jueves, 24 de diciembre de 2009
fuera
Que estoy fuera del mundo, me dice. Que desde fuera es lo que parece. Desde fuera de dónde, ¿del mundo?
Eso tenía que ser. Qué sé yo*. O yo qué sé**.
Bueno niños, qué os voy a contar.
Este año no voy a proponerme dejar de fumar. Este año no me voy a proponer nada.
Voy a intentar no...
Esta tarde al volver a casa, no... no me encontraba bien... nada del otro mundo, sólo una sensación rara después de ver algo... o alguien... hagan sus apuestas... y al cruzar el último paso de cebra me volví y bajé por Vara de Rey hasta el estanco... no, no me voy a proponer dejar de fumar... iba tan idiotizada por la calle que ni siquiera me estaba dando cuenta... los semáforos ya no cambiaban de color... los coches, la gente, el ruido del centro que tanto hecho de menos en Valladolid... ya no significaban nada... ni siquiera me estaba dando cuenta del cigarro, o de cuántos llevaba ya... y al pasar por una zapatería estuve a punto de entrar a por unos zapatos negros de tacón ancho, pero moderado, ya sabes, tampoco muy altos, igual no llegaban ni a los diez centímetros... pero... no todo se resuelve así, supongo... así que opté por un libro de Foster Wallace... en realidad ya venía con él... no sé, y nada... abro la puerta de casa... leucocito, picuqui, cuqui, cuchi, chuqui, amooooooooooor... viene a recibirme bostezando mi gato y nada...
Hoy no voy a dejar de fumar. Me dice que estoy desconocida. Fuera del mundo. Que no soy la misma. Pero yo qué cojones sé qué era antes. Quién soy si no soy yo cuando estoy borracha ni me siento yo cuando no lo estoy. Quién coño me creo que soy entonces, hija, dímelo tú. ¿No es lo normal, acaso, dejar de ser por fin uno mismo?
Cuando más desnuda estoy, más vergüenza siento. En todos los sentidos. El desastre de mi vida. No soy lo que escribo, no soy esta, ni soy nadie.
Hay días en los que preferiría pegarme un tiro.
* Bar de Valladolid en el que ponen lo que mi tío Hilario denomina "música ratonera". Extremo, Piperrak, ya sabes. Rock calimotxero.
** Discoteca de Logroño que antes era un asco y ahora lo es, pero menos y con más decoración. Demasiada.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Alma (Rodrigo Blaas)
lunes, 21 de diciembre de 2009
Energía Negativa
Foto extraída de aquí.Ahora que tengo suelto, espero al autobús, y cuando llega dejo en la marquesina la enorme bolsa del Corte Inglés con las botas rotas dentro. Igual, quién sabe, a alguien le viene bien una buena dosis de energía negativa.
jueves, 17 de diciembre de 2009
los mosquitos en invierno
Los mosquitos en invierno se instalan en nuestras cabezas.
Así estamos, amor, fríos y ausentes
como dos desconocidos.
Los mosquitos en invierno desaparecen tras nuestras retinas,
y absorben sin reparo alguno el deseo de julio
y el amor prometido a finales de septiembre.
Las pocas ganas de volver a verte,
que se reparten como rumores y repiten como oraciones,
se han quedado a vivir en mi cabeza y me dicen que tú, amor,
sientes lo mismo.
Las avispas de este verano, los grillos de aquellas noches
o los tábanos impertinentes que se alimentaban de nuestra sangre caliente,
enfrían ahora lo poco que nos queda de pasión
y las ganas, como las abejas,
no nos engañemos, amor,
murieron después de clavar el aguijón.
Publicado en el número 16 de Elefante Rosa (Edición Valladolid).
Puedes adquirir Elefantes Rosas en los siguientes puntos de Pucela:
La Curva (José María Lacort), Natura Vice (La Circular) y en los bares Berlín, Guajira, Sildavia o la libre ría la leona de juan mambrilla.
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lunes, 14 de diciembre de 2009
Silencio en la Mirada

El barco salió anoche. Como otras veces, como todos los veranos que pasamos callados frente a las olas, desde la oxidada barandilla del paseo marítimo. Todas esas noches, a las cuatro menos veinte. El encuentro mudo, atraídos por una fuerza mayor que el enamoramiento o el mero deseo sexual.
Tú disfrazabas el interés con una actitud extremadamente ausente. Hipnotizada te abstraías hacia el horizonte y tu muda mirada se alejaba con él. Tu boca, hubiera jurado, estaba condenada a la oscuridad como tus ojos. Tu respiración: pausada, como si quisieras silenciar hasta el aire que respirabas.
Imaginaba tus manos, blancas a rabiar, aferradas al óxido para calmar las ansias de unirte al agua. Creía intuir el movimiento de tu pelo, al compás de la brisa de la madrugada. La forma de tu labio superior, la largura de tus pestañas, las pecas que el sol había dibujado bajo tu nuca, cerca del hombro izquierdo, quizá.
Anoche salió el barco. Como tantas veces desde hace cuatro años. A las cuatro menos veinte. Llevándose consigo la luz de otro tantos – aunque cada vez menos – que como nosotros pecaron de curiosos, y se convertirán en esclavos del mar, con el único propósito de unirse a él y dejarme solo. Como ya hiciste tú, hace hoy dos años y medio.
*La foto la he sacado de aquí.
la niña de las naranjas by Adriana Bañares is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.
