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viernes, 11 de junio de 2021

Inhumación

 



Si algo diferencia a las sirenas de los peces es que ellas se hunden al morir. La naturaleza humana de la sirena tiende también hacia la tierra.

Una sirena cae bocabajo con los brazos pegados al cuerpo. Una caída limpia que apenas. Apenas disturba el agua. No molesta a otros peces. Otros peces. La sirena cae hacia el fondo del mar bocabajo como un misil que ha perdido su trayectoria. Los peces que van a morir pierden el equilibrio. Las sirenas, en cambio, siguen una línea recta impecable.

Al llegar al fondo, al tocar la tierra, reciben el recuerdo ancestral de la respiración. Tratan de tomar aire y conocen entonces la asfixia. Ese recuerdo final que las hace humanas. Cuando las sirenas tocan tierra, se ahogan.








Un niño juega en la tierra

                                            escarba

               hasta hacerse sangre

               hasta encontrar un hueso pequeño

                                            en la tierra

un hueso pequeño

               pequeño esqueleto animal

                                            en la tierra

               un niño escarba en la tierra

                                            y encuentra

                                            un esqueleto

               completo pequeño

                                            cubierto

                                            de hormigas

               un niño

               las manos

               manchadas

                              de tierra y sangre

               las uñas sucias  

                              llenas de tierra

               acarician el cuerpo sin carne

               el cuerpo

pequeño del animal en la tierra

               el animal pequeño

lleno de hormigas

               vacío

el animal

               devorado

el animal devorado

               por las hormigas que suben

               por las manos llenas de tierra

y sangre

               del niño que juega

                              el niño que

               escarba en la tierra

suben las hormigas

               por las manos del niño

                              y muerden

               la carne blanda

                              de los dedos pequeños

                                            con sus bocas pequeñas

cientos de hormigas

               cubren las manos

del niño

               que escarba

                                            la tierra.

 

El niño introduce las manos en su cubo de agua.

Observa sus manos limpias.

Cubre el agua una sábana de hormigas muertas.

Tierra y sangre en el agua tumba. El niño observa

sus manos limpias.






.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

As de guía por conexión

Weird Fishes/Arpeggi by Radiohead on Grooveshark


—Eres una niña caprichosa y tonta.
—Sí.
—¿Y qué más cosas eres?
—Guapa.

Magical Girl. Carlos Vermut, 2014.



Soy una niña tonta. Las niñas tontas lloran. Las niñas tontas no saben contenerse, se derraman. Soy una niña que se derrama y se disuelve. Soy una niña tonta que cae y deriva. Soy una niña, en definitiva, que se esconde.

La expresión de mi rostro es rígida y fría, porque soy una niña tonta y con miedo. Pero porque soy niña es también infantil mi rostro, y se puede tocar y romper. Y me rompo a llorar y derivo en huida. Me voy, pero a dónde vas a ir, niña tonta, a dónde vas a ir, si te vas a perder y a romper, porque vienes quebrada ya, que lo veo. Lo ves. Ves
la grieta en mi rostro
cómo tiembla y amenaza con tirar todas mis cartas. 

Las niñas tontas se tapan los ojos para esconderse. Si no te veo, no estoy. Por eso oculto el rostro para desaparecer mientras me atraes de nuevo a tu orilla. Así se sostienen los desconocidos, con ases de guía corredizos.

Así se queda la niña tonta, quieta. Contenida con un lazo firme que se desata fácilmente. Yo me rompo aquí, como que me quedo aquí con mi muñeca en tu mano,

nudo firme y guía para desviar el agua y contenerla. Mírame a mí,
que también derivo en huida y me rompo.

Esta niña tonta. Ingenua, imprudente, arrojada niña tonta, guía por conexión2
tu descenso contenido
hacia sus brazos


y sonríe, 

mientras el nudo se va deshaciendo 
tan 
fácil.







1El as de guía corredizo es uno de los pocos nudos corredizos utilizados por los marineros. Su principal utilidad es para la recuperación de objetos que hayan caído por la borda o en maniobras de aparejo.
2El as de guía por conexión es otra forma de realizar el as de guía. Se utiliza normalmente cuando se necesita sujetar una línea a un objeto fijo. Algunas cuerdas sintéticas no son demasiado fiables, por lo que es aconsejable asegurar el chicote con un medio nudo, o bien asegurarlo por debajo del firme.
Fuente: Nudos.org

sábado, 16 de agosto de 2014

Sous les pavés, la plage


Lucía Bailón
























¿por qué no me dejasteis ser como quería?


no me voy a levantar
no voy a caminar nunca más en la vida
lluevo tanto en este suelo que araña y se desconcha
veo huecos en el asfalto desde donde no sale la hierba

el mar está bajo los adoquines 

Porque no me dejasteis ser como quería ahora noto los ojos caer
como la piel y me envejezco de tanta tierra de tanta luz

noto la carne seca
la piel tan muerta

el mar tan solo es un paraíso lejano
una tumba

el mar
tan solo

reproduzco la memoria de mi vida en la piel
lloro lluevo sal y agua
no me nazco
me desangro
me estrello y me ahogo

me ahogo en este asfalto
esta cápsula

por qué no me dejasteis ser como quería


porque no me dejasteis ser como quería
me dejo la vida en tierra
me dejo la juventud en casa
mezo el cuerpo tibio
bailar es para el autóctono que no siente la nostalgia en las piernas


no me voy a levantar

llevo tanto en este suelo que araña y se desconcha
que busco el agua bajo la tierra

duerme mi juventud en una nostalgia húmeda
porque no me dejasteis ser como quería






lunes, 28 de octubre de 2013

La Balsa. Canciones de la semana. Las sirenas no pueden bailar.


Lover, will you look at me now?
I'm already dead to you 
but I'm inclined to explain 
to you what I could not before
whatever you didn't do, what you couldn't say
I am sorry that the worst has arrived
for I deserve more
for at least I deserve the respect of a kiss goodbye


El Chico con la Espina en el Costado - La balsa

En mi habitación el viento sopla en mí,
tormenta interior en moqueta azul.
Sin tripulación, viaje interior,
náufrago de tu no pronunciado adiós.



Yo soy una sirena y el capitán no supo hacerme feliz en tierra.
Tienes que volver al mar, sirena.
Contigo no se puede bailar. 

Imagino que escribí esto influida por La Balsa, porque durante el viaje me dio muy fuerte por esta canción, y eso que tiene ya sus años. Pero siempre vuelvo al Chico cuando estoy de primavera. Este otoño que sí que no, que sí que no.

I don't wanna feel like I don't have a future
I don't wanna feel like it's an end of a summer
Let's not fall back to sleep like we used to
I don't wanna wake up knowing I don't have a future



Así que imagino que en ese duermevela de los trenes, con el paisaje de fondo, el cristal sucio, la música, la resaca emocional post-lectura y post-gins, he estado imaginando a Rubén [Pozo Usieto] en la balsa, triste y abandonado. Lleva grabado un mensaje en el buzón de voz, una despedida a medias, o un Post It reutilizado. Alguien le ha dicho No te puedo hacer feliz y él también lo ha dicho, y ahora está solo a la deriva y ella está con otro de quien ni siquiera está enamorada, pero que parece que bah, la hace feliz, porque cierra los ojos y no quiere saber y no ve nada porque realmente aquí no hay nada que importe. El caso, que el pobre chico está muy mal y está a la deriva. Pero, oh. Aparece una sirena de las profundidades. La sirena es una cosa muy fea, es inválida. No puede caminar. El chico la mira con recelo. La mira con asco. Pero tiene algo sexy esa cosa. Con su pelo, sus ojos, su vocecita y la cintura estrecha. Así que termina por acogerla en su barco. La sirena, que no ha tenido contacto humano nunca en la vida, se queda fascinada por el chico. Le dice: oh, cuántas cosas podremos aprender el uno del otro. Y, oh, te enseñaré los peces, los corales, mi casa bajo la tierra a mil metros de profundidad. Y al principio es todo muy bonito, y él termina por creerse que la quiere, y deja de tenerle tanto asco, y la abraza en cubierta y ella lo lleva al fondo del mar, pero la cosa no funciona. Siempre uno de los dos se ahoga. Y por mucho que él dijera podría quedarme aquí contigo, bajo la tierra, llega un momento en el que él quiere volver. Porque la vida en tierra firme es más segura o porque el mar realmente no tiene nada que ofrecer. La sirena no tiene nada que ofrecer. Tendría que cargar contigo, no te puedo hacer feliz. Hace un barco de papel con sus palabras y lo lanza al mar. O lo mete en una botella, porque el papel se ablanda en el agua y desaparece. Desaparece








martes, 2 de julio de 2013

Derivada






Cuando el barco cae el marinero piensa en la salida más cercana.

Las sirenas no somos islas donde encallar.

Hay un iceberg en la punta de mi lengua que no me deja cantar como es debido.

Los marineros no naufragan por mí. La atracción es diferente. Me amarran al mástil y cantan 

desafinados

que no te escapes, sirena, cantan

que no te escapes.




.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

HÍBRIDOS E INVOLUCIONES



Con el nacimiento de mi pequeño libro rojo, he dejado de lado a mis otras dos niñas: la de las naranjas y La Involución Cítrica. Algo imperdonable. Por eso ahora, a modo de disculpa para recuperar el cariño de la mediana, la editorial Origami y yo nos ponemos a tope para hacerla resurgir.




Desde la editorial:



A partir de hoy todos los pedidos realizados a través de nuestra tienda on line de La involución cítrica de Adriana Bañares los enviaremos dedicados por la autora.
No olvides incluir en Observaciones a quién quieres que se dedique, si no coincide con la persona que realiza el pedido.
Y recuerda que hasta el 6 de enero los gastos de envío son GRATIS.



Y, para ti, LOGROÑÉS:


Mañana -sí, MAÑANA- 22 de Noviembre de 2012, podrás encontrarme en el CaféArt Bahía a partir de las 20,45h con motivo de la inauguración de la exposición HÍBRIDOS de Valle Camacho.


A parte de tener la oportunidad de ver esta magnífica colección-bestiario de acrílicos y óxido sobre lienzo, conocer a la artista y tomarte una copita, ATENTO:

- Porque Valle Camacho promete un retrato rápido in situ a todo aquel que venga disfrazado de híbrido.
- Porque leeré alguna cosita de La Involución Cítrica y dejaré el micro abierto para todo aquel que quiera leer sus poemas, los de otro, sus tesis doctorales o sus chorradas.


Llevaré libros para toda aquella persona pudiente que pueda gastarse 10 euros en el libro de una paria. De todas formas, LOGROÑÉS, si estás interesado en comprar el libro pero no puedes venir mañana y NO TE LO TRAEN EN SANTOS OCHOA, no te preocupes: dejaré ejemplares allí, en el CaféArt Bahía.




Os esperamos, híbridos.







jueves, 15 de diciembre de 2011

Die Wassergeister. Franz Graf von Pocci

Me he comprado un librito de poemas infantiles en alemán.
 Cada uno busca sus métodos de aprendizaje.





 Die Wassergeister
Franz Graf von Pocci


Im tiefen Gewässer
da ist unser Leben,
im Wogen der Wellen
wir schweben un weben.

Im tiefblauen Grunde
da stehen so feste
korallene Säulen
kristall'ne Paläste.












Un türmen die Stürme
die schäumenden Wogen,
un kommen die Wetter
mit Blitzen gezogen.

Hoc über die Wasser,
da ist unser Leben.
In Fluten und Wellen
wir schweben und weben. 






lunes, 28 de noviembre de 2011

a la memoria de los peces.

Lo subo en PDF porque no hay manera de configurarlo bien en blogger. Qué déspota es, alineándome todos los versos...  




Espero que lo disfrutéis. Yo tengo muchísimo cariño a estos peces...









Pinchad en FULLSCREEN para poder leerlo bien.


A la Memoria de los Peces. Adriana Bañares Camacho



glub glub glub...

viernes, 25 de noviembre de 2011

Esta tarde en La Gota de Leche, sirenas de acuario:

Como ya adelantaba ayer, hoy se presenta el último número de la revista literaria Portales, en el que se incluye mi poemario A la memoria de los peces, ganador del último concurso de poesía ImaginArte. 

Será a las ocho de la tarde en La Gota de Leche.


Os dejo a una sirenita rusa nadando con Etta James para celebrarlo: 





sábado, 11 de junio de 2011

Blanca y Oxidada


Prólogo
Porque lo toca todo. Como si buscara más de lo que hay. Como si no lo viera, aunque lo mira, y por supuesto que ve, y toca. Lo toca todo. Los papeles, dobla y desdobla, mesa las hojas, los deja en su sitio; los libros, los post-its, las revistas y los folletos. La comida, si está frío o está caliente, y sirve desde la sartén al plato los filetes, las tortillas y el aceite se le queda entre los dedos sin importarle. Porque lo toca todo. La cartera, abre y cierra la cremallera y toca las monedas y desdobla y dobla y enrolla los billetes y cierra. Y toca a la gente. La abraza. La besa. Y soba el pelo de las novias de sus amigos y las amigas de sus amantes y los amigos de sus amigos y las amigas de sus amigas. Toca. Y hace el amor, pero sólo con [amor] pero sin [protección], no vaya a ser que no baste la emoción para sentir. Porque lo toca todo. Como si buscara más de lo que hay. Como si no lo viera, aunque lo mira, y por supuesto que ve,  toca. Lo toca todo. Lo toca porque este nuevo tacto no lo ha sentido nunca bajo el agua. Desde que está aquí se ha interesado particularmente en la escultura. Le llama la atención la solidificación del barro, la sensación en sus manos cuando se seca, los dibujos cartográficos en su piel cuando se cuartea. Es la peor de su generación en Bellas Artes pero nadie se resiste a sus cantos de sirena.

Francesca Woodman

I
Yo la conocí cuando la trajo la marea. Apareció enredada entre algas y me supo a pez muerto cuando traté de practicarle la respiración asistida. Me mordió los labios al despertar, y relamió los suyos. Escupió sobre la arena mi sangre y se echó a llorar. Tocaba su rostro enlagrimado y la arena con un gesto de sorpresa absoluta. Tanta como la que a mí me suscitaba verla desnuda sin ningún tipo de pudor. No porque estuviera desnuda, -algo que me presentaría como un ser realmente simple- sino por su actitud despreocupada. Lo único que parecía importarle era hasta dónde sería capaz de introducir su mano en la arena.
Como si la dominara una fuerza superior se abalanzó sobre mí en un abrazo. Con su pequeño cuerpo aún entre mis brazos le pregunté su nombre, pero comprendí que no entendía mi idioma. La ayudé a ponerse en pie, pero fue incapaz. Le dolían tanto las piernas que al tratar de caminar exhalaba gritos de una magnitud desconocida, que al mismo tiempo sobrecogían y atraían como una fantasía que de tan ansiada debía ser irrealizable. Y así, desnuda y curiosa como si acabara de nacer, entre mis brazos, la hice parte de mi vida. Poco a poco ella misma se convirtió en mi vida, pues caí profunda e irracionalmente enamorado, como si estuviera dominado por una fuerza superior.

II
No fue difícil incorporarla en la facultad. Aunque no entendía el idioma, ni yo conocía nada de su vida anterior, ni siquiera su edad, sabía que no sería difícil. Había algo en su voz que nos atrapaba a todos como un péndulo hipnótico, aunque sus melodías fueran siempre tan deprimentes y el idioma de sus letras incomprensible e impronunciable para nosotros. Nos dominaba a todos, y eso no me gustaba. Podía tener a quien quisiera y conseguir de él todo lo que se propusiera con su sola presencia. Pronto los celos se fueron apoderando de mí y dejé de interesarme por sus peculiaridades. Su enajenación en torno a la escultura y los sentidos, sobre todo esa extraña fijación por tocarlo todo. No lo soportaba. Había pasado de ser mía a ser el foco de atención para todo mi entorno. Yo dejé de existir y ella de hacerlo sólo para mí. Me fue abandonado de manera escandalosa, pero no así a mi vida. Se apoderó de mi casa, donde organizaba encuentros con gente que conoció en diversos lugares, en los que experimentaba con todo tipo de drogas y placeres. Cantaba, reía y gritaba mientras yo agonizaba de celos en la habitación que otrora sólo fue un estudio fotográfico, y desperezaba mi amargo insomnio atravesando un salón donde todos, salvo ella, dormían profundamente extenuados. Ella se acercaba a mí rozando con sus manos la pared, el tapizado de los sofás, el parquet del suelo con sus pies, y me acariciaba el pelo y las lágrimas y me miraba, como si realmente sintiera algo, y yo me dejaba engañar enamorado, porque ella era lo único en lo que se había convertido mi vida. 

III
Convirtió mi estudio en un museo hortera de luz tenue y obras de sirenas. Una luz azul envolvía todo y desde la mitad de una de las paredes hacia el suelo se extendía un póster enorme de Daryl Hanna como la sirena Madison, tumbada a la orilla del mar, en Splash. Compró un radiocassette a precio de saldo en el rastro y una cinta de sonidos del mar que reproducía a todas horas. Las fiestas se trasladaron a esa habitación, pero pronto dejaron de celebrarse porque los invitados se aburrían. No entendían si aquello era new age o ya sobrepasaba los límites de lo kitsch y la peculiar locura que antes les atraía ya había perdido la magia hipnótica de las primeras veces. Y así fue como ella empezó a conocer la soledad, silenciosa, entre aquellas cuatro paredes que emulaban un mar de fantasía Disney decadente, sin tocar nada.

IV
Las figuritas de barro que realizó en la facultad, todas ellas amorfas y carentes de cualquier valor estético, se mantenían ajenas a todo sobre la televisión, la encimera, las estanterías y los alfeizares de todas las ventanas. Ella se mantenía como si fuera una más, en su pecera. Pese a todo, me alegraba de que volviera a ser sólo mía.

V
Extrañé su voz y su curiosidad infantil. Extrañé su modo de caminar titubeante y su gesto de dolor infinito. Extrañé su fijación por tocarlo todo. Extrañé su hambre voraz y salvaje de carne poco hecha y su miedo a  las gaviotas. Verla cada día en su pecera me hizo ver que no era tan especial. Su tristeza creo que se debía a que ella también se había dado cuenta de que había perdido una magia que nunca había tenido. Comencé a dibujarla, y, aunque entre la penumbra de aquella habitación era difícil distinguir los colores, su inmovilidad me facilitó el trabajo. La dibujé durante horas, cada día. A través del dibujo fui viendo cómo se iban formando mapas en su piel, y que ésta olía a óxido, y que cada vez se iba volviendo más y más blanca hasta que el dibujo se convirtió en un plano lineal sobre el lienzo que indicaba el camino al mar.

VI
Débiles nos arrastramos por la arena hasta la orilla y creamos castillos, pero ella no tenía apenas fuerza y le chirriaban las espinas. Estaba tan seca que sólo lloraba sal. La tomé con suavidad entre mis brazos y nos adentramos en el agua, donde el abrazo se hizo más fuerte y me sumergió nadando impulsada por su iridiscente cola hacia la inmortalidad. 



martes, 28 de diciembre de 2010

martes, 8 de junio de 2010

Yo soy el final de Lost.


Mi piel,
tan suave,
que olvidan haberla tocado.
Patricia Maestro


Me dieron una infancia sin grandes complicaciones. Me impusieron una película favorita antes de que yo pudiera verla. La Sirenita. Me hicieron ver en su lugar La Cenicienta en casa de Amaya y Marimar. Me dieron una pierna más larga que otra, un alza de un centímetro en cada zapato izquierdo, el presupuesto de una ortodoncia que nunca me llegaron a poner, algo de miopía, una habitación exterior en el centro de Miranda y un cesto donde guardar los juguetes.

Me dieron un colegio que no era colegio donde compartí clase con niños de todas las edades. En el mismo edificio, el hogar del jubilado. Me regalaron una brecha en la cabeza al bailar en el porche con Héctor. Me dieron puntos, me dieron ganas de escapar y lo hicimos, Amaya y yo,  a buscar caracoles por las huertas del pueblo. Me dieron la intuición de abrir una alcantarilla y encontrar dentro una muñeca.

Antes de que me dijeran los demás niños la verdad y qué me estaba ocurriendo, decidieron dar un giro al guión, cambiar el oficio de mi padre, trasladarnos.  Cambiaron el escenario mientras dormía para despertar en otra ciudad con un paquete de plastilina. Piso nuevo, la dueña enseña, yo soy pequeña, estoy descontenta, y la dueña del piso me dice: “aquí estarás  mejor, hay más niños que en Castañares”.

Me dieron un colegio público con una portera con gatos y una perra que se llamaba Neska.  Me pusieron una pistola entre unos setos para que la encontrara. Telecinco existió sólo para mí. Todas las tardes a las seis X Men. Me dieron un video VHS para que grabara todos los capítulos y volverlos a ver por la noche, cuando volvía mi padre de trabajar. Hicieron que mi favorita fuera Pícara. Nadie puede tocarla.

No hay casualidades, no estamos muertos. Sólo un guión y actores a mi alrededor que se empeñan en seguir con toda esta historia. Los que no quieren y me aconsejan o tratan de alertar, se alejan. Por eso enviaron a algunos de mis amigos fuera de la serie. Al norte, a Italia, a Madrid, a donde fuera, lejos de mi lado. Personajes prescindibles para las nuevas temporadas.

Me pusieron en bandeja elecciones desacertadas. Me impusieron como favoritas a Ariel y a Pícara como antecedentes de todo lo que ahora me come, me corroe, me inquieta, me obsesiona.

Me colocaron The Widow en primera línea de trauma. Me escribieron todas las canciones del primer disco de Muse. Me dieron una familia falsa con dos universos paralelos. Me dieron flashbacks, flashforwards, me pusieron espejos diferentes dependiendo del lugar para dejarme más indefensa dentro de algunos decorados.

Me dieron una historia de amor casi perfecta no demasiado complicada. Me dieron una temporada de autodestrucción para mantener emocionadas a las masas. Me dieron tres amigas diferentes – personajes con carisma, personalidad propia, contrapuntos – para dar vida a la trama adolescente y a los episodios Sexo en Nueva York.

Hicieron del día a día un cúmulo de coincidencias. Me pusieron artículos sobre el VIH en los muebles del salón. Me pusieron a gente parecida a mí muy cerca. Menciones reiteradas a localidades que nada tienen que ver conmigo en diferentes contextos.

Me dieron un azote en el culo al nacer, supongo.

Me dieron días perfectos con gente a la que podría haber amado con locura y que luego prefirieron a otras.

Otras de otras localidades que nada tienen que ver conmigo pero que se me repiten reiteradamente en diferentes contextos. Otras que me doblan la edad y descomponen mi ideal, mi miedo a envejecer, mi obsesión y mi papel de Lolita que tanto les gustaba.

Me dieron razones para tener que recurrir al Norlevo en diversas ocasiones.

Me dieron noches de hotel y motivos para decir algún día: realizó pequeños trabajos como modelo durante su época universitaria. Me dieron celos, me dieron decepciones, desilusiones y un billete de vuelta a casa sin batería en el mp4.

Me llenaron el baño de hormigas y me colocaron un gato enfermo a mi lado para enseñarme a querer e introducir una temporada tierna, enternecedora, intimista y de transición en pleno otoño.

Me dieron un amor de verano al que no le importó que dejara de hablarle en noviembre. Me dieron personajes excéntricos que me hicieron entrar en conflicto con los veteranos de la serie. Introdujeron episodios de madrugada que desenterraron desazones de pasadas temporadas.


Manipularon mi cuerpo e hicieron estallar burbujas dentro de mi boca.

Me dieron amigas incondicionales que poco a poco se fueron alejando o haciéndome daño para que pudiera olvidarlas sin esfuerzo.

Me dieron miedo a perder las encías. Me dieron miedo a quedarme ciega. Me escribieron un pasado ambientado en Andalucía. Me dieron como ídolo un personaje de ficción a quien nadie puede tocar.

Me dieron síntomas, dolencias, hipocondría. Me dieron, me dijeron, me propusieron.

Hoy ondina, mañana sirena.

jueves, 19 de junio de 2008

Taxidermia

boomp3.com
Se sentó en sus rodillas, pensando en lo poco que les quedaba. De tiempo, de dinero, de esperanza. Y pensó qué sería de ella entonces, cuando él muriera. Le vio mayor, deforme y degenerado. Olvidó su nombre y quién era ella. La miraba, con un rictus de extrañeza, pero también tranquilidad: la tranquilidad que presentan los ojos de un bebé al verse rodeado de gente, protegido. Quién me va a proteger a mí ahora. Qué será de todo este universo que creamos cuando hayas muerto. Él no tiene fuerzas, ni en el alma, ni en sus manos. Ella está desecha por dentro; sus vértebras quebradas, deshechas en miles de hebras. Siento que su cuerpo ya no es de este mundo, no es humano. Está hecha de espinas. Y él la mira, pero no se pregunta quién es porque ya nada tiene el menor sentido. Una sirena, tal vez. Quién te ha traído hasta aquí. Fue él, pero parece que nadie - no sólo él - se acuerda de aquel día. Y ella por darle cariño se sienta en sus rodillas y se deja secar. Los dos no son más que dos criaturas disecadas.
La escultura es de Christina Bothwell.
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