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miércoles, 9 de julio de 2014

"Sin lugar a dudas, me había curado".

CaracteristicaGrado
DESCONFIADO (paranoide)UN POCO
SOLITARIO (esquizoide)BASTANTE
EXCÉNTRICO (esquizotipico)BASTANTE
TEATRAL (histrionico)NADA
TRAVIESO (anti-social)NADA
PRESUMIDO (narcisita)NADA
TRÁGICO (limite)UN POCO
MANIATICO (obsesivo-compulsivo)NADA
SUMISO (dependiente)NADA
TÍMIDO (evitativo)BASTANTE

性格測試


Lo que salió en el 2010, aquí: Soy una persona normal.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Green Tea After Lunch

Para cuando vuelvo del baño, Elena ya le ha echado canela al batido de vainilla. Ver a Elena tomarse un batido de vainilla con canela me devuelve a la realidad. Que veintidós años sí son años y fumar ni siquiera tiene ya ningún aquel. La lima en el vodka sin marca, para qué. Por no mencionar las noches recopilando céntimos hasta del suelo para entrar al puto Concept. Leti espera una beca para irse a Italia. Me dice, “Capulla, tú te vas a Iowa, sí o sí”. Me obliga a irme. Me pregunta su padre si sigo por Salamanca y le respondo que sí. Valladolid, papa, apunta ella. Da igual. Marta mece a Gracia, ésta sonríe. Me habla de cosas que se me escapan. La última oferta en el Eroski de pañales. La ropa en Zara niños no es tan barata como parece. Leti mete la última maleta al coche. Cada vez que te vas es como si te fueras de casa, le dice su madre. Los antiguos amigos que nos encontramos por la calle son tan desconocidos que me da apuro hasta levantar la mirada para saludar.

Elena y yo, en otros tiempos, con un montón de gente de la que no me acuerdo ni de la mitad, semitiradas por el suelo.

Las fiestas ya no me gustan. Veo pasar a las peñas y me lleno de tristeza. Suena con eco el Paquito Chocolatero desde lejos. Barón Rojo en la plaza del Ayuntamiento. La Laurel a tope, como siempre. Alguien se pregunta por qué la gente sólo toma esa actitud en fiestas y no la extiende hacia el resto del año. No me parece nada tan diferente, en realidad. Hace seis años también estábamos en las escaleras del portal de Leti. Entraban, saludaban, salían y se despedían exactamente los mismos vecinos.  

Leti visiblemente decepcionada por lo que le regalamos en su 16 cumpleaños.

Nosotras ya somos viejas, dice Elena riéndose. Gracia se ha quedado dormida, Marta puede tomarse el café más tranquila. En la mesa de al lado hay una chica que me recuerda a Elisa, una antiquísima amiga de la infancia. Estoy tan segura de que es ella que hasta me da miedo levantar la mirada. Me avergüenza lo que soy. En la pared de la cocina he apuntado: Green Tea After Lunch. Té verde después de cada comida, para matar a esas perras desde dentro. Pero como siempre, no he cumplido mi promesa porque a mí nunca me he hecho ningún caso. Tenía una incipiente muela del juicio en la parte inferior izquierda de la boca. Un piquito blanco de nada que asomaba tratando de llevarse bien conmigo. Cada cierto tiempo sin dar señales de vida, me dolía un poco. Nada comparable a las historias para no dormir que me han contado sobre las muelas del juicio. La semana pasada fui al dentista y me la saqué aunque aún no se vislumbraba de ella más que un mísero punto blanco. Al ver cómo pasaban el hilo, me acordé de una escena horrorosa de la peli no menos horrorosa de los zombis nazis o los nazis zombis. También me acordé un poco de Jeppers Creepers, o como se escriba, y me temblaron las piernas como a una gilipollas. Un amigo me envía una solicitud para que me una a un grupo del Facebook: NECESITAMOS 50.000 FIRMAS CONTRA EL ABORTO PARA LA ONU. Y pienso que no podría habérmelo enviado en un momento más oportuno


viernes, 11 de junio de 2010

lunes, 29 de marzo de 2010

Estupenda

Salgo de casa. Botines de Mustang, vaqueros pitillo de Bershka, cinturón fino del bazar chino, camiseta de tirantes negra, cazadora corta de H&M, cazadora de cuero entallada de Mango, boina de Musgo. Pelo liso y sedoso cortesía Tresemmé y planchas Tahe.  En Fin. Mo-der-na-de-mier-da. O, lo que es lo mismo: hoy me siento estupenda.

Me enfundo el Mp4. Camera Obscura, French Navy. Y el bolso de cuero MiSako dentro del cual va Kahlo en el país de las Dadanoias, hace bailar la pegatina de La Fanzine manufacturada por Pat, cuando con el vaivén de mis caderas éste choca contra mi muslo izquierdo al caminar.

(Yeah!)

Al llegar a la plaza de Zorrilla, a mi rollo con Camera Obscura a tope, mi sexto sentido se agudiza: noto que alguien me está mirando (se ha erizado el vello de mi nuca), pero no presto atención y sigo caminando por detrás de las casetas de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión para no caer, que todos años acabo gastándome la vida en libros horteras.

Un año me pillé Nueve Semanas y Media.

Sigo a tope con She & Him,  Why do you let me stay here? Cuando noto una ráfaga de aire y un golpe seco, fuerte, certero y doloroso en mi trasero.
Y un tío que se aleja en bici por la acera de Recoletos sin darme tiempo a reaccionar, que me he quedado quieta con la boca abierta mientras Zooey Deschanel dice You make me feel like I am just a child, Why do you edit? Just give me credit, I'm just sitting on the shelf… 




sábado, 13 de marzo de 2010

soy machista


Esta mañana, a eso de las seis y media, salí de casa con una bamba morada y otra negra, la boina, porque no me apetecía peinarme, y la maleta. En el mp4 Najwajean. Aún es de noche, no hay ni dios por el paseo de Isabel la Católica. Suena I'm gonna be (500 miles). Como una gilipollas voy medio corriendo con la maleta, saltando los charcos, y dando saltitos porque sí. No dormir me sienta de puta madre, aunque tengo los ojos demasiado hinchados y llorosos y ojerosos y parezco un muñeco de Tim Burton poseído por el pop. 
Protopop. 
Me meto por Poniente, llego a Correos, me meto hacia la Plaza Mayor y sigo haciendo el subnormal  por el centro de la plaza. Me siento libre y vital. Me gusta ver cómo despierta la ciudad. Todas las tiendas de ropa de la calle Santiago vacías, frías, poco iluminadas e infranqueables como los sueños que hace tiempo no tengo (desde que me negara a dormir para evitar encontrarme con más hospitales, trenes y la última mutilación en cinco partes). 
La fuente de Zorrilla inmóvil. Los primeros madrugadores en el kiosco. El Norte de Castilla, su puta madre, tengo ganas de comprarme la Rock Deluxe o de cargar el bonobús, lo que sea con tal de gastar dinero, pero me abstengo.  Voy a coger un tren. Me voy a Logroño.

Durante todo el camino doy vueltas alrededor de un tema. Estoy un poco preocupada por mi actuación del día anterior en Zamora. Patética antes, durante y después. Pienso en lo mucho que me cohíbo ante los hombres. Desde pequeñita. No era capaz de hablar con ellos o acercarme si quiera. Aún creo que sigo siendo así. Me hacen sentir pequeña. Insignificante. Roñosa. Cutre. Fea. Ugly es el término que mejor le va a mi sensación, creo. Ha habido alguna excepción, pero al menos al principio sí, siempre ha sido así. Pienso en el odio, la desconfianza y el temor que he sentido hacia los hombres. Pienso en mi estupidez adolescente, cuando me consideraba feminista, y me pregunto si realmente no hubiera querido ser un hombre. La importancia que le doy a mi aspecto físico. Los tacones, el pelo, los cambios y las auto flagelaciones. La obsesión por parecer femenina. Ese temor inmenso a defraudarles, a que me olviden, me rechacen o me reemplacen. Las constantes referencias en mis textos al semen y la figura del padre. ¿Herencia de Nin, Edipo/Electra, erótica del poder o puro machismo? 

Hago una lista mental de los tíos de los que me acuerdo. Cómo terminamos, mis errores, los suyos, mi falta de paciencia, mis agobios, los poemas, las canciones, los celos y ese impulso tan propio de mí de mandarlo todo a la mierda.

Tengo una cierta tendencia a romper cosas.

Y a no saber recomponerlas. 

Mi necesidad de dolor, de humillación, de sumisión. No querer estar a la altura, sentirme inferior. Mi silencio. 

El deseo sexual vinculado al alcoholismo, mis ganas de gritar o de pegarme un tiro, la incapacidad para mantener una conversación. Querer huir con la sobriedad o que se vayan antes de parecer completamente idiota. 



Van a ser las seis de un nuevo día.  Hace unas horas cumplí oficialmente veintidós años. 


Y estoy muerta de asco, como todos los putos años por estas fechas.


viernes, 5 de junio de 2009

Orla


Todos iguales, como piezas de un puzle en blanco, encajados zafiamente en la puerta de algún sitio del cual saldrán sin fuerzas.


Todos iguales, creyéndose importantes. Serios, patéticos, vergonzantes, con la triste intención de mostrar en sus rostros el orgullo que sólo tendrán sus madres.


Todos iguales, como los cromos repetidos guardados en un cajón aparte.


Y yo casi desnuda, despeinada y de resaca, los observo tras mis gafas de sol y sólo siento repugnancia.


Pensar en ellos como objetos sexuales ni siquiera me vale, porque sólo imaginármelos sudando en mi cama me produce arcadas. Sus miembros finos, pequeños, bailando tristemente dentro de mi cuerpo. Sus torpes lenguas, sus estúpidos mordiscos, sus palabras desafortunadas y fuera de sitio, y sus estúpidas versiones al día siguiente en el patio de recreo.


Ya me conozco el juego de hacerse valer, como si eso alguna vez sirviera para algo. Ya me conozco el juego de morderse la lengua antes de llamarles gilipollas. Y el de romperse las medias, perder el zapato, restregar las ganas por su cuerpo, apurar el vaso mientras miran con descaro al ganado reaggetonero que sí está a su nivel.


Todos iguales, cerrando la boca a última hora, en el segundo exacto en que salta el flash.

martes, 19 de mayo de 2009

ni puta gracia

Este fin de semana lo pasé en Vitoria. Los que me tengáis en Tuenti o Facebook ya os habréis dado cuenta…

Fui a Vitoria primordialmente por el concierto de Juliette, pero también porque allí vive mi padre, así que me quedé todo el fin de semana, porque ya iba siendo hora de hacerle una visita desde diciembre.
























Fui acompañada de Mi vida en la penumbra y un dolor acojonante en mi brazo izquierdo, que todavía me dura. Pero bueno, no esta´del todo mal. Me esta´sirviendo para experimentar con los límites del dolor. Sólo tengo que girar la muñeca para ver las estrellas. Es magnífico.


Bueno, lo que os quería contar no tiene nada que ver con el Azkena ni con la impresionante cogorza que me pillé el sábado con esta pedazo de vitoriana y sus amigas, sino del viaje de vuelta.


Sara y yo nos cogimos el tren el domingo, con pocas ganas de volver a Valladolid y una resaca acojonante, producto de dos botellas de licor 43, otra de licor de manzana, otro tanto de kalimotxo, cuatro mil quinientas cervezas y ochocientos cincuenta chupitos. De Vitoria a Burgos fue un viaje apacible, agradable, silencioso, por lo que la rubia y yo pudimos hablar y reconstruir nuestras lagunas mentales. A partir de Burgos: la hecatombe de pijos y jennis universitarios hablando a gritos como idiotas. O simplemente sacándome de quicio con su presencia.


Entre todos los fans de Física O Química, un hombre con una camiseta de los Pixies que me recuerda a Carlos Ann, con una niña pequeña, jugando en el pasillo. Me alejo de las pajas mentales
antes de enamorarme, y me pongo el mp3 y sigo con Mi Vida En La Penumbra.


Al rato, un revisor que se ha emocionado con la cantidad de jovenzuelas que hay en el tren, se acerca a nosotras, y nos pide cambios de un euro. Sigo a lo mío, le paso la cartera a Sara, y le digo, coge lo que quieras. Lo coge, se lo da, y otra chica que está cerca también hace lo mismo.


Revisor a chica cercana: Gracias bonita, que Dios te lo premie con un buen novio. A esa (por mí) no le digo nada que va muy seria.


Levanto la mirada del libro, le miro y sé que en breves va a empezar con l­a misma ostia de siempre:


- ¿Por qué eres tan seria?

- Por nada. No estoy seria.

- ¿Te ha hecho algo algún revisor?

- No.

- ¿Te cuento un chiste?


Me estoy hartando. Sé que puedo parecer borde, pero es que en realidad lo soy. Y me da igual. Llevo casi tres horas en un tren, con una resaca de tres pares de cojones, sin maquillar, con el pelo recogido y el flequillo despeinado. Me has jodido la lectura y encima he tenido que apagar el mp3 para escuchar tus gilipolleces. Si quiero estar seria, lo estaré.


- ¿De dónde eres?

- De Logroño.

- ¿De dónde?

- LO-GRO-ÑO

- Pues esto es el parque del Espolón. ¿Sabes dónde está?

- Sí.


- Pues están un moro pidiendo en una punta y otro moro pidiendo en la otra, y al acabar la tarde, uno se acerca a otro y le pregunta cuánto dinero ha conseguido…

- Ya me lo sé y no me hace ni puta gracia. – Me sorprendo a mí misma interrumpiendo al señor revisor con esta frase, y seguramente me pongo roja al instante, pero en menos de un mes he escuchado el puto chiste más de veinte veces y, efectivamente, no me hace ni-pu-ta-gra-cia.



Y que bendiga Dios con un buen novio a su puta madre.

Las fotos que he colgado las he pillado de esta web, donde también encontraréis fotografías de los dema´s grupos que tocaron el jueves (The Breeders, Burning, The Freeks, White Denim...)

miércoles, 25 de marzo de 2009

martes, 24 de marzo de 2009

sin ganas


Me terminé el café, sin ganas, frío ya. Me lo terminé con un estornudo y un picor irritante en los ojos. Pensé que, a lo mejor, necesitaba llorar. Pensé como una gilipollas en los primeros días, los primeros meses, la primera vez que te di la mano sin darme cuenta, cómo me moría de ganas por besarte, y ahora ya no quiero nada de eso, y me da una pena terrible. Ya no me muero por besarte, ni quiero caminar de la mano como dos tórtolos porque ya no lo somos. Porque empeñarnos en seguir es fingir lo que ya no queda, y no quiero ser como ese resto que se da tiempos para echarse de menos; para extrañar lo que ahora extraño yo, porque aunque volvamos no será así y lo sé, y lo sabes, porque se va a hacer insoportable, porque es insostenible, y por mucho que nos agarremos, la caída va a ser inevitable.

He recuperado este texto que escribí hace un mes, y ahora entiendo todo un poco mejor...

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