domingo, 28 de enero de 2007

El día que no pasé hambre


Llevo el día con un café, un cigarrillo y una mandarina. Y un té verde.
Creo que estoy empezando a acostumbrarme.
Creo que ya no tengo hambre.
Creo que algún día llegaré a ser bonita,
entonces ya no se reirán de mí.
No, no se reirán de mí.
No, no se reirán de mí.
Y podré hacer lo que quiera, podré
sentir lo que antes nadie sentía
por mí.
Podré volar, podré sonreír, podré
vivir.
Algún día podré reírme yo,
algún día
podré ser
una chica más;
sin complicaciones

4 comentarios:

  1. tú no eres bonita, eres preciosa!! y no es porque las mandarinas, las manzanas y las naranjas te den un brillo especial, o porque el té verde te ayude a alegrarte el día, sino porque tú eres así! prechiosaaaaaa!!!! un besín!

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  2. Si no es autobiograáfico, no acabo de entender el sentido de escribir algo así, teniendo en cuenta que los problemas de aliemntación son rel¡almente graves y van mucho más allá de querer tener una cara bonita...
    O quizás es que lo has escrito con doble sentido?
    ¿?¿?

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