viernes, 5 de enero de 2007

Querer a quien no nos quiere

¿Por qué querer a quien no nos quiere? ¿Por qué encariñarse con un egocéntrico? En esta vida podemos elegir muchas cosas, pero nunca podremos elegir lo que sentimos. Medio cigarro, un mareo, el otro medio cigarro y Sexo en Nueva York después, me decido a llamar a mi “amiga” Letty. Como siempre, está auto compadeciéndose: “Me paso el día llorando sin saber por qué.” El dieciséis, cuando empieza San Mateo, acabaré el trabajo y volveré a Logroño, le digo. En San Mateo son las Angustias, me responde. Supongo que las Angustias será alguna festividad trascendental de su pueblo… Espero que antes de irme a Valladolid podamos vernos. “Sí, supongo que sí”. ¿Cómo que supones? “Si, supongo…” Genial.
Sí, genial Letty, genial. Si aún me cabía alguna duda, ya se ha resuelto: A Letty no le importo. Nada. Para Letty estoy completamente muerta. ¿Por qué no puede ella estarlo para mí? ¿Por qué empeñarme en llamarla? ¿Por qué querer verla?
¿Por qué querer volver a existir para ella?
Hoy he vuelto a comportarme como una estúpida. Hoy he vuelto a caer y, como siempre que lo hago, no ha habido nadie cerca para sujetarme. Hoy, más que nunca, me siento sola. Me siento sola, vomitando y fumando. Me siento sola, llamando para hablar y perdiéndome en el silencio. Hoy me siento sola mientras un mensaje de texto me dice “tu saldo está agotado”. Hoy me siento sola…
Me siento sola porque ya no hay redes inalámbricas disponibles y no puedo escribir guiones sin fundamento con Sidonie, Amatia, Belle de jour y los demás en el canal de cine de terra.es.
Una inútil en el trabajo.
Una inadaptada en casa.
Una extraña en esta ciudad.
Hoy me he sentido sola viendo Cabaret en el portátil, con auriculares, mientras mi padre y Gertrudis veían Gran Hermano en el salón.
Hoy he vuelto a vomitar, a sentirme preciosa frente al espejo del baño escuchando el nuevo disco de T.a.T.u.

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