viernes, 5 de enero de 2007

narcisista de noche


El humo me marea… o soy yo…
Siempre quise averiguar qué era eso de fumar y escribir al mismo tiempo. Pero soy muy débil… me mareo…!!!
Fumar es revivir el sabor. Tu sabor. Y los dolores de cabeza que me daban nuestra relación. Mareada, mientras veo un concierto de Robbie Williams por televisión, y escribo en este portátil abandonado, de madrugada. En casa, un sábado… pienso en todo lo que he perdido y en todo lo que he ganado. En todo lo que he perdido.
En que he perdido.
He perdido, ¿o gané? Todo lo que me ha ocurrido es bueno, es malo o simplemente es absurdo.
Ni inteligente, ni bella ni joven. Ni sola, ni bien ni mal acompañada. Y sintiendo cada poro de mi piel abriéndose por el sudor que me provoca este inusual septiembre caluroso. Mis tripas revueltas y mi cabeza dando vueltas por un simple cigarrillo. Si me drogara me moriría.
Siento que no necesito nada.
Mi mente está torcida hacia alguna dirección indeterminada.
No necesito amor ni marihuana. Simplemente, yo.
Estoy atada a mí misma.
Soy una loca romántica. Pero sin amantes ni poesía.
Bécquer, ¿me hubieras amado? O tal vez me hubieras rechazado tras un buen polvo. Qué es temer. Qué es amar. ¿Pretendes explicármelo tú?
No hablo. Vocalizo fatal.
People say can’t know me.
La gente dice que no me puede conocer porque no hablo.
Pero si me explico escribiendo soy una friki.
Every little thing is gonna be allright. So, don’t worry.
Buenas noches…

1 comentario:

  1. Me ha parecido... reconocible. Te reconozco a ti (lo que sé de ti, que siempre es pasado y virtual), y me reconozco a mí mismo, cuando critican mis silencios o mi cháchara, porque dicen que con ello oculto mi ser. ¡Aunque ahora me importa un carajo!

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