viernes, 5 de enero de 2007

Londres


Londres es una de las ciudades más sutilmente difíciles del mundo. Los londinenses verdaderos – que ya son muy pocos, y los que quedan se esconden en sus clubes y en algunas zonas disimuladas al profano por una entrada de garaje o por un arco pequeñísimo – se ocultan del mundo y pretenden pasar inadvertidos en sus miserias, pero también en sus glorias. No quieren notoriedad y, protegidos por unas leyes y hasta por un sistema político elitista, cierran los ojos a la apabullante realidad que los circunda y que los devora poco a poco. Las generaciones más jóvenes, digan lo que digan, querrían mantener ese estatus proteccionista de sus squares, de sus galerías y sus clubes, y se agarran como locos a los últimos bastiones del poscolonialismo y todos sus tics, desde el té hasta la cachimba, en un vano intento de permanencia de un mundo y una cultura que se les escapó de las manos el día que entraron a formar parte de la Comunidad Europea.
Yo he conocido Londres bastante tiempo antes, cuando era una ciudad baratísima en la que se pagaba en medias guineas y chelines, lo cual era una tortura más, pero también una barrera ante el foráneo. Los símbolos de Londres, al menos los oficiales, como el Parlamento, el Támesis y hasta el New Scottland Yard, son sólo un decorado – bellísimo, eso sí – que ya no corresponde a nada. En el West End, bandadas de niños multicolores se tiran piedras, gritan y corren coexistiendo con una minoría de brittish que salen de casa sólo lo estrictamente necesario. A esta sociedad, la invasión hindú, caribeña, surafricana, es decir, exótica en general, no ha terminado aún de echar aún de su ciudad, pero le falta muy poco. Ya no existe prácticamente esa fría y proverbial cortesía, ni esos salones de té de las cinco. Ya no se encuentran a penas rosas de Picardía en los pocos puestos de flores que van cerrando, se van clausurando para siempre, mientras los viejos cabs han pasado a mejor vida. Si queda alguno, sólo será hasta el día en que el viejo y bigotudo driver se retire de una puñetera a Mallorca o a la Costa del Sol.
Jess Franco (El País Semanal nº 107)

2 comentarios:

  1. holassss

    como estas, espero q super bn tia jajajjajajajajajajajajajajaja...
    bueno queria dejar un comentario
    aca en esta fotito,porq sales tu.
    bueno q t vaya super bn est año en la universidad.
    mucha suerte.
    ya chaooo
    tia
    tu tia de chile
    chriss

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  2. Interesante retrato de la sociedad inglesa y su evolución, a cargo de Jes Franco. Nunca he estado en Londres, así que me ahorro comentario alguno.
    ¿La chica de la izquierda eres tú? ¡Qué rostro tan hermoso! Parece robado de un cuadro de Botticelli. Aunque también me recuerda a las muñecas de porcelana. Con esas unión entre belleza y misterio. Un misterio que produce hasta temor.

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