.

sábado, 10 de mayo de 2008

Yo qué sé

Estoy en casa, son mas de las dos. En teoría no es tarde, sigo borracha (bastante) y en la radio suena una de mis canciones favoritas de hace unos cuantos años: Just like a pill, de Pink. Y me descubro cantándola, porque aún me acuerdo de la letra y el recuerdo de aquellos años me impide no ser sentimental. Y me emociono con esta puta canción de Pink.
boomp3.com
Estoy borracha y a mi lado hay un bocadillo, pero no me lo quiero comer. Será que sigo siendo igual de estúpida y no soy capaz de obedecer mis propias normas.
Será que cuando estoy borracha temo perder los ojos o quedarme sin encías. Dios quiera que nunca me torturen.

Podría escribir una tesis sobre qué sienten las mujeres cuando tienen un orgasmo, pero ni siquiera yo sabría describirlo en mis propias carnes. Qué siento, si lo siento diferente dependiendo del momento. Porque a veces creo que me encuentro inconsciente. O puede que, definitivamente, sea una inconsciente. Alguien, no hace más de una semana o quince dias, me dijo que la gente no cambia. Que pueden mejorar o empeorar, pero no cambiar la esencia. No sé si es una tontería, si al los ojos de la gente con el tiempo parecemos diferentes. Yo qué sé, si al fin y al cabo no dejo de ser una puta bipolar. Creo que la gente, ni los más allegados, no me conocen. Ni siquiera sé yo quién soy. Lo mismo soy la encarnación de algo, de un Bob sentimental. Bob es algo de Twin Peaks. Estas cosas me pasan porque amo demasiado a David Lynch. Pobre Mark Frost, pienso a veces, pero es Lynch quien me tormentó y poseyó hace seis años con Mulholland Drive... o tal vez fue todo cosa de Laura Elena Harring. Ni siquiera sé cómo puedo llegar a recordar nombres propios o escribir con la cantidad de vodka que alberga mi cuerpo. No sé...

Quizá no me emborracho al beber, quizá sea al beber cuando estoy cuerda, cuando dejo de ser esa puta niña autista que no sabe abrir la boca o mirar a los ojos. No sé ni siquiera cómo alguien pudo alguna vez enamorarse de mí. No sé cómo pude estar borracha aquella noche de abril en el dos mil cuatro. Ni siquiera sé cómo puedo recordar algo de lo que no me acuerdo. No sé porqué sigo atormentándome. Lo único que me hizo sentir deseada por primera vez ocurrió una noche de febrero en dos mil seis. O dos mil cinco, no lo sé . Ya no importa lo más mínimo, ya no soy aquella Jenni-Gótica e inmadura gilipollas. O no sé, ¿lo soy? ¿Por qué aborrezco a los emos si un día fui su antecesora más significativa? Aquella idiota, aquella solitaria suicida, esa autista ninfómana.

Por qué me escapo de los sitios. No he durado más de cuatro años en el mismo sitio. Fui nómada desde el momento en qué nací. Ni siquiera sé si sé echar de menos y me sorprende que la gente me recuerde.

Necesito cambiarme el color del pelo. Necesito gritar.... Necesito gritar.

No sé si te necesito... porque a veces sienta tan bien sentirse triste. Qué asco, qué puta emo egoísta de veinte años. ¿Es que no voy a madurar nunca? ¿Es que nunca voy a poder descifrar aquello que se dice entre líneas?

Idiota, pretendes que los demás sí te entiendan a ti, maldita niñata con síndrome de hija única.

A veces me pregunto qué hubiera ocurrido si no me hubiera ido de tu pueblo, abuela. A veces me preguntó cuán diferente hubiera sido todo habiéndome quedado contigo. Por qué no lloré el día de tu entierro ni el día de tu muerte. Por qué me sigue persiguiendo tu recuerdo, porqué no tuve a la gente que quise apoyándome aquel día en el cementerio.

Ojalá pudiera creer que hay algo después y que me leas desde algún sitio. Qué pudieras comprender todo lo que estoy haciendo, y que no te avergüences de mí. Ojalá pudiera darte un beso, porque siento que no te he querido lo suficiente. Pero... es que... Es que te quiero. Y me corroe la rabia y no puedo gritar. Porqué tuve que empeñarme en seguir ticando bonos de solarium aquella tarde.

Joder. No puedo cambiar después de veinte años de silencio.

Pero intentaré ser mejor y no cagarla a la mínima, como tantas veces. Las Jennys y los emos se merecen mi más sincero respeto.

Porque, al fin y al cabo, todos somos unos gilipollas.
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